Como una alternativa para reducir los costos transaccionales y el uso del dinero en efectivo, el Banco de la República lanzó Bre-B, que tras seis meses tiene casi 35 millones de usuarios y acumula alrededor de 708 millones de transacciones.
Su rápido crecimiento sorprendió a muchos analistas. Por ejemplo, PIX, el sistema similar desplegado en Brasil, alcanzó cifras parecidas en proporción con la población de ese país varios trimestres después de su lanzamiento, lo que supone que la implementación en Colombia se ha desarrollado más rápidamente.
Durante los primeros días de operación, en octubre de 2025, el monto de las transacciones diarias no superaba $500.000 millones. En diciembre, el sistema ya movía entre $0,5 billones y $1 billón diarios; y para marzo de 2026, ya se registraban picos de aproximadamente $1,2 billones en un día hábil, con hasta 5,8 millones de movimientos diarios.
Este sistema permite a los colombianos pagar con facilidad obligaciones como el colegio, la administración, una suscripción, un seguro o una cuota de crédito. Pero, en ocasiones, hacer estos pagos a tiempo depende de que el usuario se acuerde; además, es necesario entrar a una aplicación o a un portal, revisar un enlace, confirmar un monto o repetir cada mes el mismo proceso.

Nueva tecnología permitirá realizar débitos automáticos por medio de Bre-B
En este contexto, la fintech DRUO aparece como la primera en Colombia en habilitar débitos automáticos mediante llaves Bre-B, ampliando el alcance de esta infraestructura más allá de las transferencias puntuales y acercándola a pagos recurrentes. En términos prácticos, el usuario vincula y autoriza su llave Bre-B una sola vez dentro del proceso, y desde ese momento quedan aprobados los cobros periódicos sin necesidad de repetir la validación en cada fecha.
Desde la perspectiva del usuario, este ajuste se percibe en gastos habituales: la pensión de un colegio o universidad, la cuota del gimnasio, una membresía, un seguro, servicios con fecha fija de pago o incluso obligaciones crediticias de menor valor.
“Colombia ha avanzado bastante en el acceso a productos financieros como cuentas y billeteras, pero todavía tiene una deuda en el uso. Históricamente, los pagos automáticos se habilitan para tarjetas, mientras que las cuentas bancarias, billeteras y ahora las llaves Bre-B, que tienen mayor penetración, no han sido tan fáciles de usar para programar pagos recurrentes. Eso es parte de la fricción que buscamos resolver al habilitar débitos automáticos directamente desde cuentas o billeteras usando llaves Bre-B”, dice Simón Pinilla, cofundador de la fintech DRUO.
Las cifras más recientes de la Superintendencia Financiera van en esa misma línea. Con corte a septiembre de 2025, el acceso a productos financieros alcanzó el 96,4 %, mientras que el uso efectivo se situó en 85 % y el acceso al crédito en 36,1 %. Esto sugiere que el reto ya no se limita a ampliar la cobertura del sistema, sino a mejorar la forma en que las personas lo utilizan en sus pagos cotidianos.

Los planes del Banco de la República
La iniciativa se alinea con la hoja de ruta del Banco de la República para Bre-B, que busca ampliar su uso a pagos empresariales, recaudos y nómina. Más que una función aislada, el avance aprovecha una infraestructura ya extendida para habilitar pagos recurrentes sin esperar el despliegue total del sistema.
“Cuando una herramienta deja de servir solo para enviar o recibir plata y empieza a ordenar pagos recurrentes, deja de ser una novedad tecnológica y entra a competir en la rutina financiera de las personas”, señala Pinilla.
La nueva opción busca diferenciarse al eliminar la intervención del usuario en cada pago, a diferencia de otros mecanismos, y posicionarse como alternativa a las tarjetas para pagos recurrentes. Su potencial radica en que Bre-B ya cuenta con una infraestructura masiva y flexible, lo que permite ampliar usos sin crear un sistema nuevo.
No obstante, su éxito dependerá de la claridad para el usuario sobre autorizaciones, cancelaciones y notificaciones, un aspecto que el Banco de la República reforzó en la regulación de 2026. “En pagos como estos no basta con quitar pasos; también hay que garantizar seguridad y visibilidad para todos los participantes. La adopción de verdad llega cuando el usuario siente que le simplifican la vida sin dejarlo a ciegas frente a su dinero”, concluye Pinilla.
Si se adopta masivamente, el impacto se medirá por su capacidad de facilitar pagos recurrentes con menos pasos y mayor control, consolidando las llaves Bre-B como una herramienta de gestión financiera diaria, más allá de las transferencias.