El avión accidentado con el equipo de Chapecoense quedó destrozado
El avión de Chapecoense se estrelló el 28 de noviembre de 2016 y quedó destrozado.
AFP

Cinco años del trágico vuelo de Chapecoense, que dejó 71 muertos

El avión en el que iba el equipo de Chapecoense se accidentó en Cerro Gordo. ¡Vectores señorita!, fue lo último que dijo el piloto.

Se cumplen cinco años del accidente aéreo de Chapecoense en Colombia. Eran alrededor de las 10pm del 28 de noviembre de 2016 cuando en el país comenzó a oírse que un avión comercial se había perdido del radar cerca al aeropuerto de Medellín, donde pretendía aterrizar y todo apuntaba a que se había accidentado.

La zozobra se apoderó de los controladores aéreos de la torre de control que intentaban comunicarse con el piloto del avión 2933 de la aerolínea boliviana LaMia - con 77 pasajeros más la tripulación - sin recibir respuesta alguna. Se desconocían hasta ese momento más detalles del vuelo. Fueron pasando los minutos y se confirmó la tragedia.

El avión de la aerolínea LaMia se había estrellado contra el Cerro Gordo, del municipio de La Unión, en Antioquia, y estaba hecho pedazos, por lo que las esperanzas de hallar con vida a los pasajeros eran casi que nulas.

En la aeronave viajaban jugadores del equipo Chapecoense, directivos y más de 20 periodistas que cubrirían el gran evento deportivo, pues el equipo disputaría el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana ante Atlético Nacional. Paradójicamente era la primera vez que el equipo brasileño llegaba hasta ese punto en la competencia, pero no pudo cumplir su sueño de jugar la final.

Murieron 71 personas y milagrosamente sobrevivieron seis: el arquero Jakson Follmann, quien tuvo que sufrir la amputación de una pierna; los jugadores Alan Ruschel y Helio Neto; el periodista Rafael Henzel, quien murió en 2019 por un infarto; y los tripulantes Ximena Suárez (azafata) y Erwin Tumiri (técnico).

Sobrevivientes de accidente de Chapecoense

El avión de Chapecoense se quedó sin gasolina

Un escabroso audio de la comunicación que tuvo el piloto del avión de Chapecoense, Miguel Quiroga con la controladora aérea colombiana Yaneth Molina, estremece aún cinco años después a quien lo escucha.

Miguel Quiroga era el piloto del avión de Chapecoense que se accidentó
Facebook / AFP
Miguel Quiroga era el piloto del avión de Chapecoense que se accidentó. Tenía 36 años.

En la conversación se oye cuando el piloto señala que presenta problemas de combustible sin dar mayores detalles ni mostrar preocupación. "Solicitamos prioridad para la aproximación presentamos un problema de combustible", dice el piloto mientras la controladora le responde que mantenga el rumbo y espere, debido a que otra aeronave había pedido prioridad para aterrizar.

Minutos después, el piloto del vuelo de LaMia, con un poco de preocupación, pide poder aterrizar con urgencia. "Solicito vectores para acercamiento señorita", a lo que Molina le contestó: “Atento, tengo una aeronave por debajo suyo en aproximación y adicional están efectuando la revisión de pista (...) ¿qué tiempo tiene para permanecer en su aproximación?"

Y este le responde de inmediato: "Con emergencia, el combustible, señorita, por eso le pido de una vez curso final (...) solicito descenso inmediato", su voz ya mostraba pánico por lo que podía suceder.

Y fue cuando llegó la frase fatal: “Señorita Lima-Mike-India 2933 está en falla ¡Falla eléctrica total sin combustible!”, dice el piloto Quiroga, quien recibe de respuesta que ya está la pista libre y los Bomberos están listos.

Acto seguido, agregó: "Vectores señorita, vectores a la pista". 

"La señal radar se perdió, no lo tengo, notifique rumbo ahora", dice la controladora. Cuando le avisa de su rumbo y es redirigido hacia la pista, la controladora le avisa que “no lo tiene con la altitud” y el capitán le responde “a 9.000 pies señorita ¡Vectores, vectores!”

Esa fue la última comunicación que se tiene registrada desde la aeronave, segundos antes de estrellarse.

"Puedo afirmar con absoluta certeza que por mi parte hice lo humanamente posible y técnicamente obligatorio para conservarle la vida a esos usuarios del transporte aéreo, lamentablemente mis esfuerzos resultaron infructuosos por las razones que son de todos ustedes conocidas", fueron las posteriores declaraciones de la controladora que tuvo que afrontar hasta amenazas de muerte y acusaciones de que era la culpable de la tragedia.

Después las investigaciones determinaron que hubo irregularidades previas, pues la aeronave realizó el vuelo directo desde Santa Cruz hasta Medellín, sabiendo que se quedaría sin reserva de combustible porque era necesario hacer una escala y recargar, lo que ya de por sí ponía en riesgo a la tripulación y sus pasajeros. Aparentemente se tomó esa decisión irresponsable por ahorrar costos y confiados porque ya habían hecho esto otras veces.

 

Por: María Camila Torres

Fuente
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