El periodo de prueba en Colombia es una etapa inicial común dentro de la relación laboral que, en 2026, sigue estando vigente bajo las condiciones del Código Sustantivo del Trabajo. Durante este tiempo, tanto el empleador como el trabajador hacen una evaluación sobre si la relación cumple con lo esperado.
Que se esté en esta fase, no quiere decir que el trabajador no tenga derechos, ni tampoco modifica las obligaciones legales básicas, por lo que desde el primer día el vínculo está regido por las normas laborales.
Aunque existe la percepción de que en este periodo hay menos garantías, la ley establece que el trabajador debe recibir el salario acordado en las mismas condiciones que cualquier otro empleado.
Esto implica que no pueden existir pagos por debajo de lo acordado ni se puede interponer condiciones diferentes por el hecho de estar en prueba. De igual forma, el empleador está obligado a cumplir con los tiempos de pago y con las condiciones pactadas en el contrato.

Garantías laborales vigentes desde el inicio
Durante el periodo de prueba, al trabajador, se le debe reconocer todas las prestaciones sociales. Esto incluye prima de servicios, cesantías e intereses sobre cesantías, que se calculan según el tiempo trabajado.
Asimismo, la afiliación al sistema de seguridad social es obligatoria desde el primer día. El empleador debe realizar los aportes a salud, pensión y riesgos laborales sin excepción. Esta obligación forma parte de los requisitos legales que no dependen del tipo de contrato ni de la duración del periodo de prueba.
Otro tema importante es que la jornada laboral debe cumplir con la norma vigente. Las horas de trabajo, descansos y recargos aplican de la misma manera que para cualquier trabajador, sin que el periodo de prueba sea una justificación para modificar estas condiciones. Esto incluye el pago de horas extras o recargos nocturnos cuando corresponda.
Terminación del contrato durante esta etapa
Uno de los elementos más conocidos del periodo de prueba es la posibilidad de terminar el contrato sin previo aviso. Tanto el empleador como el trabajador pueden dar por finalizada la relación en cualquier momento, sin necesidad de justificar la decisión en términos formales.
La decisión de terminar el contrato no puede basarse en motivos discriminatorios. Existen límites, como en los casos de embarazo u otras condiciones que cuentan con protección especial. En estas situaciones, el empleador debe cumplir con ciertos requisitos antes de dar por terminado el contrato.

En caso de finalizar el contrato, el trabajador tiene derecho a recibir la liquidación que le corresponda. Esto incluye el pago de salarios pendientes y prestaciones causadas, calculadas hasta el último día trabajado.
Reglas para su aplicación
Para que el periodo de prueba sea válido, debe existir un acuerdo escrito entre las partes. Si no queda en un contrato, se entiende que no existe esta etapa, y el trabajador queda vinculado bajo condiciones normales desde el inicio. Este requisito es fundamental para que el empleador pueda aplicar las disposiciones relacionadas con esta fase.
En cuanto a su duración, la ley establece límites claros. El periodo de prueba no puede superar los dos meses en la mayoría de los contratos, mientras que en contratos a término fijo inferiores a un año, el límite corresponde a la quinta parte del tiempo pactado.
Es importante mencionar que el periodo de prueba solo puede pactarse una vez. No es válido repetir esta etapa en contratos sucesivos entre el mismo empleador y trabajador, por lo que no se puede extender indefinidamente.