El cierre del paso fronterizo en el corregimiento de Paraguachón, ordenado de manera unilateral por el Gobierno venezolano, después de la captura de Nicolás Maduro ha puesto al municipio de Maicao en un estado de vigilancia permanente. El alcalde, Miguel Felipe Aragón, hizo un enérgico llamado a la calma y la mesura, mientras las autoridades locales coordinan planes de contingencia para mitigar los efectos de la medida.
Medidas de seguridad y PMU
En respuesta a las directrices del Gobierno Nacional, la administración municipal ha intensificado los operativos en las vías que comunican a Maicao con la frontera. Aragón informó que se han llevado a cabo múltiples consejos de seguridad para reforzar la presencia de la fuerza pública y anticiparse a cualquier alteración del orden.
Asimismo, se activó un Puesto de Mando Unificado (PMU), instancia donde se articulan las capacidades institucionales. “Hemos definido planes de contingencia orientados a garantizar una respuesta oportuna y eficaz ante situaciones complejas derivadas del cierre”, señaló el mandatario.
El fantasma de una nueva crisis migratoria
Uno de los puntos de mayor preocupación para las autoridades de La Guajira es la posibilidad de una nueva ola migratoria masiva. La administración local ha sido enfática en advertir que las capacidades de atención social y servicios públicos de la región no están preparadas para un flujo desproporcionado de personas.
"Es necesario estar preparados para todo", sentenció Aragón, tras confirmar que se está revisando el inventario de recursos disponibles para asegurar la atención básica sin comprometer la seguridad de los habitantes y visitantes del municipio.
Impacto económico y social
El cierre no solo afecta la seguridad, sino que golpea directamente el corazón de la economía local. Gremios de transportadores y comerciantes han manifestado su inquietud, dado que la dinámica fronteriza es el sustento de miles de familias que dependen del flujo diario de mercancías y pasajeros entre Colombia y Venezuela.