Colombia se prepara para enfrentar una nueva etapa de riesgo del fenómeno de El Niño. La mayor atención está entre diciembre de 2026 y abril de 2027, tiempo que las autoridades identifican como la ventana crítica.
Antes de esa fase, las ciudades capitales y el Gobierno Nacional buscan definir acciones concretas para responder a las condiciones que pueda generar el fenómeno.
La II Mesa Técnica Nación-Ciudades Capitales, desarrollada en septiembre de 2026, plantea pasar de la preparación a la acción. Para ello, se estableció una primera etapa entre el 8 de septiembre y el 30 de noviembre de 2026, mientras que la segunda corresponde al periodo comprendido entre diciembre y abril. El nivel de riesgo previsto pasa de moderado a alto en septiembre y octubre, aumenta a alto en noviembre y llega a muy alto entre diciembre y marzo.
Las proyecciones también muestran una posible permanencia prolongada de las condiciones asociadas con El Niño. Existe una probabilidad superior al 90% de que persistan hasta el primer trimestre de 2027, mientras que la posibilidad de alcanzar una intensidad “muy fuerte” entre octubre y diciembre de 2026 llega al 69%. Para febrero de 2027, la probabilidad de continuidad se acerca al 100%.
El comportamiento del fenómeno no resulta igual para todas las regiones. Las condiciones dependen de factores como la ubicación geográfica, la altitud y la época del año, por lo que la respuesta de las ciudades requiere considerar las características de cada territorio.
Santa Marta, San Andrés y otras seis capitales concentran el mayor riesgo
La actualización de septiembre del Índice de Vulnerabilidad Urbana de Asocapitales ubica a ocho capitales en nivel rojo, mientras 16 aparecen en naranja y otras ocho en amarillo. El indicador sirve como una herramienta para determinar dónde concentrar los esfuerzos, pero no busca calificar la gestión de las administraciones ni anticipar los resultados que pueda producir el fenómeno.
Santa Marta ocupa el primer lugar de la medición, con 84 puntos. Después aparecen San Andrés, con 82; Riohacha, con 79; Quibdó, con 78; Cúcuta, con 76; Valledupar, con 74; Yopal, con 73, e Ibagué, con 71.
En el nivel naranja figuran 16 ciudades. Entre ellas aparecen Leticia, con 69 puntos, y Medellín, con 50. Esta última capital sube de nivel frente a la medición anterior. El grupo restante de ocho ciudades se encuentra en amarillo.
Los reportes de las capitales muestran cuáles son las principales preocupaciones para los próximos meses. El desabastecimiento de agua aparece en el 77% de los reportes, seguido por los incendios de cobertura vegetal, con 64%. También aparecen la afectación agropecuaria, con 23%; los incendios estructurales, con 18%; las temperaturas extremas, con 14%, y las afectaciones a la salud, con 14%.
El comportamiento de los incendios ya genera señales para las autoridades. Entre mayo y agosto se contabilizaron 979 alertas por incendios de cobertura vegetal en las capitales. El 64% de esos registros se concentró durante julio y agosto. Al 8 de septiembre, el reporte incluía 14 incendios forestales activos y dos controlados en Tolima, Cauca, Norte de Santander y Valle del Cauca.
El agua y la energía, entre las principales preocupaciones
El abastecimiento de agua ocupa el primer lugar entre los riesgos identificados. El análisis plantea que la situación de los sistemas no depende únicamente del nivel de un embalse. También requiere seguimiento a la autonomía del sistema, las pérdidas de agua, la disponibilidad de la fuente principal, la capacidad de fuentes alternas y el comportamiento de la demanda.
Medellín aparece como uno de los casos incluidos en el documento, debido al inicio de interrupciones programadas desde el 31 de agosto. En las ciudades fluviales y amazónicas, el nivel de los ríos adquiere especial importancia. Leticia, por ejemplo, reportó un descenso en el río Amazonas.
Las temperaturas también forman parte del escenario previsto. Durante los primeros ocho días de agosto, el IDEAM reportó máximas por encima del promedio en 61 estaciones ubicadas en 17 departamentos. Para las regiones Caribe, Orinoquía y Amazonía se proyectan temperaturas promedio entre 31 y 38 grados Celsius.
Dentro de esas proyecciones, Valledupar aparece con posibles picos de 38 grados Celsius, mientras Cúcuta podría alcanzar 37 grados. Estas condiciones inciden en la demanda de energía y aumentan la presión sobre algunos servicios urbanos.
El fenómeno también plantea un desafío para la seguridad energética, principalmente en las ciudades del Caribe. Allí coinciden el aumento de la demanda por las altas temperaturas y las dificultades que pueden enfrentar los sistemas de agua.
La Resolución CREG 101 120 de 2026, vigente desde el primero de septiembre durante seis meses, incorpora metas de consumo, incentivos y cobros adicionales. Asocapitales plantea que estas medidas deben considerar las condiciones de cada territorio, especialmente en aspectos como el alumbrado público, los edificios públicos y el bombeo de los acueductos.
¿Qué acciones se preparan antes de la llegada de diciembre?
La Mesa Técnica Nación-Ciudades Capitales busca establecer una hoja de ruta con responsabilidades y tiempos definidos.
La propuesta contempla cinco líneas de trabajo: monitoreo hídrico de las 32 capitales, preparación de la capacidad de respuesta en las ocho ciudades ubicadas en rojo, fortalecimiento de los bomberos y restricción de quemas, incorporación de la contingencia en los presupuestos de 2027 y establecimiento de metas de eficiencia en agua y energía.
El propósito consiste en que las ciudades lleguen a diciembre con información, recursos, protocolos y capacidad operativa, de manera que puedan responder a las condiciones previstas. La planeación también busca evitar que las administraciones tengan que improvisar medidas cuando llegue la etapa de mayor riesgo.
La prevención ocupa un lugar central dentro de la posición institucional planteada en la mesa. El documento señala que prevenir representa un menor costo frente a atender una emergencia y plantea que las respuestas deben ajustarse a las condiciones de cada territorio, en lugar de aplicar una estrategia nacional uniforme.
Los datos disponibles también adquieren importancia para la distribución de los recursos. El índice de vulnerabilidad y los tableros de seguimiento funcionan como herramientas para identificar las zonas que requieren mayor atención y orientar las decisiones antes de que llegue la etapa crítica.
La planeación presupuestal de 2027 también entra en esta estrategia. La propuesta consiste en incorporar desde ahora las necesidades relacionadas con El Niño para que las ciudades puedan contar con los recursos necesarios durante el periodo previsto entre diciembre de 2026 y abril de 2027.
¿Cuándo llegará el periodo de mayor riesgo por El Niño?
La ventana crítica comienza en diciembre de 2026 y se extiende hasta abril de 2027. Las proyecciones ubican el riesgo en nivel muy alto entre diciembre y marzo, mientras abril vuelve a registrar un nivel alto.
¿Cuáles son las ocho ciudades que aparecen en nivel rojo?
El Índice de Vulnerabilidad Urbana de septiembre de 2026 ubica en rojo a Santa Marta, San Andrés, Riohacha, Quibdó, Cúcuta, Valledupar, Yopal e Ibagué.
¿Cuál es el principal riesgo identificado para las capitales?
El desabastecimiento de agua ocupa el primer lugar, con presencia en el 77% de los reportes de las capitales. En segundo lugar aparecen los incendios de cobertura vegetal, mencionados por el 64% de las ciudades.