La vicepresidenta de Argentina, Victoria Villarruel, desató una fuerte controversia internacional al afirmar que los habitantes de las Islas Malvinas “deberían regresar a Inglaterra” si se consideran británicos, en medio de un renovado impulso diplomático de Buenos Aires por reclamar la soberanía del archipiélago.
A través de redes sociales, Villarruel sostuvo que “el debate sobre la soberanía es entre Estados”, por lo que instó al Reino Unido a negociar directamente con Argentina. En ese contexto, desestimó el rol de los habitantes del territorio, conocidos como “kelpers”, al señalar que “no forman parte de esta discusión”. “Si se sienten ingleses, deberían regresar a los miles de kilómetros donde está su país”, afirmó.
Las declaraciones se producen días después de que el presidente argentino, Javier Milei, reiterara que “las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas”, reforzando una postura histórica que ha cobrado nueva fuerza en el actual contexto geopolítico.
El mandatario y la vicemandataria no han tenido una relación fluida. De hecho, Milei ha llegado a calificar a Villarruel como "traidora". Sin embargo, en la cuestión de las Malvinas, hay unidad.
¿Apoya Trump a Milei en las Malvinas?
El reclamo argentino también ha ganado visibilidad tras las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien sugirió que Washington podría revisar su posición tradicional sobre las islas, luego de tensiones con Londres por su negativa a sumarse a una ofensiva contra Irán.
En ese escenario, el canciller argentino, Pablo Quirno, pidió retomar negociaciones bilaterales y puso el foco en lo que calificó como “colonialismo británico”, abogando por una solución “pacífica y definitiva”.
La respuesta desde las islas no se hizo esperar. Las autoridades locales recordaron que en el referéndum de 2013, el 99,8% de los votantes optó por continuar como territorio británico de ultramar, subrayando su confianza en el respaldo del gobierno británico y en su derecho a la autodeterminación. Argentina, sin embargo, ha rechazado históricamente ese proceso, al considerar que la población fue implantada.
Unidad británica en su posición
Desde Londres, la postura se mantiene firme. El primer ministro, Keir Starmer, criticó cualquier intento de modificar el statu quo, mientras que la ministra del Interior, Yvette Cooper, reiteró que el compromiso del Reino Unido con las islas es “inquebrantable”. “La soberanía reside en el Reino Unido, pero la autodeterminación corresponde a los isleños”, afirmó.
La disputa por las Malvinas sigue marcada por el recuerdo de la Guerra de las Malvinas, que en 1982 enfrentó a ambos países tras la ocupación argentina del archipiélago. El conflicto dejó 255 militares británicos muertos, tres isleños y 649 argentinos, y concluyó con la recuperación del control británico tras diez semanas de combates.
Informaciones recientes indican que Estados Unidos habría presionado para facilitar la entrega de aviones F-16 a Argentina, una decisión poco habitual entre aliados occidentales, considerando las restricciones británicas en materia de armamento hacia Buenos Aires.
Además, el líder del partido Reform UK, Nigel Farage —quien lidera las encuestas— tiene previsto viajar a Argentina en los próximos meses para reiterar que la soberanía británica sobre las islas es “innegociable”.