En un informe que marca un precedente en materia de inversión en infraestructura hidráulica y saneamiento para la ciudad de San Juan de Pasto, en el departamento de Nariño, EMPOPASTO reportó resultados positivos, destacando que durante las vigencias 2024 y 2025 se ejecutó la mayor cantidad de recursos destinados a proyectos de acueducto y alcantarillado de la última década.
En un proceso que se describe como la articulación efectiva con el Ministerio de Vivienda, Ciudad, Territorio y Viceministerio de Agua y Saneamiento Básico y a una gestión responsable de los recursos propios, la compañía destinó cerca de $70 mil millones de pesos para transformar el servicio en el municipio de Pasto, hecho que por si mismo ya significa un hito en la región y a nivel país.
Un despliegue de obras sin antecedentes
Solo en 2024, la inversión superó los $19 mil millones de pesos con más de 50 obras de construcción, optimización y rehabilitación en barrios como Pandiaco, Villas de San Rafael, Santa Bárbara y La Minga, entre otros.
Mientras tanto, para 2025, el esfuerzo continuó con una inversión que rondó los $17 mil millones en sectores populares, más $2 mil millones de pesos adicionales en obras menores distribuidas en las comunas 2, 4, 5, 6 y 10.
Eficiencia que genera más obras
Uno de los aspectos más destacados por la administración de Empopasto en el liderazgo de Neyip Javier Oñate, ha sido la optimización de los recursos provenientes de otras obras. Gracias a una gestión financiera rigurosa y a la ejecución eficiente de los proyectos, se generaron excedentes y ahorros significativos.
En un hecho que marca un liderazgo importante para Colombia, estos recursos NO atípicos excedentes, lejos de quedar inactivos, fueron reinvertidos inmediatamente en nuevas intervenciones. Este modelo de "ahorro para obras" permitió ampliar el alcance de los proyectos programados y llegar a más barrios con soluciones de acueducto y alcantarillado, demostrando que la planeación responsable multiplica los beneficios para la comunidad.

Convenios estratégicos para el desarrollo
La gestión interinstitucional jugó un papel determinante y mediante algunos convenios se logró la intervención en los barrios Agualongo, Santa Bárbara y Chambú con una inversión de $6.160 millones de pesos por parte del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio. A ello se suman otros acuerdos destinados a la optimización de las plantas Centenario y Mijitayo con una inversión de $24.199 millones de pesos
Precisamente, uno de los proyectos bandera de esta administración fue la Construcción de la Troncal Santa Mónica Fase I, un colector que beneficia a sectores como Barrio Chile, Bernal, El Tejar, Betania, Santa Fe y Laureano Gómez. Esta obra representó una inversión total de $20.000 millones de pesos, de los cuales $16.000 millones fueron aportados por el Gobierno Nacional a través del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio $4.000 millones de pesos por EMPOPASTO.
Impacto económico y proyección 2026
El gerente de EMPOPASTO, Neyip Javier Oñate Paz, destacó que estas inversiones no solo mejoran la continuidad, cobertura y calidad del servicio, sino que dinamizan la economía local mediante la generación de empleo y la contratación de proveedores regionales, consolidando a la empresa como un actor clave en el desarrollo del municipio y la región.
De cara a 2026, la compañía proyecta destinar más de $14 mil millones de pesos para garantizar la continuidad de las obras y seguir fortaleciendo el sistema de acueducto y saneamiento en Pasto, teniendo como meta el mantener el ritmo de ejecución y seguir cerrando brechas en materia de saneamiento básico en la capital nariñense.
Respaldo de la comunidad
Uno de los factores que facilitó la materialización de estas obras fue la disposición y el apoyo de las comunidades beneficiadas. Líderes barriales de sectores como Santa Mónica, Pandiaco y Chambú destacaron la comunicación permanente con la empresa durante las distintas fases de intervención.
Estos pasos previos a las obras permitieron resolver inquietudes, minimizar traumatismos y ajustar cronogramas a las necesidades reales de la población, generando un relacionamiento cercano, que, según voceros comunales, contribuyó a que las obras se desarrollaran con mayor fluidez y generara un sentido de corresponsabilidad en el cuidado de la nueva infraestructura.