Las llamadas de números desconocidos se han vuelto parte del ruido cotidiano del celular. A cualquier hora del día, el teléfono suena y en la pantalla aparece una numeración que no está registrada en la agenda. Detrás de muchas de esas llamadas no hay una persona real, sino sistemas automáticos diseñados para vender, insistir o, en el peor de los casos, engañar. Por eso, la forma en que se responde, o incluso el silencio, puede tener más impacto del que parece.
Especialistas en seguridad digital coinciden en que cada interacción deja rastro. No se trata solo de atender o no la llamada, sino de lo que el sistema que está al otro lado interpreta. Colgar de inmediato, responder con ciertas palabras o alargar la conversación puede convertir un número en 'activo' dentro de bases de datos que luego se comparten o reutilizan.
¿Por qué colgar de inmediato no siempre es la mejor idea?
Aunque parezca lógico cortar la llamada apenas entra un número desconocido, esa reacción no siempre reduce el problema. Muchos sistemas de marcación automática registran si la llamada fue contestada, cuánto duró y si hubo algún tipo de respuesta. Cuando se cuelga sin decir nada, el sistema puede asumir que el número está en uso y volver a marcar más adelante, incluso desde otros números y en horarios distintos.
Estas plataformas analizan patrones de comportamiento para insistir de forma más efectiva. Identifican momentos del día con mayor probabilidad de respuesta y ajustan sus intentos. El resultado suele ser un aumento de llamadas de spam, no una disminución.

¿Qué responder para reducir el riesgo de estafas?
La recomendación más extendida es utilizar una respuesta neutra y breve. Un simple “¿Aló?” es suficiente. No confirma identidad, no aporta datos personales y no ofrece fragmentos de información que puedan ser reutilizados. En muchos casos, los sistemas automáticos cortan la llamada si no reciben una respuesta específica como un nombre o una afirmación clara.
Si la llamada continúa y hay una persona al otro lado, conviene mantener el control de la conversación. Frases como “¿Con quién hablo?”, “¿De parte de quién?” o “¿Cuál es el motivo de la llamada?” obligan al interlocutor a identificarse primero. Esto permite evaluar si se trata de una llamada legítima o de un intento sospechoso antes de compartir cualquier información.
Ante grabaciones, silencios prolongados o solicitudes insistentes de datos, lo más seguro es cortar la comunicación y bloquear el número.
Frases útiles para cerrar llamadas comerciales no deseadas
Cuando queda claro que se trata de una oferta que no interesa, los expertos aconsejan respuestas firmes y educadas. Expresiones como “No estoy interesado, gracias” suelen ser suficientes. Si la insistencia continúa, frases como “No autorizo esta llamada” o “Solicito que eliminen este número de su base de datos” pueden ayudar a que el número sea marcado como negativo.
Otra opción es indicar que ya se cuenta con el servicio ofrecido o que no se tiene autorización para contratar o hacer cambios. Estas respuestas suelen cerrar la conversación sin generar nuevos intentos.
Lo que nunca se debe decir en una llamada desconocida
Hay palabras y datos que conviene evitar por completo. Decir “Sí” de forma directa puede ser grabado y reutilizado. Tampoco es recomendable dar nombre y apellido, números de identificación, datos bancarios o cualquier información personal. Preguntas como “¿Quién habla?” pueden activar sistemas automáticos diseñados para continuar la llamada.

La prevención pasa por entender que cada palabra cuenta. Responder con calma, sin prisa y sin datos personales, reduce de forma significativa el riesgo de estafas y la frecuencia de llamadas no deseadas.
Consejos prácticos para proteger el número celular
- Evitar devolver llamadas perdidas de números desconocidos.
- Bloquear y reportar números insistentes desde el celular.
- No seguir instrucciones ni enlaces sugeridos por teléfono.
- Desconfiar de llamadas que generen urgencia o presión.
- Recordar que ninguna entidad seria solicita datos sensibles por llamada inesperada.