La FM conoció en primicia que un nuevo fiscal de la unidad contra delitos sexuales fue designado para impulsar la investigación por el brutal ataque que sufrió Vicky Liliana Vargas Méndez en su propio apartamento ubicado en el barrio la Estancia, en la localidad de Ciudad Bolívar en el sur de Bogotá, el pasado domingo 4 de enero.
Este caso generó el rechazó de la sociedad tras conocerse que su presunto agresor identificado como Wilson Sarria Ruiz fue dejado en libertad, pese a que fue capturado por agentes de la Policía luego de la intervención que realizaron los vecinos del conjunto residencial ante los gritos y el llamado de auxilio de la víctima para que lo detuvieran tras el ataque que sufrió.
Una vez se produjo su captura, un fiscal de la Unidad de Reacción Inmediata de Ciudad Bolívar conoció el caso y dejó en libertad al agresor tras judicializarlo por lesiones personales en un proceso abreviado, ya que el Instituto Nacional de Medicina Legal determinó que las heridas que presentaba la víctima sólo le implicaban una incapacidad de 20 días, y no encontró rastro en su cuerpo de señales de tortura o violencia sexual y el propio testimonio de Vicky Vargas no había sido concluyente para un intento de feminicidio.
Medicina Legal llegó a esa conclusión tras revisar la historia clínica del centro asistencial al que fue trasladada la mujer de 37 años, quien según relató su hijo Nicolás López en la FM sí fue torturada, abusada sexualmente y sufrió toda una serie de heridas en un claro intento por asesinarla.
Tras los graves hechos denunciados se ordenó una nuena valoración de manera directa por parte de Medicina Legal en el que se señala que no se encontró rastro de tortura, ni de violencia física severa o afectación de órgano vital, pero si de una agresión sexual y decretó 35 días iniciales de incapacidad.
Fue así como tras el nuevo dictamen se ordenó asignar este caso a otro fiscal y llevar el caso bajo los protocolos especiales de atención de violencia de género.
El nuevo fiscal de la Unidad de Delitos Sexuales se comunicó ante esta instrucción con la Secretaría de la Mujer para activar una ruta de atención especial a la víctima y ordenó a policía judicial practicar diversas pruebas y toma de testimonios.
Una vez se cumplan estas diligencias y la nueva valoración del caso se determinará si se ordena la captura de Wilson Sarria Ruiz o si le se imputan cargos de manera directa ante los jueces ante el brutal ataque contra Vicky Vargas.
Para la familia de la víctima llama la atención como el desgarrador testimonio de Vicky Vargas y la violenta agresión que la tuvo al borde de ser asesinada a esta mujer no haya sido suficiente para investigar desde un comienzo su caso como un intento de feminicidio e incluso no se tuvo en cuenta una orden de alejamiento previa.
Se cuestiona que los fiscales no pueden comportarse como notarios ni tramitadores de documentos y deben acercarse a la victima y ahondara en casos como estos todo el contexto lograr una calificación que permita esclarecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar de los graves hechos cometidos y judicializar a los responsables.
La historia del brutal ataque
Según el testimonio entregado por Nicolás López, los hechos ocurrieron un domingo mientras él se encontraba trabajando y su madre estaba sola en el apartamento. Indicó que Wilson Sarria ingresó al edificio luego de pagar al vigilante y hacerse pasar por personal de seguridad. “Cuando entró, comenzó una tortura de aproximadamente 40 minutos”, afirmó.
Relató que su madre fue golpeada, pateada y amarrada, y que el agresor le causó heridas con un cuchillo en el abdomen, la boca y las extremidades.
Nicolás explicó que su madre intentó refugiarse en el baño, pero la puerta fue forzada, y que también trató de escapar por una ventana sin lograrlo debido a que estaba atada. Añadió que, además de la agresión física, se presentaron hechos de abuso sexual y hurto. “Le exigió las claves bancarias bajo amenaza y se llevó dinero y el celular”, señaló. Indicó que, tras suplicar por su vida, el agresor huyó y fue retenido por vecinos y personal de seguridad antes de ser entregado a la Policía.
Sobre el vínculo previo, Nicolás afirmó que Wilson Sarria había sido vecino en el barrio El Perdomo y que mantuvo una relación de seis meses con su madre, terminada dos semanas antes del ataque. Al respecto, dijo existía una orden de alejamiento interpuesta el 12 de diciembre por amenazas previas y que esta fue incumplida. “Días antes nos amenazó de muerte a los dos”, dijo, y agregó que posteriormente conocieron antecedentes por hurto, estafa y posesión ilegal.