Las gerente del Fondo Adaptación y exdirectora del Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE), Angie Rodríguez, dejó al descubierto una intensa disputa de poder dentro del Gobierno, al argumentar que cerca de 20 altos funcionarios generan presiones e inciden en la toma de decisiones importantes.
Rodríguez señaló directamente al director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Carlos Carrillo, con quien mantiene una disputa que ya llegó a la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría, afirmó en entrevista con Semana.
“Lo más peligroso para mí, que expone mi vida y mi integridad, es que él se une a otras personas para perjudicarme”, afirmó la funcionaria, quien sostiene que detrás de las denuncias y ataques en su contra existe una estrategia coordinada.
La gerente del Fondo Adaptación también mencionó a la exasesora presidencial Juliana Guerrero, al jefe de despacho presidencial Raúl Moreno y a la directora de Función Pública Mariela Barragán como parte del grupo que, según su versión, estaría actuando en su contra. Para Rodríguez, dentro del Gobierno existe una pugna por influencia y control burocrático, impulsada por funcionarios que, según dijo, creen que el actual proyecto político podría no continuar.
Entre las denuncias más graves, Angie Rodríguez habló de un supuesto “espía” dentro del Fondo Adaptación que habría sido infiltrado para grabarla y obtener información sobre su gestión. “Carlos Carrillo tenía o tiene un espía al interior de la entidad (…) lo tenía como espía para que me grabara, me tomara fotos y poder traficar, presuntamente, la información”, manifestó.
La funcionaria dijo que posee chats y un video que mostrarían conversaciones sobre la estrategia para atacarla. Según explicó, en esas grabaciones se menciona que “la acción del Caballo de Troya siempre funciona”, en referencia a la supuesta infiltración dentro de la entidad. Incluso relató que en uno de los mensajes se advertía que “lo que ella no sabe es que adentro le lloverá candela”.
En medio de la entrevista, también reveló tensiones previas dentro del Gobierno por decisiones administrativas y nombramientos. Según contó, fue ella quien alertó al presidente Petro sobre presuntas inconsistencias en los títulos profesionales de Juliana Guerrero antes de que el caso se hiciera público. “Yo fui quien denunció que Juliana Guerrero no tenía los títulos profesionales de manera legal”, indicó.
Además, mencionó que Juliana Guerrero tiene mucha influencia y poder en varias entidades y hasta afirmó que genera presiones en toma de decisiones. "Ella se ufana de que tiene cercanía a integrantes del ELN, así quien no cede por miedo", sostuvo.
Por otra parte, aseguró que sobre el episodio en la cual sujetos encapuchados ingresaron a la casa de sus padres, "no descarta la participación de funcionarios del Gobierno. El único que sabía la ubicación de la casa era el jefe de Despacho, Raúl Moreno", reseñó.
Para la exdirectora del DAPRE, estos episodios reflejan una disputa más profunda dentro del Ejecutivo. “En la Casa de Nariño hay un juego por el poder y el dinero”, dijo al advertir que las tensiones internas se han intensificado en medio de luchas por influencia política dentro del Gobierno.
Finalmente hizo un llamado a que se garantice se seguridad pues teme que quieran asesinarla por todo lo que ha dicho.