El paro minero en el Bajo Cauca antioqueño ya completa diez días y las consecuencias empiezan a sentirse con fuerza en el bolsillo de los transportadores. Según el gremio, las pérdidas superan los 17 mil millones de pesos, en medio de un panorama marcado por la violencia, el miedo en las vías y la incertidumbre.
La situación no es menor. En las últimas horas fueron incinerados tres camiones en la vía que conecta a Caucasia con Cáceres, luego de que los vehículos fueran interceptados y su carga saqueada. A esto se suman más de 30 automotores afectados por objetos lanzados desde distintos puntos de bloqueo, dejando a conductores y empresas en una situación crítica.
El Gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, se refirió al tema de orden público: "Está bien que persona deseen protestar por revindicar sus derechos, pero nunca con derivaciones de terror y menos afectando los Derechos de otros ciudadanos", dijo.
Por su parte, Anderson Quiceno, director de la Asociación de Transportadores de Carga en Antioquia, fue contundente al advertir que este panorama no es nuevo y que el gremio se siente cada vez más desprotegido. Señaló que los problemas de seguridad y orden público vienen de tiempo atrás y cuestionó que no se hayan cumplido las promesas hechas al sector. Según dijo, esta situación no solo golpea al transporte, sino también a las economías que dependen de actividades como la minería en la región.
Quiceno insistió en que el gremio no puede seguir siendo el “sacrificado” en medio de las tensiones políticas y las discusiones nacionales. Por eso, hizo un llamado directo a la Gobernación de Antioquia para que brinde apoyo en la recuperación económica del sector, que hoy enfrenta uno de sus momentos más complejos.
Mientras tanto, la crisis en terreno no da tregua. Además de la quema de vehículos de carga, se han reportado ataques a motocicletas, la vandalización de un bus con pasajeros provenientes de la Costa Caribe y daños a un establecimiento comercial en Caucasia. Incluso, se han registrado afectaciones a la misión médica, lo que ha encendido aún más las alarmas.
La mesa de negociación, que buscaba destrabar el conflicto, permanece suspendida tras los bloqueos en la vía hacia Medellín. Ante esto, las autoridades han ordenado la intervención de unidades especiales para intentar recuperar el orden en la zona.
El alcalde de Caucasia, Johan Montes, aseguró que la prioridad es restablecer el diálogo lo antes posible. Desde la administración local ya se hizo la solicitud al Gobierno nacional para reactivar las conversaciones y encontrar una salida que permita levantar el paro.
Entre tanto, en las carreteras del Bajo Cauca, el panorama sigue siendo incierto. Los transportadores cuentan pérdidas, los conductores temen por su seguridad y la economía regional comienza a resentir un paro que, por ahora, no tiene final claro.