En una entrevista con emisora La FM, Ron Hubbard, propietario de Atlas Survival Shelters, detalló la expansión, el funcionamiento y la demanda de refugios antinucleares. La empresa construye búnkeres principalmente en Estados Unidos, con operaciones en Polonia y recientemente en Abu Dabi, para atender la creciente demanda de clientes preocupados por conflictos internacionales y riesgos nucleares.
¿Por qué se dispara la demanda de casas antinucleares?
Hubbard explicó que las ventas de refugios han aumentado al menos un 1,000% en los últimos años. “Abrimos una oficina en los Emiratos Árabes Unidos justo antes de que iniciaran conflictos bélicos”, indicó, haciendo referencia a las tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel. Según él, la demanda responde al temor generado por amenazas globales y la posibilidad de un enfrentamiento nuclear, así como por la necesidad de contar con espacios seguros ante escenarios de emergencia.
El empresario señaló que él mismo posee un refugio antinuclear. “Sí, tengo mi propio refugio antibombas”, confirmó Hubbard. Explicó que, aunque considera que la posibilidad de un conflicto nuclear a nivel global es real, estima que podrían faltar al menos 30 años para que un enfrentamiento de esa magnitud ocurra. Enfatizó que estos refugios no solo responden a temores inmediatos, sino a una planificación estratégica para el largo plazo.

Hubbard también destacó que la empresa busca educar a los clientes sobre cómo funcionan los refugios y los protocolos de seguridad. “Nuestra misión es garantizar que las personas comprendan cómo mantenerse seguras y organizadas durante situaciones críticas”, dijo. Esto incluye información sobre alimentación, ventilación y almacenamiento de suministros, que forman parte integral de cada construcción.
¿Cómo son las casas antinucleares y quién las compra?
Los refugios se instalan bajo tierra a una profundidad de 2 o 3 metros y tienen un área promedio de 100 metros cuadrados. “Están equipados con todas las comodidades de una casa normal: habitaciones, baño, cocina y sala”, precisó Hubbard. Algunos modelos incluyen incluso teatros de cine y otros elementos personalizados, permitiendo a los propietarios adaptar los espacios según sus necesidades.
Sobre el perfil de los compradores, Hubbard indicó que la mayoría son personas con alto poder adquisitivo, dado el costo y las características de los refugios. Los precios para un refugio estándar para una familia de cuatro personas inician en 25,000 dólares. Además, existen búnkeres a medida, que pueden incluir desde cavas de vino hasta polígonos de tiro subterráneos, así como sistemas avanzados de filtración de aire y almacenamiento de agua.

En cuanto a los protocolos de seguridad tras una explosión nuclear, Hubbard aclaró que la radiación decae rápidamente, con una tasa del 90% por día. “Recomiendo permanecer dentro del refugio entre 4 y 7 días antes de salir”, afirmó. Comparó esto con los accidentes en plantas nucleares, donde la contaminación puede durar hasta 20,000 años, destacando que los refugios antinucleares están diseñados específicamente para eventos de explosión nuclear.
El empresario subrayó la importancia de la planificación y la preparación frente a riesgos nucleares. Según Hubbard, contar con un refugio permite mantener las funciones básicas de la vida diaria y proteger a quienes lo habitan durante los periodos críticos. Además, aseguró que los refugios combinan especificaciones técnicas, ubicaciones estratégicas y servicios adaptados a familias, ofreciendo seguridad y tranquilidad en escenarios de emergencia.
Hubbard enfatizó la importancia de seguir los protocolos de seguridad tras un evento nuclear. “Lo primero que hay que decir es que la radiación tras una explosión decae rápidamente, y por ello recomendamos permanecer en el refugio entre 4 y 7 días antes de salir”, indicó. Según él, los refugios están diseñados para proteger a las familias y permitirles retomar contacto con el exterior de manera segura después de la fase crítica.