El presidente Abelardo de la Espriella anunció una nueva estrategia de seguridad contra la criminalidad, la extorsión y la corrupción, al tiempo que confirmó el cierre de tres procesos de diálogo heredados de la denominada ‘paz total’. Las medidas fueron presentadas durante una alocución presidencial en la que también se refirió a la reconstrucción del país tras el terremoto y a la emergencia por incendios en el Tolima.
En materia de seguridad, el mandatario aseguró que su Gobierno buscará recuperar el control territorial mediante una ofensiva coordinada de la Fuerza Pública contra las estructuras criminales. De la Espriella calificó de “terroristas” a quienes ataquen a la población, extorsionen, secuestren, asesinen o utilicen explosivos, y anunció que no habrá nuevos espacios de diálogo con grupos que mantengan actividades violentas.
“Se acabaron los eufemismos, quienes atacan a nuestra población, extorsionan, secuestran, asesinan, utilizan explosivos y pretenden doblegar al Estado mediante el terror. Son terroristas y como terroristas los vamos a enfrentar”, afirmó.
El presidente también señaló que quienes quieran abandonar la criminalidad podrán acogerse a los mecanismos establecidos por la ley, pero quienes continúen en las armas enfrentarán la capacidad operativa del Estado. La nueva cúpula militar y policial recibió la instrucción de entregar resultados mediante la recuperación del territorio, la protección de la población y el debilitamiento de las estructuras criminales y sus finanzas.
Bloques contra la extorsión y la corrupción
Una de las principales medidas anunciadas fue la creación inmediata de un Bloque Nacional de Búsqueda contra la Extorsión, que integrará capacidades del Ejército, la Policía, la Armada y la Fuerza Aérea, con participación de la Fiscalía y la Judicatura.
La misión será identificar, ubicar, capturar y judicializar a las organizaciones dedicadas a extorsionar a comerciantes, empresarios, transportadores, campesinos y familias. “Al extorsionista lo vamos a buscar donde esté”, afirmó el mandatario.
A esta estrategia se suma un Bloque de Búsqueda Anticorrupción, que dependerá directamente del despacho presidencial y estará integrado por Policía Judicial, Fiscalía, Inteligencia del Ejército, Contraloría, Procuraduría, Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), Dian y cooperación internacional.
“Vamos a iniciar una cruzada como nunca antes se ha hecho contra la corrupción. Que caiga quien caiga”, sostuvo De la Espriella, quien aseguró que perseguirá las irregularidades independientemente de quién esté involucrado.
Fin de tres procesos de la ‘paz total’
En otro de los anuncios centrales, el jefe de Estado confirmó el fin de tres procesos de diálogo con estructuras vinculadas a alias Calarcá, la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano —relacionada con los denominados comandos de frontera— y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
Según el mandatario, la decisión se tomó porque no encontró una voluntad real y verificable de paz, reinserción o sometimiento a la justicia.
“No voy a permitir que la palabra paz siga siendo utilizada como excusa para la impunidad”, declaró. Y agregó: “Se acabaron las mesas sin resultados y los beneficios, sin que haya contraprestaciones reales”.
De esta manera, el Gobierno plantea un cambio frente a la política de diálogos con grupos armados y apuesta por una estrategia basada en autoridad, justicia y operaciones de la Fuerza Pública.
“No habrá paz a cambio de impunidad, habrá autoridad, justicia y Estado en cada rincón de Colombia”, concluyó el presidente al referirse a su política de seguridad.