La desaceleración de las exportaciones colombianas se profundizó en 2025, impulsada por la caída del sector minero-energético, particularmente del carbón y el coque. De acuerdo con Fenalcarbón, el exceso de inventarios globales, la reducción de los precios internacionales y las medidas tributarias y administrativas adoptadas en los últimos tres años han afectado la capacidad competitiva de la industria.
Según cifras del gremio, las exportaciones asociadas al carbón registraron en 2025 una disminución del 21,2% en volumen y del 31,8% en ingresos frente a 2024. Este comportamiento se tradujo en una reducción del empleo en toda la cadena productiva, menores niveles de transporte de carga y una caída del 29% en las regalías y contraprestaciones proyectadas para municipios y departamentos productores.
Impacto regional y laboral
Fenalcarbón advirtió que la situación compromete la sostenibilidad de un sector que en 2023 generó cerca de 130.000 empleos directos y alrededor de 650.000 en toda su cadena productiva, con presencia relevante en departamentos como Boyacá, Norte de Santander, Santander, Cundinamarca, Antioquia, Córdoba, La Guajira y Cesar.
El gremio señaló que la producción de carbón y coque ha caído 19% en los últimos dos años, lo que equivale a cerca de 10 millones de toneladas menos, como consecuencia de la pérdida de competitividad en los mercados internacionales.
Presión tributaria y costos
De acuerdo con Fenalcarbón, este deterioro está asociado, entre otros factores, a la sobretasa permanente del 10% al impuesto de renta, el cobro adicional del 1% a las ventas de carbón tras la declaratoria de emergencia económica y el aumento del porcentaje de autorretención del 1,6% al 4,5%, que afecta el flujo de caja de las empresas. A ello se suma la caída de más del 20% en los precios internacionales del carbón.
Estas condiciones, según el gremio, estarían conduciendo a la pérdida de más de 25.000 empleos directos y cerca de 100.000 indirectos en toda la cadena.
“El aumento de costos, muchos indexados al salario mínimo, junto con mayores costos logísticos de transporte y de operación, comprometen la viabilidad de cientos de empresas. El carbón representa empleo, estabilidad y desarrollo para miles de familias”, señaló Carlos Cante, presidente ejecutivo de Fenalcarbón.
El directivo advirtió que “lejos de celebrar, debemos preocuparnos como nación, porque la caída de exportaciones es un golpe social y económico para las regiones productoras”.
Riesgo de nuevas pérdidas de empleo
Fenalcarbón alertó que, tras las recientes medidas económicas y el incremento del salario mínimo, los costos de la cadena podrían provocar una pérdida adicional de hasta 25% del empleo, lo que representaría cerca de 150.000 puestos de trabajo, con mayor impacto sobre la pequeña y mediana minería.
“Colombia necesita una transición planificada que proteja el empleo y preserve la competitividad. Las señales adversas están frenando la inversión y profundizando la crisis del sector”, concluyó el gremio.