Mientras el Hay Festival internacional cierra su octava edición, el municipio de Jericó, en el suroeste antioqueño prepara su propia celebración. Este domingo, los ciudadanos y turistas que permanecen en esta localidad vivirá el “Más Festival”, una iniciativa ciudadana creada para extender el espíritu cultural y ofrecer una programación con identidad jericoana.
¿Cómo nació la idea?
La idea nació de una conversación entre amigos en un café del pueblo. “Nos pusimos a pensar que hay un público que se podría quedar hasta el lunes si hay una buena programación”, explica Juan Sánchez, administrador y propietario del bar-restaurante La Comedia y uno de los impulsores del evento. “Entonces nos inventamos el Más Festival, o sea, un poquito más de festival”.
La jornada promete una muestra cultural diversa y auténtica. La programación incluirá una feria de emprendedores que exhibirá productos locales como café, dulces típicos y libros de segunda mano, resaltando la esencia comercial y artesanal de la región.
Componente histórico y relatos jericoanos.
El componente literario e histórico tendrá un lugar destacado con la participación del escritor e historiador local Andrés Mejía, quien tras más de 20 años de investigación lanzará su libro sobre 'Cosiaca', una figura reconocida en temas culturales de la comunidad. Complementando esta inmersión en las tradiciones, el señor Jaime Villa, también de Jericó, ofrecerá una charla sobre los “espantos de Jericó”, adentrándose en las leyendas del territorio.
Las artes escénicas estarán presentes con una obra de teatro inspirada en la misma Cosiaca, cerrando un ciclo narrativo que va del estudio histórico a la representación artística. Para el cierre, la jornada cambiará de ritmo con un concierto de jazz que animará la noche.
El “Más Festival” se presenta así no como una extensión oficial del Hay, sino como una respuesta orgánica de la comunidad, una forma de apropiarse del momento cultural y demostrar que la vida creativa de Jericó florece por sí misma, con sus propias voces, historias y sabores. Es la prueba del legado que dejan los grandes festivales.