La Fiscalía General de la Nación avanza en las investigaciones en procura de esclarecer la muerte de Michellle Dayana, la niña de 6 años, que desapareció en Buriticá, Antioquia, el pasado 25 de agosto y cuyo cuerpo fue encontrado seis días después en una zona montañosa.
La FM conoció que según el reporte de los expertos de Medicina Legal y peritos se concluyó que se trató de una muerte violenta debido a un trauma con un objeto contundente y por ello el caso se investiga bajo la línea de un homicidio agravado.
Tras haber encontrado el cuerpo el pasado 31 de agosto, los investigadores realizaron una minuciosa inspección técnica en la zona donde fue encontrado el cuerpo y se identificaron estas señales relacionadas con estos actos de violencia extrema.
Este informe forense en poder de los investigadores de la Fiscalía abre una nueva dimensión en la investigación y podría ser determinante para establecer qué ocurrió durante los días en los que se desconoció el paradero de la menor.
De acuerdo con las informes preliminares de los agentes de policía judicial, Michel Dayana habría permanecido varias horas en ese sector boscoso.
En el marco del programa metodológico, los investigadores de la Fiscalía siguen con la practica de pruebas, toma de testimonios y entrevistas para buscar ubicar, identificar y judicializar al presunto responsable de este crimen.
Una zona que inicialmente había sido descartada
Uno de los aspectos que también resulta relevante dentro de la investigación es la dificultad para acceder al lugar donde finalmente fue encontrado el cuerpo de Michel Dayana.
Rubén Darío Urrego, comandante del Cuerpo de Bomberos de Buriticá, explicó que durante los primeros días de búsqueda se realizaron recorridos y rastreos en diferentes sectores, pero el punto exacto del hallazgo había sido descartado inicialmente debido a las características del terreno.
Según explicó el comandante a este medio, se trata de una zona con una alta densidad de vegetación, árboles, ramas y maleza, además de condiciones geográficas que dificultan considerablemente el desplazamiento.
“Fue necesario despejar vegetación y adecuar un paso para alcanzar la zona cero, ya que se trata de un sector muy boscoso y de difícil tránsito”, explicó Urrego.
El comandante agregó que durante las primeras jornadas se había realizado un rastreo en un radio cercano a los cinco kilómetros alrededor del sitio en el que posteriormente fue encontrada la menor. Sin embargo, el punto específico no fue priorizado inicialmente en las labores, precisamente por la complejidad del terreno.
La ubicación del cuerpo se convirtió así en uno de los elementos que ahora deberá ser analizado por los investigadores para establecer cómo llegó la niña hasta ese lugar y cuánto tiempo habría permanecido allí.
Siete días de búsqueda en Buriticá
La desaparición de Michel Dayana movilizó durante una semana a familiares, habitantes de Buriticá, organismos de socorro y autoridades de diferentes niveles.
La niña fue vista por última vez el lunes 24 de agosto, alrededor de las 10:00 de la mañana. Una cámara de seguridad ubicada en el sector de Cristo Rey registró las últimas imágenes conocidas de la menor antes de que se perdiera su rastro.
A partir de ese momento comenzó una intensa operación de búsqueda en zonas urbanas y rurales del municipio. Durante los siguientes siete días participaron familiares, habitantes de la región, los cuerpos de Bomberos de Buriticá y Sabaneta y otros organismos de socorro.
En las labores también se utilizaron drones de la empresa Continental Gold para realizar sobrevuelos y ampliar el alcance de los recorridos en sectores de difícil acceso.
El domingo 30 de agosto, la Policía de Infancia y Adolescencia y el CTI de la Fiscalía reforzaron las labores en terreno y asumieron nuevas líneas dentro de la investigación.
Finalmente, el lunes 31 de agosto, un campesino de la vereda Mogotes, identificado como Diego Alexander Castro, se desplazó hacia una zona rural después de advertir el vuelo en círculos de un rey gallinazo.
Al llegar al sector, encontró el cuerpo de la menor en una zona montañosa de difícil acceso, en el sector de San Antonio, aproximadamente a tres o cuatro kilómetros en línea recta del casco urbano de Buriticá.
Ese hallazgo puso fin a siete días de búsqueda, pero abrió una investigación judicial que todavía continúa.