19 Ago 2016 07:31 AM

Gustavo Trejos: cinco años del asesinato de Diego Felipe Becerra y dejan libre a quien lo mató

El padre del joven cuestionó la libertad del patrullero Wílmer Antonio Alarcón tras los hechos acontecidos el 19 de agosto de 2011.
Escuche aquí los argumentos de Gustavo Trejos 
 
 
En los juzgados de Paloquemao, el juez 47 de Conocimiento tomó la determinación de ordenar la libertad del patrullero de la Policía Metropolitana de Bogotá, Wilmer Antonio Alarcón, tras resolver un recurso de apelación. El uniformado es acusado de ocasionar la muerte del joven grafitero Diego Felipe Becerra, luego de propinarle un disparo con su arma de dotación. La determinación del funcionario judicial se dio tras acreditar que, en ese caso, se presentó un vencimiento de términos.
 
Su puesta en libertad se dio un año después de que la Fiscalía General de la Nación presentara el acervo probatorio con el cual demostró la responsabilidad penal del patrullero de la Policía Nacional, Wilmer Antonio Alarcón Vargas, en el homicidio del grafitero Diego Felipe Becerra, ocurrido el 19 de agosto de 2011 en el norte de Bogotá, luego de una persecución por parte del uniformado quien aseguró que se trataba de un posible delincuente.
 
Por su presunta actuación en la escena de los hechos el Fiscal 295 imputó a Alarcón Vargas los delitos de  fraude procesal, tráfico, fabricación y porte de armas de fuego, agravado, atenuación y supresión de elementos materiales probatorios y falsedad ideológica en documento público agravado. El fiscal del caso señaló que la escena de los hechos fue alterada al ser colocada en el sitio un arma de fuego que, según algunos testigos, no concuerda con la que presuntamente llevaba un sujeto que atracó un bus de servicio público, hechos de los cuales se señalaba al menor fallecido.
 
Asimismo indicó que se pudo establecer que la denuncia del conductor de la buseta fue falsa, ya que para el momento de los hechos el automotor en mención tenía pico y placa ambiental. Con su accionar y sus declaraciones falsas, los implicados en el proceso buscaban crear un perfil criminal en la víctima.
 
También se determinó que el arma colocada al menor muerto no era apta para disparar, y una vez realizada la prueba de absorción atómica, se comprobó que joven grafitero nunca activó tal arma, pues se confirmó que sus manos solo tenían pintura con la cual grababa el grafiti al momento de ser sorprendido por los policías. El procesado estaba recluido en la cárcel de uniformados de Facatativá como presunto responsable del delito de homicidio agravado.
Fuente
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