Niño asesino
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29 Ene 2019 09:20 AM

Niños asesinos: ¿En qué momento la maldad se apodera de la inocencia?

"El hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe"​​​​​​​, decía Jean-Jacques Rousseau. Sin embargo, ¿podría heredarse un instinto asesino?
Julieth Castaño
Julieth
Castaño
@LaMamba11

El pasado 22 de enero la Academia de Cine de Hollywood dio a conocer la lista de los nominados a los Premios Óscar 2019; entre los afortunados se encuentra el cortometraje 'Detainment', dirigido por el irlandés Vincent Lambe, y nominado en la categoría de 'Mejor Cortometraje de Ficción/Acción real'. Sin embargo, esta producción está lejos de ser ficticia, pues está basada en una historia real... En una muy corrompida, macabra y atroz historia real. 

'Detainment' narra durante sus 30 minutos de duración, los interrogatorios policiales que sostuvieron Robert Thompson y Jon Venables, dos niños de diez años de edad; después de secuestrar, torturar y asesinar a James Bulger de apenas dos años. Los hechos ocurrieron en Inglaterra en el año 1993; y los asesinos se convirtieron en los más jóvenes en ser juzgados en Reino Unido. 

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La frialdad y brutalidad con las que Robert Thompson y Jon Venables perpetraron este homicidio no tiene nombre, sin embargo, no han sido los únicos niños en la historia que han cometido delitos tan graves como la tortura y el asesinato. Varios son los casos en todo el mundo sobre lo que se podría llamar 'maldad infantil', lo que da pie a las preguntas ¿en qué momento un niño podría convertirse en un asesino? ¿Qué desata la maldad en un niño? ¿En qué momento la maldad se apodera de la inocencia?

RCN Radio/La FM se puso en contacto con el médico psiquiatra, Rigoberto López; y con la psiquiatra de niños y adolescentes, Paola Pacheco para hablar al respecto. 

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¿Qué desata una conducta agresora en un un niño?

Los niños pueden desarrollar trastornos emocionales y de conducta que se agraven con el tiempo o por diversas situaciones, que también pueden estar asociadas a diferentes trastornos mentales, expresa Paola Pacheco y agrega que, "la mayoría de estos niños tienen antecedentes traumáticos psicológicos como el ser víctimas de abuso sexual, matoneo en diferentes ambientes, violencia intrafamiliar, pautas de crianza inapropiadas; entre otros". 

Teniendo en cuenta que existen otros factores de riesgo vinculados, como los genéticos, sociales y/o culturales, "por lo tanto no existe solo una razón y cada caso se debe individualizar". 

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Por su lado, Rigoberto López opina que la responsabilidad de los padres en el desarrollo psicológico de los hijos es de suprema importancia, en vista de que son vistos como "modelos a seguir". Cuando un niño tiene conductas irritables o agresivas, son los padres quienes deben entrar a poner un "marco de contención" para detener los comportamientos dañinos. Es la magia de la buena comunicación. 

"La capacidad que tenga el papá o la mamá de hacerle entender o comprender  al niño su propio desespero es muy importante,  esa comprensión es lo que se va a ver manifiesta en la conducta de los niños. Si los pequeños están en ambientes hostiles, de desprecio, daño y golpes, el niño va a aprender que esas conductas son casi que normales... Entonces no es tanto el hecho de que se convirtió en malo porque sí, sino porque hay varios elementos en juego". 

 

Maldad heredada: ¿se podría nacer malo? 

"El hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe", es una de las reflexiones más célebres de Jean-Jacques Rousseau, sin embargo, por alguna razón, por algún error en la genética o por el poder que la maldad pueda tener ¿se podría nacer malo? como si fuera un chip que se implantase desde el vientre materno... Para el psiquiatra Rigoberto López la respuesta es clara. No. 

Argumenta que frente al tema de la herencia "no hay una clara asociación genética, ni ubicación específica dentro del genoma humano que podamos decir aquí está la parte responsable del comportamiento, porque estamos hablando de una conducta y de una forma de responder ante situaciones estresantes o difíciles". 

Agrega que si bien es cierto, que genéticamente puede haber relación con algunos patrones de conducta como la  impulsividad, que son cosas mucho menos específicas; la maldad o el comportamiento malévolo en los niños está más determinado por el moldeamiento social, por su medio, por patrones culturales y sociales. 

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La doctora Pacheco concuerda, "se considera que uno de los factores asociados a este trastorno, clasificado dentro del manual DSM 5 como Trastorno Disocial es genético. Heredar un temperamento irascible, impulsivo, inestable, con pobre tolerancia a la frustración puede ser una de las causas.
Se han encontrado hallazgos en imágenes funcionales donde se encuentran alteraciones en un lugar del cerebro como el lóbulo frontral y prefrontal que facilitan estas conductas". 

Sin embrago, la siquiatra aclara que no solo esta es la causa y no siempre estas características hacen pensar en niños con estas patologías, pues hay otras patologías en la infancia que comparten estas características sin llegar a esta gravedad, por lo que es necesario que un especialista en salud mental determine el diagnóstico y proceda con un tratamiento oportuno. 

 

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Influencia de las producciones audiovisuales de contenido violento y sexual 

Ambos expertos concuerdan en que exponer a un niño a un contenido visual violento y sexual antes de tener la suficiente capacidad psicológica de entender ese contenido es un error en vista de que podrían generar conductas inapropiadas en infantes y adolescentes, pues de acuerdo a la edad, el contenido que consuman es información que los motiva a repetir conductas y a despertar diferentes curiosidades. Además, de que en el cine y la televisión se pueden encontrar figuras a seguir. 

Los menores de edad siempre deben estar supervisados por un adulto responsable, "no que sea un rol vigilante, sino una labor de contención para explicarles y poderles traducir muchas cosas que son difíciles de entender para ellos que apenas tienen una mente en desarrollo", expresa Rigoberto López. 

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Señales malignas 

Siempre hay señales. Tener un hijo significa estar pendiente de él en todo momento para no dejar pasar cualquier cosa que note que esté fuera de lugar, que no encaja o que no es normal en un niño de cierta edad. 

La psiquiatra Paola Pacheco comenta en diálogo con RCN Radio/La Fm que, "las señales son múltiples, como cambios de conducta en el ambiente escolar, familiar, social y personal. Cambios en estados afectivos repentinos que no tenía antes, sospecha de consumo de sustancias por cambios físicos (bajo o aumento de peso, ojos rojos, descuido en su arreglo), sospecha de conductas de hurto, quejas escolares por comportamientos destructivos con sus compañeros o profesores, falta de respeto la autoridad. Maltrato a animales sin sentir dolor, culpa o arrepentimiento". 

Tratamiento 

El primer paso a seguir si tiene un hijo con graves problemas psicológicos o de comportamiento como los nombrados anteriormente, es hablar en primer lugar con el menor y por supuesto, consultar con un especialista, quien recomendará el mejor tratamiento o terapia a tomar. 

"Entre más temprana sea la intervención, más posibilidades tenemos de disminuir el riesgo de que un menor tenga comportamientos antisociales en la adultez...  Existen terapias multisistémicas, individuales, dinámicas, con diferentes enfoques. En todos ellas deben estar involucrados el paciente y la familia, y en algunos casos los colegios", expresa Concluye Rigoberto López. 

Fuente
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