Tras el anuncio de la transferencia del delantero colombiano Marino Hinestroza al club brasileño Vasco da Gama por una cifra cercana a entre 5 y 6 millones de dólares, los aficionados de Boca Juniors reaccionaron de forma masiva en redes sociales con mensajes dirigidos principalmente al presidente de la institución, Juan Román Riquelme. Para muchos hinchas, la operación marcó un nuevo episodio de inconformidad, al considerar que el club dejó pasar una oportunidad clave para reforzar su plantel.
La molestia se explica porque una parte de la hinchada esperaba que el conjunto xeneize concretara la llegada del atacante colombiano como refuerzo para el torneo de Primera División de Argentina y para los retos internacionales, entre ellos la Copa CONMEBOL Libertadores 2026. En ese contexto, la salida del jugador rumbo al fútbol brasileño fue interpretada como el punto de quiebre de una paciencia que ya venía desgastándose por la falta de incorporaciones de peso.
Durante cerca de dos meses, Hinestroza fue un objetivo prioritario para Boca Juniors. Las negociaciones entre el representante del jugador y Atlético Nacional avanzaron, pero diferencias económicas puntuales y la falta de celeridad del club argentino terminaron por frenar el acuerdo. Ese escenario fue aprovechado por Vasco da Gama, que presentó una oferta superior y logró cerrar la operación.
En el proceso fue determinante el interés del técnico Fernando Diniz, quien se ha caracterizado por potenciar extremos desequilibrantes, como ocurrió con Jhon Arias en Fluminense. Diniz consideraba a Hinestroza una apuesta de proyección y llegó a describirlo como “un diamante en bruto” en declaraciones posteriores a la confirmación del fichaje.

Resultados deportivos bajo la lupa
El episodio Hinestroza se suma a un contexto de cuestionamientos por el rendimiento de Boca en los últimos torneos. En 2025, el equipo quedó eliminado en la Fase 2 de la Copa Libertadores ante Alianza Lima, un resultado que generó críticas públicas de exjugadores e hinchas.
A ello se agregó la eliminación en los cuartos de final del Torneo Apertura 2025 frente a Independiente, que intensificó los reclamos hacia la dirigencia.
Para un sector de la afición, Boca Juniors dejó de competir con regularidad en el plano continental, y la identidad futbolística del equipo se convirtió en un asunto recurrente dentro del debate sobre el rumbo del club. En ese contexto, varios hinchas señalan que el rendimiento reciente contrasta con las promesas formuladas por Juan Román Riquelme antes de asumir la conducción institucional en 2023.
Desde años previos a llegar a la dirigencia, el exjugador había sido crítico con los procesos deportivos, incluso durante el ciclo del entonces entrenador Miguel Ángel Russo (q.e.p.d.), cuando sostuvo que “si sos tan bueno, tenés que ganar la Copa Libertadores”. Para parte de la hinchada, esas declaraciones hoy son utilizadas como parámetro para evaluar la gestión actual y explicar el descontento con los resultados obtenidos.
Cuestionamientos a la conducción técnica
Otro punto de discusión ha sido la gestión de los entrenadores. Riquelme fue señalado por la elección de Fernando Gago, cuyo ciclo no alcanzó los resultados esperados (30 partidos dirigidos, promedio de 1,87 puntos por partido), y por su posterior reemplazo con Claudio Úbeda (8 partidos dirigidos, promedio de puntos por partido de 2,25), una decisión que generó dudas en sectores que esperaban un técnico con mayor recorrido internacional. La percepción de falta de un proyecto deportivo estable también se instaló entre los hinchas.
El descontento se trasladó incluso a las tribunas. En 2025, un sector de la hinchada entonó cánticos contra Riquelme en La Bombonera, un hecho inusual tratándose de uno de los máximos ídolos de la historia del club. Además, se sumaron críticas por el manejo interno, la comunicación institucional y algunas decisiones tras eliminaciones, como otorgar días libres al plantel.