Colombia reiteró este martes ante el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) su categórico rechazo a las acciones militares adelantadas por Estados Unidos en Venezuela, al considerar que vulneran la soberanía, la integridad territorial y la autonomía política de ese país.
La posición fue expuesta durante una reunión celebrada en la sede del organismo en Washington, D. C., convocada a solicitud de Colombia y copatrocinada por Brasil, Chile, Guatemala, México y Uruguay, con el fin de analizar los recientes acontecimientos en la República Bolivariana de Venezuela.
Durante la sesión, el viceministro de Asuntos Multilaterales, Mauricio Jaramillo Jassir, sostuvo que este tipo de acciones son incompatibles con el derecho internacional y con los principios consagrados en la Carta de la OEA.
Según afirmó, estos hechos “abren la puerta a un orden internacional regido por la imposición y no por el derecho”, un escenario que tendría “graves consecuencias para la seguridad regional y global”.
El funcionario advirtió que la normalización de operaciones militares sin el respaldo de los mecanismos multilaterales debilita los principios que rigen la convivencia entre los Estados y la solución pacífica de las controversias, pilares del sistema interamericano.
Preocupación por la población civil y la frontera
En el mismo escenario, Colombia expresó su preocupación por la situación de la población civil venezolana e informó que ha adoptado medidas para preservar la estabilidad en la frontera común, con el objetivo de atender eventuales necesidades humanitarias, en especial de la población migrante.
El Gobierno indicó que estas acciones buscan prevenir impactos adicionales derivados de la crisis y garantizar condiciones mínimas de atención y seguridad en las zonas fronterizas, en un contexto de alta tensión regional.
Rechazo a las amenazas y a declaraciones contra Petro
En su intervención, el viceministro Jaramillo rechazó las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre un posible uso de la fuerza contra Colombia, las cuales —recordó— “se encuentran expresamente proscritas por el derecho internacional”.
Asimismo, repudió las declaraciones del mandatario estadounidense que calificó como “difamatorias y sin sustento” en contra del presidente Gustavo Petro.
De acuerdo con la delegación colombiana, este tipo de pronunciamientos “desconocen las normas fundamentales que garantizan la convivencia pacífica entre las naciones” y elevan de forma innecesaria la tensión diplomática en la región.
El Gobierno colombiano insistió en que las diferencias entre Estados deben tramitarse por los canales diplomáticos y multilaterales, no mediante amenazas ni el uso de la fuerza, y reiteró su compromiso con el respeto a la legalidad internacional y a los tratados vigentes.
Al cierre de la sesión, Colombia reiteró ante la OEA su disposición a ofrecer sus buenos oficios para contribuir a una salida diplomática a la crisis en Venezuela, en línea con su política exterior de promover el diálogo, la concertación regional y la solución pacífica de los conflictos.
El Gobierno del presidente Gustavo Petro también ha promovido este debate en otros escenarios multilaterales, como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.