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8 Ago 2016 05:00 PM

Se acerca el fin de las Farc, asegura el presidente Santos

La
Fm

Foto de Presidencia de la República

En su alocución presidencial, el presidente Juan Manuel Santos hizo un balance de sus seis años de gobierno.

El jefe de Estado aseguró que el fin del conflicto está cada vez más cerca, al destacar la presencia de la comisión tripartita en Colombia, que visitará las zonas de ubicación

Faltan semanas, incluso días, para que en La Habana se logre un acuerdo final de paz entre el gobierno de Colombia y las Farc y se pueda confirmar que las Farc, como grupo armado, desaparece.

Esa es, al menos, la promesa que entregó el presidente Juan Manuel Santos la noche de este lunes, al destacar la presencia que, por primera vez, hizo la comisión tripartita que conformó la ONU para verificar el cese bilateral y definitivo de hostilidades en 23 zonas veredales y 8 campamentos.

“El fin del conflicto está cada vez más cerca”, dijo el presidente Santos, y añadió que ese proceso de entrega de armas “significa, ni más ni menos, el fin de las Farc, porque dejarán de ser un grupo armado. Estamos avanzando hacia el fin del conflicto con pasos ciertos y concretos, para seguridad y tranquilidad de todos”, dijo.

Agregó que la promesa de que los colombianos sean los que tendrán la última palabra para que en las urnas le digan sí o no a los acuerdos con la guerrilla sigue vigente. Así, dijo que el plebiscito será convocado tan pronto se logre un pacto final en Cuba.

“Apenas terminemos los pocos puntos que quedan pendientes y podamos anunciar que todo está acordado, se publicarán los textos definitivos de los acuerdos, se los enviaré al Congreso y convocaré el plebiscito. El pueblo soberano tendrá la última palabra sobre el futuro de la paz. Y deben hacerlo con toda responsabilidad porque se trata de la votación más importante de nuestras vidas”, dijo el primer mandatario.

Santos aseguró que, precisamente, la paz se logrará consolidar con un país que trabaje conjuntamente por una mayor equidad y acceso a oportunidades laborales y educativas. Y fue en ese sentido que explicó el balance de los últimos 6 años de su gobierno.

Primera infancia

Según el presidente Santos, para los recién nacidos y de la primera infancia se creó la estrategia De Cero a Siempre, ‘que ha permitido atender más de 1 millón 200 mil niños y niñas en 142 centros de desarrollo infantil’ y añadió que el 95% de los niños están siendo protegidos con todas las vacunas.

Educación

El jefe de Estado aseguró que las universidades abrieron 620 mil nuevos cupos, logrando aumentar, según el presidente, la cobertura del 37 por ciento a casi el 50 por ciento.

Inserción internacional

“Ese país estigmatizado que aparecía en todas las listas negras de los organismos internacionales, se convirtió en una nación respetada por el mundo, líder en mucho temas”, dijo el presidente en alocución transmitida a las 8 de la noche, recordando que Colombia no necesita visa en 69 países alrededor del mundo.

Corrupción

El presidente Santos reiteró que el reto que tiene con el nuevo fiscal general, Néstor Humberto Martínez, es el de comenzar con reformas que combatan el fenómeno de la corrupción, común en América Latina.

Seguridad

Dijo el jefe de Estado que en este sector, si bien falta mucho por hacer, como combatir con mayor contundencia a las bandas criminales y al crimen organizado, se ha logrado reducir los niveles de homicidio y secuestro “siendo los más bajos en los últimos 40 años”.

Retos

Concluyó el presidente Santos mencionando dos de sus principales retos: reducir las brechas entre ricos y pobres y entre las regiones, y lograr que Colombia se convierta en el país más educado de la región en el 2025.
A continuación, el discurso del presidente Juan Manuel Santos:

"Buenas noches,

Hoy Oscar Figueroa nos demostró la grandeza, el temple y la disciplina de los colombianos! Al superar a sus rivales, Óscar puso el nombre, la bandera y el himno de Colombia en la cima del deporte olímpico. Muchas gracias Óscar y Felicitaciones!!!

Ese es el espíritu, el ánimo y el optimismo que debemos mantener siempre los colombianos para alcanzar todo lo que nos proponemos.

Colombianos:

Ayer se cumplió la mitad del segundo mandato que ustedes me dieron como presidente.

