Perú se prepara para celebrar elecciones presidenciales el próximo 12 de abril en un contexto marcado por la inestabilidad política, el desgaste institucional y una profunda desconfianza ciudadana. En la última década, el país ha tenido ocho presidentes, reflejo de una crisis persistente que ahora se traduce en un escenario electoral altamente fragmentado.
La dispersión es evidente: 35 candidatos compiten por la presidencia sin que exista un liderazgo dominante, lo que deja abierta la posibilidad de sorpresas. Según la más reciente encuesta de Datum para el diario peruano El Comercio, realizada entre el 1 y el 4 de abril sobre 3.000 casos, el voto está dividido en múltiples bloques, con diferencias mínimas entre los principales aspirantes. A esto se suma un dato clave: casi el 17% del electorado permanece indeciso o votaría en blanco, consolidando un panorama de alta incertidumbre.
La cuarta vez que Keiko aspirará a la presidencia
En este contexto, Keiko Fujimori lidera la intención de voto con el 14,5%. La candidata de Fuerza Popular vuelve a posicionarse en el centro de la escena en su cuarta candidatura presidencial consecutiva. Su discurso combina orden, seguridad y reactivación económica, con un tono más moderado que en campañas anteriores, aunque mantiene propuestas de mano dura frente al delito.
Su base electoral sigue siendo sólida: mezcla un núcleo fiel vinculado al legado de Alberto Fujimori con votantes que priorizan estabilidad. Sin embargo, su figura continúa generando polarización, atravesada por cuestionamientos vinculados a derechos humanos y causas judiciales, lo que refuerza su carácter dual: alta competitividad, pero también fuerte rechazo.
Un "outsider" que va de segundo en las encuestas
En segundo lugar aparece Carlos Álvarez con el 10,9%, una de las grandes sorpresas de la contienda. Excomediante y figura televisiva durante más de cuatro décadas, Álvarez ha construido una candidatura antisistema que capitaliza el descontento social. Sin experiencia en gestión pública, encarna el fenómeno outsider, con un discurso crítico hacia la política tradicional y énfasis en la inseguridad.
Su crecimiento responde, en gran parte, a su alto nivel de reconocimiento y cercanía con amplios sectores sociales, aunque su eventual capacidad de gobierno genera interrogantes.
El tercer lugar lo ocupa Rafael López Aliaga, con el 9,9%. Empresario y exalcalde de Lima, el candidato de Renovación Popular representa una derecha conservadora, con eje en la seguridad, los valores tradicionales y el libre mercado. Su perfil ideológico, reforzado por su cercanía a sectores religiosos, le permite consolidar un electorado firme, aunque limita su expansión hacia votantes más moderados.
35 candidatos confirma un voto atomizado
Detrás del podio, un grupo competitivo mantiene abierta la disputa por el balotaje. Jorge Nieto alcanza el 6% con una propuesta técnica centrada en la institucionalidad, mientras Ricardo Belmont (5,5%) apuesta por un enfoque pragmático basado en gestión y obra pública.
En tanto, Roberto Sánchez (4,9%) emerge como el candidato con mayor crecimiento reciente desde la izquierda, con una agenda enfocada en derechos sociales y fortalecimiento del Estado. Su figura se vincula políticamente con Pedro Castillo, incluyendo propuestas como un eventual indulto y la convocatoria a una Asamblea Constituyente.
Muy cerca aparece Alfonso López Chau (4,7%), con un perfil técnico y una propuesta de centroizquierda orientada a la descentralización y el desarrollo regional, aunque aún enfrenta el desafío de aumentar su visibilidad.
El resto del tablero electoral confirma la atomización extrema. Ninguno de los demás candidatos supera el 4,5% de intención de voto.