Con angustia e incertidumbre viven decenas de familias de pacientes diagnosticados con enfermedades mentales entre ellas depresión, esquizofrenia, trastornos de ansiedad entre por la no entrega oportuna de sus tratamientos y medicamentos en el país.
Denunciaron en la FM, que la interrupción en el suministro ha provocado un aumento en las crisis y episodios de agresividad, poniendo en riesgo tanto a los pacientes como a quienes los rodean.
Uno de los casos es el de Lidia Rocío Martín, cuya hija, de 36 años, tiene diagnóstico de retardo mental moderado, esquizofrenia y epilepsia.
La mujer aseguró que la falta de medicamentos ha generado una descompensación progresiva en su estado físico y mental, lo que le genera una enorme preocupación.
“Ella empezó a quedarse sin medicamentos. Si yo le podía comprar un frasquito de uno, ya no podía más. Entonces la niña se fue descompensando, agredió en el conjunto a una niña y a otras personas. Yo la veía muy mal. Mentalmente es como si fuera una niña de cinco años”, relató.
Aumento de crisis y comportamientos violentos
Derly Rodríguez, representante de pacientes, advirtió que el nivel de agresividad ha aumentado considerablemente debido a la suspensión de los tratamientos farmacológicos que permiten mantener controlados los síntomas.
“Tenemos el caso de un paciente psiquiátrico que agredió a varias personas y se agredió a él mismo por falta de tratamiento”, afirmó.
Frente a esta situación aseguró de forma vehemente que la falta de atención es responsabilidad de las EPS y del mismo estado.
“Es una irresponsabilidad. Un paciente psiquiátrico sin medicamento es un peligro para la familia, para él mismo y para la sociedad”, subrayó.
Por su parte, Sofía Guerrero aseguró que su hermana no puede quedarse sola debido a las crisis que presenta desde que dejó de recibir sus medicamentos hace más de cuatro meses.
“Si no se le da ese medicamento, ella no puede estar quieta. Nos toca amarrarla porque no la podemos controlar. Para comer es terrible. Hace más de cuatro meses que no nos entregan los medicamentos, y ella los necesita a diario, no le pueden faltar”, expresó.
“Se les está negando tener una calidad de vida”
En el mismo sentido, Alicia Sánchez señaló que ha tenido que mantener a su hijo encerrado para evitar que, en medio de una crisis, pueda lastimar a otras personas.
“Si ellos tienen el medicamento estable pueden tener una buena calidad de vida. Pero cuando no lo tienen, se van deteriorando cada día. Uno tiene que aislarlos porque ya no se pueden sacar a la calle. Les están quitando el derecho a vivir en sociedad”, indicó.
Apuntó que su hijo ha estado afiliado a la Nueva EPS, pero ha sido un calvario no tener medicamento pese a los cuidados que nosotros tenemos con él.
“Se les está negando tener una calidad de vida y el derecho a vivir, el derecho a sentirse en sociedad, porque llegan ellos a un punto que ya no pueden estar en sociedad, es algo que también les están negando muy importante, pues ellos se van deteriorando cada día, uno tiene que aislarlos, porque por esos comportamientos uno ya no puede sacarlos a la calle, también les están quitando todo el derecho de ser un ser humano, el derecho a tener una enfermedad que no la pidieron, pero que se les dio”, señaló.
Advertencia del gremio médico
El presidente de la Junta Directiva de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, el médico Diego Vargas Chávez, calificó como grave la interrupción en los tratamientos, al advertir que las enfermedades mentales pueden tener consecuencias fatales si no son manejadas adecuadamente.
“Una persona con ansiedad, esquizofrenia o depresión que no tiene sus medicamentos puede experimentar crisis más intensas, dificultades laborales y académicas, y enfrentar complicaciones graves, incluida la posibilidad de suicidio o el agravamiento de otras enfermedades orgánicas”, explicó.
Llamado a garantizar continuidad
Pacientes, familiares y organizaciones médicas reiteraron el llamado a las autoridades de salud y a las entidades responsables de la prestación del servicio para garantizar la continuidad ininterrumpida de los tratamientos psiquiátricos.
Advirtieron que cada interrupción no solo deteriora la salud de los pacientes, sino que también impacta su entorno familiar y social, aumentando el riesgo de episodios que pueden resultar trágicos.
“Las crisis pueden ser fatales si no se actúa a tiempo”, puntualizó al exigir que a esta población se le debe garantizar el derecho a la salud y a una vida digna para las personas con trastornos mentales en el país.