En estos últimos seis años hemos trabajado duro, muy duro, para hacer de Colombia un país en paz, más equitativo y mejor educado.

Dejar atrás y para siempre el doloroso conflicto que sufrimos y que nos ha costado tanto, ha sido –ustedes lo saben– una tarea en la que nos hemos empeñado.

Hoy, estamos más cerca que nunca de lograrlo. Pero hoy NO quiero hablarles solamente de la paz…

Esa paz se vuelve estable y duradera en la medida en que construyamos una Colombia más equitativa y mejor educada.

Y eso, precisamente, es lo que hemos hecho. Con ese objetivo hemos trabajado mañana, tarde y noche durante estos últimos seis años.

En estos años nos hemos concentrado en tratar de mejorar el nivel de vida de los colombianos en todas las etapas y facetas de sus vidas.

Para los recién nacidos y durante la primera infancia se creó la estrategia De Cero a Siempre, que ha permitido atender más de 1 millón 200 mil niños y niñas en 142 centros de desarrollo infantil construidos para este propósito a lo largo y ancho del país.

El 95% de los niños están siendo protegidos con todas las vacunas. En eso somos los más avanzados de toda América Latina.

Se decretó la educación gratuita desde el grado cero hasta el grado once en todos los colegios públicos, lo que nos ha permitido educar sin costo para los padres a 8 millones 700 mil menores cada año.

En estos seis años se han entregado gratuitamente más de 37 millones de textos escolares.

Se está mejorando la calidad de la educación a través de diferentes programas, se avanza hacia la jornada única, estamos construyendo más aulas que en cualquier periodo de nuestra historia, y los bachilleres más talentosos de los estratos más bajos están asistiendo a las mejores universidades del país gracias al programa ser pilo paga. Por ejemplo, el 40% de los nuevos matriculados en la Universidad de las Andes viene de los estratos uno, dos y tres.

En el SENA se aumentaron los cupos para atender a 2 millones 400 mil estudiantes más, y hoy dos de cada tres egresados consiguen trabajo.

Las universidades abrieron 620 mil nuevos cupos lo que ha permitido aumentar la cobertura del 37 por ciento a casi el 50 por ciento.

El empleo es de las mayores preocupaciones de los colombianos y ahí también hay buenos resultados.

Se han creado más de 3 millones 100 mil empleos, la mayoría formales.

La tasa de desempleo se redujo a un dígito como lo habíamos prometido, pero tenemos que hacer mucho más porque todavía hay más de 2 millones de colombianos buscando trabajo.

En salud logramos cobertura universal; acabamos con la odiosa discriminación en la oferta del servicios para los más pobres; la salud pasó a ser un derecho fundamental, ahorramos más de un billón de pesos anuales con el control de precios a los medicamentos. El sistema –aunque todavía con fallas en la atención a los pacientes y en su viabilidad financiera– salió del estado terminal en el que lo encontramos.

Se han construido más viviendas que nunca antes: 1 millón 200 mil, de las cuales 130 mil gratis para los más pobres de los pobres.

Más de 5 millones y medio de compatriotas tienen acceso por primera vez a agua potable y a servicio de alcantarillado.

Y 1 millón y medio de adultos mayores, antes totalmente desprotegidos, tienen hoy ayuda del Estado, con subsidios monetarios.

Todo lo anterior ha contribuido al que es sin duda uno de los logros más significativos y más satisfactorios de estos últimos años: haber logrado reducir la pobreza extrema a la mitad y haber sacado a 4,6 millones de compatriotas de la pobreza.

Por primera vez en mucho tiempo los índices de equidad de Colombia mejoraron.

Hay otros avances importantes para modernizar nuestro país:

Se conectaron todos los municipios con fibra óptica y banda ancha para que todos los colombianos –hasta los que viven en las regiones más remotas– tengan acceso al internet y la tecnología.

En infraestructura se viene realizando una verdadera revolución que mejorará la competitividad y le cambiara la faz de Colombia en materia de carreteras, puertos y aeropuertos.

Ya logramos, por ejemplo, tener los dos puertos más eficientes de América Latina, tanto en el Pacífico como en el Caribe.

Ese país estigmatizado que aparecía en todas las listas negras de los organismos internacionales, se convirtió en una nación respetada por el mundo, líder en mucho temas.

