El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar Gómez, exigió al ministro de Hacienda, Germán Ávila, moderar el lenguaje y parar los ataques del Gobierno contra la Junta Directiva del Emisor.
“Creo que le conviene al país frenar la campaña de abierta de descrédito que está adelantando en este momento el gobierno”, dijo Villar Gómez, durante un debate en la Comisión Cuarta de la Cámara de Representantes.
Ambos funcionarios fueron citados a la célula legislativa para entregar un informe y responder a los congresistas sobre el impacto fiscal, presupuestal y financiero del aumento en las tasas de interés.
Presiones fiscales, inflación y decisiones del Banco
El gerente Leonardo Villar explicó que, durante 2025 , se presentaron “cuatro elementos” que modificaron el panorama económico y condicionaron las decisiones de política monetaria.
El primero, según señaló, fue el deterioro fiscal, al indicar que el déficit primario pasó de un nivel cercano a cero a “3.5% del PIB”, lo que calificó como un desfase significativo frente a lo previsto.
Este cambio, dijo, tuvo efectos inmediatos en los mercados financieros. Mientras la tasa de política del Banco se redujo en 3.5 puntos porcentuales, las tasas de los títulos de deuda pública aumentaron con fuerza, reflejando una mayor percepción de riesgo por parte de los inversionistas.
Según Villar, esto respondió a una pérdida de confianza en la sostenibilidad fiscal, lo que llevó a exigir mayores rendimientos para financiar al Estado.
Un segundo factor fue el aumento de la demanda interna, impulsado por un mayor gasto público.
Villar indicó que este crecimiento superó la capacidad productiva del país, lo que derivó en un incremento de importaciones y en presiones sobre el balance externo.
Además, advirtió que este comportamiento contribuyó a que la inflación no descendiera como se esperaba y que, por el contrario, las expectativas inflacionarias se ajustaran al alza.
En ese sentido, Villar señaló que las expectativas de inflación básica para 2026 pasaron de cerca de 3.3% a niveles alrededor de 6.7%, lo que dificultó la reducción de tasas de interés.
A esto se sumó, como tercer elemento, el incremento del salario mínimo, que describió como “muy fuerte, muy sorpresivo, del 23%”, lo que también incidió en las expectativas de inflación.
Frente a este panorama, el Emisor decidió revertir parcialmente la tendencia de reducción de tasas. La junta optó por incrementarlas en dos ocasiones, llevándolas de 9.25% a 11.25%, en respuesta a lo que calificó como un conjunto de choques que presionaban la inflación.
Villar afirmó que se trató de “una decisión dolorosa”, pero orientada a evitar un mayor deterioro del poder adquisitivo.
Impactos en deuda, crédito y economía
El gerente también detalló efectos sobre las finanzas públicas y el sistema financiero. Explicó que el aumento en las tasas de mercado ha elevado el costo de la deuda del Gobierno, tanto en emisiones internacionales como en títulos locales, debido a mayores primas de riesgo.
Asimismo, advirtió sobre el crecimiento de mecanismos de financiamiento de corto plazo. Los títulos de corto plazo pasaron de niveles marginales a más de 60 billones de pesos, lo que, según indicó, incrementa la vulnerabilidad fiscal al depender de refinanciaciones frecuentes y de tasas más sensibles a las decisiones del Banco.
En cuanto a los efectos sobre la población, Villar señaló que las tasas más altas benefician a los ahorradores, pero encarecen el crédito para hogares y empresas, lo que impacta especialmente a pequeños empresarios.
También subrayó la importancia de mantener la inflación controlada para preservar condiciones de financiamiento a largo plazo, como los créditos de vivienda.
El gerente del Banco de la República defendió que las decisiones buscan evitar escenarios de inflación alta sostenida; reiteró que el Banco actúa con cautela.
Además, reconoció dificultades en la comunicación institucional y señaló que “los ataques contra el banco han superado todo lo que hubiera imaginado”, al referirse al ambiente de debate público.
