Sonia Bermúdez, sepulturera reconocida por la ONU.
Aldair Rodríguez Suárez
20 Oct 2020 09:50 PM

Sonia Bermúdez, la sepulturera de la Guajira “ejemplo de valor para el mundo”

Así la calificó la ONU, que en el marco de sus 75 años escogió las historias que inspiran en el planeta.
Aldair José
Rodríguez Suárez
@AldairJ_R

El trabajo de Sonia Bermúdez en favor de los difuntos de La Guajira, le valió para ser reconocida por parte de la Organización de Naciones Unidas, que escogió a 75 personas, alrededor del mundo, que construyeran sociedad a través de sus obras para resaltarlas en el marco de sus 75 años que se conmemoran este 24 de octubre.

La historia de la sepulturera guajira también fue una de las 12 priorizadas por Humanity House en Holanda, para una exposición fotográfica.

Sonia es la fundadora del cementerio 'Gente Como Uno', un lugar donde sepulta a personas que carecen de recursos a la hora de su muerte, gran parte de ellos migrantes venezolanos.

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Su historia

La pelea por las rutas del narcotráfico en la bonanza marimbera desataron una mortandad en La Guajira. En la década de los 70 y los 80, había cientos de cuerpos de difuntos que iban de un lado a otro y que no tenían dónde ser enterrados; Sonia Bermúdez, qué pasó gran parte de su vida entre muertos, creó 'Gente Como Uno', un cementerio de alrededor de cinco hectáreas donde descansan personas de escasos recursos.

“Los muertos también forman parte del mundo espiritual, por eso no hay que desampararlos; aquí en el cementerio todos tienen cabida, hay cadáveres de la de la violencia que dejó la bonanza marimbera en el departamento, hay personas también de los falsos positivos, hay pobres de solemnidad, caminantes de la calle, personas que tienen sus familiares y que en el momento no tienen el recurso”, contó Sonia.

Desde que tiene uso de razón, Sonia ha vivido entre los muertos. Tiene 64 años y desde que tenía cinco, corría por los pasillos del cementerio central de Riohacha, donde su padre era celador, ahí veía como preparaban a los cadáveres sin imaginar que su vida giraría en torno a ellos.

Estudió tanatología forense y trabajó por varios años para el Instituto Nacional de Salud; al pensionarse, no se resignó a vivir sin los muertos y creó su propio camposanto.

“En 'Gente Como Uno' me siento feliz. Lo considero mi primera casa, porque soy mucho más feliz aquí que allá donde convivo con mis hijos y con mis nietos, porque la paz que se respira aquí no se respira allá en el mundanal ruido de la ciudad”, señala emocionada.

A todos los muertos que llegan a su cementerio, esta mujer los acoge como si fueran de su familia, no importando estrato social, credo, orientación sexual o nacionalidad, pues alberga cuerpos de suizos, italianos y ahora venezolanos que pierden la vida en distintas circunstancias en La Guajira.

“Vienen hasta el cementerio a ser sepultadas porque sus familias no tienen recursos para hacerlo y muchas veces yo, personalmente, recojo los cadáveres y les doy cristiana sepultura”, puntualizó.

Su jornada

Su día comienza muy temprano, a las 7:00 a.m.; antes de salir de su casa, ajusta su pañoleta y se pone un suéter de manga larga para disminuir los efectos del inclemente sol del desierto. Toma su carro y se dirige hasta el Hospital Nuestra señora de los Remedios de Riohacha donde la espera el cuerpo de una bebé venezolana.

Luego emprende el camino hacia su cementerio. Al llegar, destapa el ataúd y realiza el ritual de bautizo para que el alma descanse en paz; mientras intenta darle ánimo a la familia de la bebé difunta, va preparando con sus manos una mezcla de cemento y arena con la que cubre la pequeña bóveda donde previamente ha introducido el ataúd con el cuerpo; al final hay un espacio de diálogo entre Sonia y la familia donde estos agradece el gesto.

“De verdad que nos ayudó bastante, gracias a ella pudimos enterrar a la bebé, ayer no teníamos siquiera para comprarle el cajoncito y gracias a Dios ella se nos apareció en el camino”, expresó en medio de su dolor la madre de la pequeña.

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Pese a la escasez de recursos y la falta de apoyo, Sonia dice que mientras viva no habrá difuntos ni colombianos y venezolanos sin dueños en La Guajira, continúa con su labor permitiendo que los muertos a quienes llama sus hijos del más allá, descansen en paz.

“Dios me debe bendecir y  si muero me deben ayudar a conseguir que el cementerio 'Gente como uno' se convierte en el paraíso terrenal que toda la vida es soñado”, sostuvo.

Y es que a Sonia, ni la pandemia la detiene. De hecho, las primeras víctimas del covid-19 reposan en su camposanto.

Sonia Bermúdez, la sepulturera guajira “ejemplo de valor para el mundo”

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