Un año después del traslado de Yoko, el último chimpancé que permanecía en Colombia, a un santuario en Brasil, surgió una fuerte controversia en Pereira sobre las condiciones en las que vive actualmente el primate.
El debate enfrenta al gerente del Bioparque Ukumarí, Raúl Murillo; con la senadora animalista Andrea Padilla, quien participó en el proceso que permitió la salida del animal del país, y otras autoridades que aún no se pronuncian.
Murillo expresó recientemente ante el Concejo de Pereira su inconformidad con la situación del chimpancé y aseguró que el lugar al que fue llevado no corresponde con las características que se presentaron cuando se autorizó su traslado.
Según explicó, en ese momento se argumentó que Yoko tendría la posibilidad de vivir en un espacio más amplio y compartir con otros individuos de su misma especie, lo que supuestamente garantizaría mejores condiciones para su bienestar.
Chimpancé Yoko estaría en una condición “distinta a lo prometido”
Sin embargo, el directivo del bioparque afirmó que la realidad sería “distinta a lo prometido”.
De acuerdo con su versión, el santuario donde permanece el animal cuenta con una infraestructura dominada por superficies de concreto y carece “de una clínica adecuada” para atender a los primates.
También señaló que el entorno no ofrece las condiciones de bienestar que se esperaban cuando se tomó la decisión de sacarlo del país.
En sus declaraciones, Murillo utilizó una comparación para ilustrar su inconformidad con el cambio de entorno del chimpancé, asegurando que Yoko habría pasado de vivir en Pereira en condiciones equivalentes a un “estrato seis” a estar viviendo en unas de “estrato dos” dentro de una “favela para simios”.
Propuesta de una cruzada internacional
Ante este panorama, el gerente del Bioparque Ukumarí, Raúl Murillo, planteó la necesidad de promover una iniciativa internacional que permita reubicar a Yoko en un lugar que realmente garantice su calidad de vida.
La idea, según explicó, sería “buscar un bioparque o un santuario con instalaciones y servicios especializados” que cumplan con estándares más altos de bienestar animal.
La propuesta ha reavivado el debate en Pereira y en diferentes sectores animalistas, que ya habían protagonizado intensas discusiones durante el proceso que llevó a la salida del chimpancé de Colombia, pues Yoko era considerado el último ejemplar de su especie que permanecía en el país bajo el cuidado de humanos.
Las afirmaciones de Murillo fueron respondidas con contundencia por la senadora Andrea Padilla, reconocida por su activismo en defensa de los animale.
Padilla estuvo involucrada en el traslado del primate a tierras brasileñas; la congresista rechazó las declaraciones del gerente del Bioparque Ukumarí y aseguró que “carecen de sustento técnico y científico”.
Rechazó las críticas
Padilla sostuvo que Yoko se encuentra actualmente en un “proceso normal de adaptación a su nuevo entorno” y que los reportes del santuario indican que su estado es positivo. En ese sentido, cuestionó la difusión de lo que calificó como rumores o afirmaciones sin verificación.
Según explicó la senadora, los responsables del santuario Sorocaba, vinculado al Proyecto Gran Simio, han informado que el chimpancé “presenta comportamientos que reflejan bienestar”.
Entre estos mencionó vocalizaciones que interpretan como señales de satisfacción, así como una actitud activa y juguetona con sus cuidadores.
También señaló que Yoko se alimenta con normalidad y que ya recorre todo el recinto en el que habita, algo que, según los reportes, no hacía con frecuencia antes de su traslado.
La discusión sobre el estado del chimpancé sigue abierta y podría intensificarse en las próximas semanas, mientras diferentes actores piden información más detallada sobre las condiciones en las que vive el animal en Brasil.
Mientras tanto, el caso de Yoko vuelve a situarse en el centro del debate sobre el bienestar animal y el destino de los grandes primates bajo cuidado humano en la región.