Los colombianos podemos entrar ahora con la frente en alto y sin la humillante visa a 69 países que antes nos la exigían.

Y en materia de seguridad –otro de los problemas que más preocupan a nuestros compatriotas – en ningún momento se ha bajado la guardia. Todo lo contrario.

En estos últimos seis años, y gracias al esfuerzo y el coraje de nuestros soldados y policías, se les ha dado los golpes más contundentes a todas las organizaciones armadas ilegales.

Crímenes como homicidios y secuestros se encuentran en los niveles más bajos de los últimos 40 años. Sabemos que hay que hacer más esfuerzos en combatir los hurtos, los atracos y el microtráfico, en particular en las principales ciudades.

Si bien en estos y en otros frentes se ha avanzado mucho, las necesidades siguen siendo inmensas.

Nos falta mucho, muchísimo camino por recorrer. Hay todavía demasiada pobreza, demasiado desempleo, demasiada inseguridad y demasiada inequidad.

Por eso en estos dos años que faltan, ya con el sol a las espaldas como diría el expresidente López Michelsen, nos dedicaremos a terminar la tarea, a seguir avanzando hacia la consolidación de la paz, a trabajar más para reducir las brechas entre ricos y pobres y entre las regiones, y a seguir luchando por cumplir con el sueño de ser el país más educado de la región en el año 2025.

La lucha contra la corrupción merece una mención especial porque aquí tenemos que avanzar con más contundencia, y personalmente, junto con el nuevo Fiscal –como lo hemos convenido– nos pondremos al frente de este desafío.

Todo esto dentro de una situación económica difícil debido a la muy adversa situación internacional y a la baja del precio del petróleo que nos golpeó tan duro. Son circunstancias complejas que se han manejado con acierto y responsabilidad, como bien lo señalan todos los analistas internacionales.

Así seguiremos: con el pulso firme en medio de las tormentas y dificultades, porque tenemos claro el puerto de destino.

Colombianos,

El fin del conflicto está cada vez más cerca.

El viernes pasado se acordaron todos los protocolos para que este grupo armado se concentre y le entregue la totalidad de sus armas a las Naciones Unidas.

Esto significa ni más ni menos el fin de las FARC. Así como lo oyen: el fin de las FARC, porque dejarán de ser un grupo armado.

Esta mañana vimos al comisionado de paz en Villavicencio junto al jefe de la Misión de verificación de Naciones Unidas y un miembro del secretariado de las Farc informando cómo se va a llevar a cabo el proceso de concentración y desarme por parte de las Farc.

Colombianos: esta es una gran noticia. Estamos avanzando hacia el fin del conflicto con pasos ciertos y concretos, para seguridad y tranquilidad de todos.

Apenas terminemos los pocos puntos que quedan pendientes y podamos anunciar que todo está acordado, se publicarán los textos definitivos de los acuerdos, se los enviaré al Congreso y convocaré el plebiscito.

Daré así cumplimiento a la promesa que les hice: que el pueblo soberano –es decir, ustedes, queridos compatriotas– tendrán la última palabra sobre el futuro de la paz.

Y deben hacerlo con toda responsabilidad porque se trata de la votación más importante de nuestras vidas.

Nadie puede ser indiferente frente a esta oportunidad de acabar con una guerra que nos ha hecho sufrir tanto y nos ha desangrado por más de cincuenta años.

El fin del conflicto es una condición necesaria pero solo el primer paso para construir la paz. No va a ser un trabajo fácil ni rápido, y la paz tenemos que construirla entre todos y para todos.

Pero todos los retos de convertirnos en un país normal y moderno, en las ciudades y en las zonas rurales, podremos vencerlos con más facilidad sin las cadenas de la guerra.

Los colombianos tenemos el talento, la fortaleza y la generosidad necesarios para superarlos y tomar a manos llenas esta oportunidad única de cambiar nuestro pasado de violencia y construir un país más seguro, mejor educado y más equitativo.

Es el momento de unirnos, con alegría, con fe en ese mejor futuro que le podremos dejar a nuestros hijos.

Por ellos, por las futuras generaciones, trabajemos con optimismo, porque el optimismo y la fe en el mañana son la fuerza para hacer realidad todo lo que podemos y debemos ser: Una gran Nación, próspera y feliz!"