En relación con su política de gobierno y su enfoque de mano dura en materia de seguridad, se siguen ultimando los detalles sobre la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella como nuevo jefe de Estado para el próximo 7 de agosto.
La primera información que se tiene en firme es que este encuentro saldrá de la Plaza de Bolívar, en Bogotá, como ya ha sido una tradición, para llegar, en esta ocasión, a una guarnición militar. El mismo presidente electo confirmó esta decisión como un homenaje a las Fuerzas Militares, que serán bastión de sus políticas de gobierno durante los próximos cuatro años.
“Vamos a hacerlo de manera diferente, como nunca se ha hecho. En una guarnición militar para rendirles honor a los verdaderos héroes de la patria: policías y soldados”, dijo De la Espriella.
En este punto, todo el equipo del presidente electo estudia diferentes posibilidades sobre dónde se podría realizar este evento, que se apartaría de las costumbres tradicionales de los anteriores mandatarios.
Una de estas es el Fuerte de Tolemaida, la base militar más grande de Colombia, ubicada entre los municipios de Nilo (Cundinamarca) y Melgar (Tolima), lo cual facilita su traslado, al estar a menos de media hora en avión desde Bogotá.
Aunque la idea del presidente electo es enviar un mensaje contundente sobre la importancia de la seguridad y las Fuerzas Militares, aún se estudian otros lugares del país.
Otra de las opciones es el Fuerte Militar Larandia, ubicado en el municipio de Florencia, Caquetá. También se contempla la realización de la posesión en alguna de las bases militares ubicadas en Nariño o en el Cauca, como la base militar de la Tercera División del Ejército o el Batallón de Entrenamiento en El Patía, donde se concentra uno de los mayores focos de violencia del país.
De momento, no hay una opción definida. Según dijo el ministro de Defensa designado, el general (r) Jorge Eduardo Mora, “hay unas opciones” sobre la mesa, pero no un lugar definido.
Varias de estas opciones siguen en estudio y en etapa de confirmación, a un mes de la posesión presidencial, con el propósito de cumplir las condiciones de seguridad, logística y acceso para todo su gabinete, los funcionarios del Estado, el Congreso, los expresidentes e, incluso, los invitados internacionales que podrían asistir.