“¿Qué le vas a echar? ¿Salsa, suero o picante?”
Esa frase ya es parte del ritual diario para quienes llegan a buscar desayuno o almuerzo donde Deivis Herrera, más conocido como “el Negro del Arroz”, un emprendedor barranquillero que convirtió una carretilla y una moto en un fenómeno gastronómico de barrio.
A las 8:50 de la mañana, Deivis llega en su 'motico' acompañado de su esposa Viviana, arrastrando una carretilla llena de ollas amarradas a la parrilla. Todavía no terminan de bajarse y ya hay gente haciendo fila para asegurar turno.
El espectáculo comienza a las 9:00 a.m., pero la historia empezó mucho antes: Deivis está despierto desde las 2 de la madrugada preparando los calderos de arroz, mientras que Viviana se levanta a las 4:30 a.m. para ajustar los últimos detalles.
Cuando todo está listo, salen desde Villaflores hasta la calle 91 del barrio Santa María, donde una multitud ya los espera.
Un menú sencillo que conquista a todos
El menú del 'Negro del Arroz' no tiene pretensiones, pero sí mucho sabor. Entre las opciones están: arroz de cerdo, arroz de lisa, huevo cocido o frito, paticas de pollo, bofe frito, chorizo, salchichón, butifarra, patacones y albóndigas.
Pura comida de bordillo, de esa que salva el día cuando no hubo tiempo de cocinar o cuando el bolsillo no alcanza para más. El plato más sencillo cuesta 4.000 pesos, pero puede variar dependiendo de las “ligas” que el cliente decida agregar.
Y entonces llega la frase que ya es parte del espectáculo:
— “Papito, ¿qué? ¿Te lo vas a comer aquí o para llevar?”
— “¿Pequeño o grande? ¿Arroz de cerdo o de lisa? ¿Miti miti?”
— “¿Qué le vas a echar?”
La respuesta casi siempre termina igual: “Salsa, suero o picante”.
Un fenómeno en redes y en la calle
Mientras sirve los platos, Deivis instala su celular para hacer transmisiones en vivo en TikTok, donde ya supera los 200.000 seguidores. Muchos llegan por curiosidad después de verlo en redes, pero la mayoría de sus clientes son los de siempre: mototaxistas, taxistas, trabajadores informales y personas que salen temprano a rebuscarse el día.
Aunque el sabor ha cruzado fronteras de barrio, cada vez es más común ver gente del norte de la ciudad acercarse a probar el famoso arroz de cerdo con paticas de pollo, bofe frito y huevo cocido.
El toque final del manjar
Cuando el cliente recibe su plato, Viviana completa la tradición con otra pregunta:
— “¿Qué vas a tomar? ¿Agua de rojo o tamarindo?”
Los comensales se sientan en el bordillo del andén para disfrutar la comida. En Santa María nadie está pendiente del estrato ni del glamour. Aquí todos comparten la misma banca y la misma mesa: el andén.
De una carretilla a generar empleo
Lo que comenzó como un rebusque de pareja hoy se convirtió en un pequeño emprendimiento familiar que ya genera cuatro empleos directos. Deivis y Viviana solo descansan los domingos y un día entre semana, porque levantarse a las 2 de la mañana para preparar varios calderos de arroz no es tarea fácil.
Pero hay algo que nunca falla: todos los días venden absolutamente todo.
Un rebusque que también ayuda a otros
'El Negro del Arroz' no es egoísta con el éxito. Justo al lado de su punto de venta, unas señoras también se rebuscan vendiendo sopitas entre 5.000 y 7.000 pesos, acompañadas con arroz y guarapo. Desde su TikTok, Deivis también les hace publicidad. Porque, como él mismo dice: “El sol brilla para todos”.
La historia del 'Negro del Arroz' no es solo la de un plato popular. Es la historia de millones de colombianos que se levantan todos los días a rebuscarse la vida: el taxista, el mototaxista, el que vende minutos, el que ofrece dulces en las esquinas, el mecánico, el que arregla celulares, las mujeres que hacen aseo en casas de familia y el que empuja una carretilla de verduras.
Y lo que Deivis Herrera sirve todos los días no es solamente arroz: también está sirviendo tranquilidad para el bolsillo, sabor para el estómago y un poquito de felicidad… con salsa, suero o picante.