Un nuevo informe del Observatorio Financiero de Así Vamos en Salud, titulado “Presupuesto máximo: evolución de las brechas presupuestales y rezagos en el giro de recursos”, pone en evidencia que los recursos destinados a financiar medicamentos para enfermedades huérfanas, alimentos nutricionales especializados y otros servicios no cubiertos por la Unidad de Pago por Capitación (UPC) continúan enfrentando problemas de suficiencia y oportunidad.
Advierte que este panorama expone una situación que está generando crecientes presiones financieras sobre las Entidades Promotoras de Salud (EPS), las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS) y los proveedores del sector.
El documento analiza detalladamente el comportamiento de este mecanismo entre 2020 y 2025 y presenta las perspectivas para la vigencia de 2026.
“El presupuesto máximo corresponde a los recursos que gira la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES) a las EPS de los regímenes contributivo y subsidiado para cubrir tecnologías y servicios que no están financiados con la UPC, entre ellos tratamientos para enfermedades huérfanas, medicamentos de alto costo, alimentos con propósitos médicos especiales y servicios complementarios”, dijo.
Brechas presupuestales crecientes
El informe evidencia que desde 2022 comenzaron a presentarse rezagos entre los recursos inicialmente apropiados y las necesidades reales de financiación del mecanismo.
Aunque durante cada vigencia se realizaron adiciones presupuestales para cubrir parte de las obligaciones, estas no siempre resultaron suficientes, obligando a trasladar recursos a través del rubro denominado “ajuste presupuestos máximos vigencias anteriores”.
Según el análisis, esta situación refleja que una parte importante de las necesidades de financiación no está siendo incorporada desde el inicio de cada año fiscal.
Las cifras muestran un crecimiento acelerado de las diferencias entre el presupuesto inicial y el presupuesto final.
En 2024, la brecha alcanzó los $1,95 billones en el régimen contributivo y $820.000 millones en el subsidiado. Para 2025, la situación se agravó con diferencias de $2,70 billones y $1,07 billones, respectivamente.
Caída en la ejecución de recursos
Uno de los hallazgos que más preocupa a los expertos es la disminución en la ejecución del presupuesto máximo.
Mientras la ejecución global del presupuesto administrado por la ADRES se mantuvo entre el 96 % y el 98 % durante el periodo analizado, la ejecución específica del presupuesto máximo mostró un deterioro progresivo.
Entre 2020 y 2023 los niveles de ejecución estuvieron cercanos al 100 %. Sin embargo, en 2024 descendieron a 91,4 % y en 2025 cayeron drásticamente hasta 56 %.
Para Así Vamos en Salud, esta reducción refleja dificultades crecientes en el reconocimiento y desembolso oportuno de los recursos destinados a cubrir servicios fundamentales para miles de pacientes.
Obligaciones reconocidas, pero no pagadas
El estudio también pone de manifiesto que el reconocimiento de una obligación no necesariamente implica que el pago se realice dentro del mismo año.
En promedio, el 77,6 % de los recursos reconocidos se pagó durante la respectiva vigencia, mientras que el porcentaje restante fue trasladado a años posteriores.
Estos retrasos generan acumulación de obligaciones financieras que terminan afectando la liquidez de toda la cadena del sistema de salud.
“Las consecuencias recaen directamente sobre EPS, IPS, prestadores de servicios y proveedores, quienes deben asumir costos operativos mientras esperan el desembolso efectivo de los recursos”, dijo.
El boletín señala además que el flujo mensual de pagos ha permanecido por debajo de los niveles necesarios para cubrir oportunamente todas las obligaciones reconocidas.
Como ejemplo, durante 2024 el promedio mensual efectivamente girado fue de $251.636 millones, mientras que para cubrir la totalidad de las obligaciones reconocidas habría sido necesario desembolsar alrededor de $314.609 millones mensuales.
Preocupación por el presupuesto de 2026
Las alertas también se extienden a la actual vigencia.
El presupuesto máximo para 2026 comenzó con una apropiación de $1,9 billones, una cifra que, según el análisis, resulta insuficiente frente a las necesidades reales del sistema.
De acuerdo con las estimaciones del Observatorio Financiero, teniendo en cuenta que para reconocer las obligaciones correspondientes a 2025 fue necesario un presupuesto cercano a los $4,2 billones, se requeriría una apropiación adicional de entre $2,2 y $2,5 billones para garantizar la financiación adecuada durante este año.
Impacto en la sostenibilidad del sistema
Así Vamos en Salud concluye que el mecanismo del presupuesto máximo ha estado marcado por diferencias recurrentes entre la apropiación inicial, el reconocimiento de obligaciones y el giro efectivo de los recursos.
Para el centro de pensamiento, estas brechas representan un desafío estructural que exige revisar los procesos de planeación financiera, la suficiencia presupuestal y la oportunidad en los desembolsos.
La organización advirtió que la continuidad de estos rezagos podría seguir afectando la estabilidad financiera de EPS, IPS y proveedores, así como la capacidad del sistema para garantizar la atención oportuna de pacientes que requieren tratamientos especializados y tecnologías de alto costo.
“El fortalecimiento de la planeación presupuestal y la garantía de flujos de recursos más oportunos son fundamentales para preservar la sostenibilidad del sistema y asegurar el acceso efectivo a los servicios de salud”, puntualiza el informe.
Claves del tema en cuatro preguntas
¿Cuál es el presupuesto máximo y para qué se utiliza en el sistema de salud?
El presupuesto máximo es el monto de recursos que gira la ADRES a las EPS de los regímenes contributivo y subsidiado para financiar servicios y tecnologías no cubiertos por la Unidad de Pago por Capitación (UPC), como medicamentos para enfermedades huérfanas, alimentos nutricionales con propósito médico especial y servicios complementarios.
¿Qué problemas identificó el informe de Así Vamos en Salud sobre el presupuesto máximo?
El informe encontró que desde 2022 existen rezagos entre la apropiación presupuestal inicial y las necesidades reales de financiación. Además, se han presentado brechas crecientes entre el presupuesto inicial y el final, así como retrasos en el pago de obligaciones, lo que genera presiones financieras para EPS, IPS y proveedores.
¿Cómo ha evolucionado la ejecución del presupuesto máximo en los últimos años?
La ejecución del presupuesto máximo pasó de niveles cercanos al 100 % entre 2020 y 2023 a 91,4 % en 2024 y cayó significativamente hasta 56 % en 2025. En contraste, la ejecución del presupuesto total de la ADRES se mantuvo entre el 96 % y el 98 % durante el mismo periodo.
¿Qué advierte el análisis sobre los recursos destinados al presupuesto máximo para 2026?
El análisis señala que la apropiación inicial de $1,9 billones para 2026 sería insuficiente para cubrir las necesidades del mecanismo. Por ello, estima que se requeriría una adición presupuestal de entre $2,2 y $2,5 billones para garantizar la financiación adecuada de los servicios y tecnologías cubiertos por este esquema.