Críticas del Gobierno a la política monetaria
Por su parte, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, cuestionó abiertamente las decisiones del Banco de la República y su enfoque analítico.
Señaló que el Emisor actúa de manera aislada, afirmando que es “el único banco central del mundo que se coloca dentro de esa cúpula de cristal” para tomar decisiones de esta magnitud.
El ministro sostuvo que el aumento de tasas no responde adecuadamente a la naturaleza de las presiones inflacionarias.
Afirmó que estas provienen principalmente de choques externos y de oferta, como el encarecimiento de fertilizantes, los efectos de conflictos internacionales y la crisis climática.
En ese contexto, indicó que subir las tasas es “absolutamente inocuo” frente a estos factores.
Ávila cuestionó además el uso de las expectativas de inflación como principal guía de política. Criticó que estas se construyan a partir de encuestas a actores del sistema financiero, quienes también son tenedores de deuda pública, lo que, según planteó, introduce un sesgo en los análisis.
El funcionario también planteó la necesidad de revisar la meta de inflación. Señaló que “la economía colombiana no le pasa nada si la meta es del 4 o incluso del 5%”, sugiriendo que una meta más flexible podría ser compatible con el crecimiento económico.
Efectos económicos y fiscales en discusión
El ministro advirtió que las decisiones del Banco tienen efectos directos sobre el crecimiento, el empleo y las finanzas públicas.
Según estimaciones del Gobierno, el aumento reciente de tasas podría reducir el crecimiento económico en 0.36 puntos porcentuales y elevar la tasa de desempleo.
En materia fiscal, indicó que los incrementos en la tasa de interés representan un costo cercano a 1.8 billones de pesos, lo que comparó con recursos destinados a programas sociales.
También cuestionó el diagnóstico sobre el déficit, señalando que parte de este se explica por obligaciones heredadas, como el pago de subsidios a combustibles.
Ávila defendió que el Gobierno ha enfrentado limitaciones en ingresos por decisiones legislativas y judiciales, así como rigideces en el gasto.
En ese contexto, planteó que la estrategia oficial busca estimular la producción mediante subsidios, crédito y apoyo al sector agropecuario, en lugar de restringir la economía.
El ministro insistió en que las decisiones del Banco van “en contravía” de las políticas del Gobierno, al considerar que enfrían la economía en un momento en que se busca impulsar la actividad productiva.
La sesión dejó en evidencia diferencias de fondo entre la autoridad monetaria y el Gobierno sobre el origen de la inflación, el uso de las tasas de interés y la coordinación de la política económica, en un contexto de debate público sobre sus impactos.
¿Qué desató el choque entre el Emisor y el Gobierno?
La tensión entre el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República se agudizó, en la antesala de la nueva decisión de política monetaria, luego de que el ministro Germán Ávila se retirara de la sesión de la Junta Directiva del emisor, en medio de expectativas de un incremento en la tasa de interés.
La decisión del Banco de la República de subir en 100 puntos básicos la tasa de interés, dejándola en 11,25%, no solo sacudió el panorama económico del país, sino que también desató una fuerte reacción de los principales gremios, en medio de un creciente choque con el Gobierno Nacional.
La medida fue adoptada por mayoría en la Junta Directiva del Emisor, en una votación dividida: cuatro miembros respaldaron el aumento, dos propusieron una reducción de 50 puntos básicos y uno planteó mantener la tasa sin cambios.
¿Qué ha dicho el ministro Ávila sobre las tasas de interés?
En el marco de la controversia por el incremento de tasas de interés, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, cuestionó en varias ocasiones que las decisiones económicas de alto impacto sigan concentradas exclusivamente en los siete miembros de la Junta Directiva del Banco de la República.
El jefe de la cartera señaló que se trata de determinaciones que afectan de manera directa a toda la economía, por lo que, en su concepto, deben abrirse a un debate más amplio.