La señora Margarita Gutiérrez, usuaria de Nueva EPS y madre de un paciente con epilepsia refractaria y parálisis cerebral, denunció la grave situación que enfrenta su familia debido a la interrupción prolongada en la entrega de medicamentos de alto costo indispensables para la vida y estabilidad de su hijo.
Afirmó que luego de que se suspendiera el servicio de entrega de medicamentos en Colsubsidio, desde el pasado 1 de enero de 2026, ha tenido que vivir momentos de angustia al no tener los medicamentos para el tratamiento de su hijo.
“Yo siento que a mi hijo lo están matando lentamente por negarle los medicamentos, porque la vida de él depende de los medicamentos de alto costo para una epilepsia muy difícil y por eso le reclamo a la Nueva EPS para que asuma su responsabilidad con pacientes con este tipo de enfermedades”, sostuvo.
Medicamentos pendientes
Según relató, los medicamentos formulados han sido entregados bajo la figura de “pendientes”, los cuales terminan perdiéndose tras meses de espera, pese a que asegura ya habrían sido facturados por los operadores farmacéuticos.
“Si nos dan pendientes es porque ya facturaron los medicamentos; solo falta entregarlos. Pero luego nos dicen que esos pendientes se pierden y que eso lo debe solucionar la Nueva EPS”, afirmó.
La mujer explicó que no se trata de fármacos de bajo costo. El más económico supera los 280 mil pesos, mientras que otros alcanzan valores de 300 mil y hasta más de 400 mil pesos, y su hijo requiere cuatro medicamentos distintos en altas dosis para evitar convulsiones. “Sin ellos, su vida corre peligro”, señaló.
Acciones legales sin responder
Ante la falta de respuesta institucional, la familia ha interpuesto acciones legales.
“Tenemos una tutela y estamos pensando en un desacato. La semana pasada intenté radicarlo, pero fue devuelto. Vamos a insistir porque no sabemos qué más hacer”, expresó.
Como única alternativa afirmó que en la misma Nueva EPS, le han sugerido llevar al paciente a urgencias cuando convulsione gravemente, una solución que la madre considera insuficiente y cruel. “Lo medican un día y lo devuelven a la casa sin tratamiento continuo. Eso no es una solución”.
Margarita Gutiérrez cuestionó duramente la falta de responsabilidad de la EPS frente a pacientes crónicos y de alto costo.
“Que la Nueva EPS asuma la responsabilidad de sus pacientes y no juegue con ellos. Entendemos que la salud se maneja como un negocio, pero aquí se está sacrificando la vida y la dignidad humana por utilidades”, dijo.
La situación ha obligado a la familia a realizar colectas, empeñar pertenencias y privarse de alimentos para poder comprar, de manera parcial, los medicamentos.
“Hemos reunido dos o tres millones de pesos al mes, pero sólo alcanzamos a comprar la mitad de lo que él necesita”, explicó.
Además, denunció que los recobros radicados ante la EPS se han perdido y el dinero no ha sido reintegrado.
Una enfermedad de muchos años
El paciente tiene 34 años y vive con su condición desde el nacimiento, tras haber nacido prematuro y desarrollar parálisis cerebral.
A los dos años y medio fue diagnosticado con epilepsia refractaria, una forma severa y resistente a los medicamentos. Aunque fue sometido a la implantación de un estimulador del nervio vago, su estabilidad depende estrictamente del tratamiento farmacológico continuo.
“Cada convulsión mata millones de neuronas, y eso nadie lo reemplaza. Mientras tuvo sus medicamentos completos, tuvo una buena calidad de vida. Pero desde hace un año empezaron a dárselos a cuentagotas y desde hace tres meses no recibe ninguno”, relató con preocupación.
Finalmente, la madre advirtió sobre el deterioro físico y emocional de su hijo y el impacto en toda la familia.
“Él sabe que algo está pasando, aunque no lo pueda expresar. Tiene crisis, ataques de histeria, se deteriora cada día más. Esto es un desgaste mental y emocional enorme. A los pacientes como mi hijo los están matando lentamente”.