El aumento del salario mínimo para 2026 está mostrando sus impactos en las empresas colombianas. De acuerdo con la más reciente Encuesta Ritmo Empresarial (ERE), el principal efecto es sobre los precios al consumidor.
La encuesta, aplicada a 5.894 compañías afiliadas a 21 cámaras de comercio del país, indicó que el mecanismo utilizado por la mayoría de las empresas para mantener su operación con el ajuste del salario mínimo es aumentar el precio de los bienes y servicios ofrecidos. Esta encuesta recoge el balance del segundo semestre de 2025 y las perspectivas para el periodo siguiente.
Según los resultados, el 37,2 % de los encuestados respondieron que el principal mecanismo de ajuste frente al salario mínimo es trasladar los costos al consumidor final.
En segundo lugar, se encuentra mantener sin cambios las plantas de personal, con 33,3 %; reducir el personal (25,1 %); congelar o postergar nuevas contrataciones (22,1 %); la reasignación de funciones o aumento de carga laboral (12,6 %); el mayor uso de modalidades de contratación alternativas (7,3 %) y la inversión en automatización o tecnología (6,6 %). Únicamente el 3,3 % afirmó que el aumento del salario mínimo ha impulsado la contratación de más personal.

¿El aumento de costos al consumidor final ha afectado las ventas?
De acuerdo con la misma encuesta, el aumento de los costos para el consumidor final no ha afectado las ventas, pues los empresarios encuestados proyectan un crecimiento del 31 % en el primer semestre de 2026 frente al segundo semestre de 2025.
Las ventas y la inversión están mostrando señales de recuperación. Las empresas proyectan crecimiento a un ritmo moderado, en medio de la incertidumbre económica y los ajustes de costos.
La encuesta mostró, además, que varias jurisdicciones presentan aumentos en sus ventas, lo que evidencia una reactivación empresarial heterogénea, con dinámicas territoriales diferenciadas y focos de mayor dinamismo económico. Pereira (58,4 %), Putumayo (49,8 %) y Aburrá Sur (44,1 %) indicaron aumentos en el valor de sus ventas frente al segundo semestre de 2025.
Para el primer semestre de 2026, el 30,2 % de las empresas prevé un aumento en sus ventas (frente al 33,0 % del primer semestre de 2025), y de estas, el 32,4 % proyecta crecimientos superiores al 20 %. En la mayoría de las cámaras participantes, la proporción de empresas optimistas es mayor que la de aquellas que anticipan una disminución.

La mayoría de empresas no registran cambios en sus nóminas
Durante el segundo semestre de 2025, cerca del 77 % de las empresas no registró cambios en su número de trabajadores. Para el primer semestre de 2026, el 8,8 % prevé aumentar su personal, mientras que menos del 15,3 % anticipa reducciones.
Frente al aumento del salario mínimo de 2026, las empresas identifican como principales impactos el ajuste en los precios de bienes y servicios y el mantenimiento de sus niveles actuales de empleo, seguidos por posibles reducciones de personal o la postergación de nuevas contrataciones; en menor medida, se mencionan la reasignación de funciones y el incremento de la carga laboral.
En materia de inversión, el 28,6 % de las empresas reportó en el segundo semestre de 2025 niveles superiores a los de 2024, aunque con diferencias regionales, y para el primer semestre de 2026 el 21 % planea invertir. Entre los principales obstáculos para la competitividad se destacan la alta competencia, la incertidumbre política y económica, la baja demanda y la carga tributaria. En cuanto a la seguridad, aunque el 48,9 % no percibe impactos en su operación, más de la mitad de las empresas reporta afectaciones moderadas o significativas, reflejadas en mayores costos y ajustes operativos.