Por medio de la circular 277 de 2026, la Comisión de Regulación de Energía y Gas - CREG, informó sobre un nuevo ajuste al alza para los precios de la gasolina y el ACPM, argumentando que es una medida para evitar desajustes fiscales, situación que ya había sido anunciada por el ministro de Hacienda, Germán Ávila.
Según el documento, la gasolina registra un incremento de 400 pesos, dejando el precio promedio por galón en 15.848 pesos, mientras que el diésel sube 200 pesos para un costo promedio de 11.282 pesos por galón, medida que generó rechazo en diferentes gremios, incluido el Transporte de Carga.
De acuerdo a estos valores, el galón de gasolina más caro del país lo tiene Villavicencio con un precio de $16.391, seguida de Cali con $16.300 y en tercera posición está Bogotá con $16.291. En contraparte, los precios más bajos del la gasolina están en Pasto con $13.887 y Cúcuta con $14.252 por galón.
En cuanto al diésel, Cali es la ciudad con el valor más alto con $11.724 por galón, seguida de Villavicencio con $11.676 y en tercera posición se ubica Medellín con $11.601, mientras que la ciudad con el costo más bajo es Cúcuta con $9.453 por galón.
En Bogotá la gasolina quedó a $16.291 y el ACPM a 11.576 por galón.
Así quedaron los precios vigentes para mayo.

“A partir del 4 de mayo de 2026, se fijan nuevos precios base que reciben los productores por los biocombustibles en Colombia: el alcohol carburante tendrá un ingreso de $11.069,52 por galón, mientras que el biocombustible para motores diésel se pagará a $20.719,56. Además, según lo establecido en la Ley 2093 de 2021, estos valores deben tenerse en cuenta para calcular la base gravable y la tarifa de la sobretasa aplicada tanto a la gasolina corriente como al ACPM (diésel), lo que influye en los impuestos y, en última instancia, en el precio final al consumidor”, explicó la CREG.
Hay que recordar que aunque estas medidas buscan evitar desequilibrios fiscales en el país, también son una reacción en cadena a la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán y los bloqueos en Ormuz, que han generado una alarma en Europa por la falta del combustible que se ha quedado represado en esa zona del Golfo Pérsico.