El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que está considerando seriamente retirar a su país de la OTAN, en medio de una creciente disputa con los aliados europeos por su negativa a respaldar la ofensiva militar contra Irán.
En declaraciones al diario británico The Telegraph, Trump calificó a la alianza militar como un “tigre de papel” y aseguró que una eventual salida de Estados Unidos del bloque es una decisión que considera “irreversible”, marcando el tono más duro hasta ahora de su administración frente a Europa.
El mandatario sostuvo que nunca ha estado convencido del valor estratégico de la OTAN y agregó que incluso el presidente ruso, Vladimir Putin, comparte esa percepción. “Siempre supe que eran un tigre de papel, y Putin también lo sabe”, afirmó.
Choque por la guerra en Irán
La tensión se produce tras la negativa de varios países aliados a participar en la estrategia de Washington para reabrir el estrecho de Ormuz, un punto clave por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial y que ha permanecido bloqueado por Irán durante semanas.
Según Trump, la falta de apoyo europeo evidencia que Estados Unidos ya no puede considerar a sus socios tradicionales como aliados confiables en materia de defensa. “Siempre hemos estado ahí… ellos no estuvieron ahí para nosotros”, declaró, en referencia también al respaldo estadounidense en conflictos como el de Ucrania.
El presidente insistió en que la participación de la OTAN en el conflicto debía ser “automática”, lo que ha abierto un debate sobre los límites del Artículo 5, la cláusula de defensa mutua del tratado, que solo se activa cuando un país miembro es atacado.
Duras críticas al Reino Unido
En sus declaraciones, Trump también arremetió contra el primer ministro británico, Keir Starmer, por negarse a involucrar al Reino Unido en la ofensiva contra Irán. Incluso cuestionó la capacidad militar británica, asegurando que “ni siquiera tienen una armada” operativa y criticando el estado de sus portaaviones.
El mandatario estadounidense también desestimó la política energética del gobierno británico, señalando que está centrada en “costosos molinos de viento” que, según él, elevan los precios de la energía.
Respuesta desde Londres y Europa
Tras las declaraciones, Starmer reafirmó su respaldo a la OTAN, describiéndola como “la alianza militar más eficaz que el mundo haya visto jamás”, y dejó claro que el Reino Unido no participará en el conflicto. “Esta no es nuestra guerra, y no vamos a dejarnos arrastrar a ella”, afirmó.
En paralelo, altos mandos militares británicos han reconocido debilidades en sus fuerzas armadas. El Primer Lord del Mar británico admitió recientemente que la Marina Real no está preparada para un conflicto de gran escala, en un contexto en el que varios de sus destructores permanecen fuera de servicio.
Presión desde Washington
La postura de Trump ha sido respaldada por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien acusó a la OTAN de ser una “calle de sentido único” y planteó la necesidad de revisar la permanencia de Estados Unidos en la alianza una vez finalice la guerra.
Rubio cuestionó que los aliados europeos no permitan el uso de sus bases militares en momentos clave, lo que —según dijo— pone en duda la viabilidad del acuerdo. Trump, por su parte, expresó estar “contento” con estas declaraciones.
Limitaciones legales y escenario incierto
Pese al tono de confrontación, cualquier decisión de abandonar la OTAN requeriría la aprobación del Congreso estadounidense. En 2023, el legislativo aprobó una ley que impide al presidente retirarse del tratado sin el consentimiento del Senado o una nueva legislación.
Paradójicamente, el propio Rubio (cuando era senador) impulsó esa norma, argumentando que una decisión de tal magnitud debía ser debatida ampliamente con participación del Congreso y la ciudadanía.