El aumento acelerado de la deuda pública en Colombia comienza a generar efectos sobre el acceso al crédito para empresas, emprendedores y ciudadanos. Así lo advirtió el profesor Henry Amorocho, experto en Hacienda Pública de la Universidad del Rosario, quien alertó sobre una creciente competencia entre el Estado y el sector privado por los recursos financieros disponibles en el mercado.
Recientemente, el presidente de ANIF, José Ignacio López, advirtió que la deuda interna del Gobierno Nacional ya supera en $125 billones el endeudamiento de todos los colombianos con el sistema financiero en todas las modalidades (comercial, consumo, hipotecario y microcrédito).
López explicó que, mientras la cartera bruta de crédito del sector privado aumentó cerca de $142 billones en los últimos cuatro años, la deuda interna del Ejecutivo creció alrededor de $386 billones.
El Estado estaría desplazando al sector privado
Para Amorocho, este fenómeno refleja lo que en economía se conoce como “crowding out”, es decir, un desplazamiento del crédito privado provocado por la alta demanda de financiamiento del Estado.
“Estar endeudado en $125 billones más que los colombianos en el sistema financiero comienza a dejar una óptica de competencia por los recursos en los cuales el Estado está desplazando a quienes demandan crédito en el sector privado, entre ellos emprendedores, negocios, sector construcción y nuevas empresas”, afirmó el experto.
Según explicó, el problema se origina en un desbalance entre el gasto público y los ingresos del Gobierno. “Los ingresos tributarios no alcanzan y tampoco es fácil endeudarse con la banca internacional porque nuestro riesgo país ha aumentado”, señaló.
El académico agregó que la suspensión de la regla fiscal por tres años y el deterioro de la calificación de la deuda colombiana han incrementado la incertidumbre en los mercados internacionales, dificultando el acceso a financiamiento externo y llevando al Gobierno a depender más del mercado local.
En ese contexto, Amorocho advirtió que el Ejecutivo se ha convertido en “un gran competidor de créditos”, absorbiendo buena parte de los recursos disponibles mediante emisiones constantes de deuda interna.
Las cifras respaldan esa preocupación. Según datos del Ministerio de Hacienda, la deuda bruta total del país alcanzó los $1.215 billones, de los cuales $865,8 billones corresponden a deuda interna. Además, entre 2022 y 2026 ese componente aumentó en más de $410 billones.

Tasas altas y presión sobre los ciudadanos
Amorocho aseguró que esta fuerte demanda de recursos por parte del Estado está contribuyendo a mantener altas las tasas de interés, afectando directamente a empresas y consumidores.
“Por la misma avidez de recursos y por las presiones de liquidez se han generado tasas de interés altas. Y esas tasas de interés afectan el crédito al sector privado”, sostuvo.
El profesor explicó que los emprendedores y empresarios enfrentan mayores dificultades para financiar proyectos, expandir operaciones o acceder a capital de trabajo. A su juicio, esto limita el crecimiento económico y termina trasladándose al consumidor final.
“Quien se está endeudando lo está haciendo a un alto costo. Y ese alto costo se lo va a trasladar a la persona en el precio de venta”, afirmó.
De acuerdo con el experto, esta situación podría traducirse en mayores niveles de inflación, pérdida de poder adquisitivo y menor dinamismo económico. Además, alertó sobre la delicada situación de liquidez del Gobierno, al indicar que los saldos de tesorería se encuentran en uno de sus niveles más bajos.
“Estamos en una situación que no es nada aconsejable, que es tener al Estado compitiendo por los recursos financieros y ahogando en el mercado de crédito al sector privado”, concluyó Amorocho.