Comunidades indígenas y afrodescendientes de Nóvita y Sipí enfrentan confinamiento, desplazamiento forzado y un ataque con drones entre el 10 y el 23 de agosto, en el suroriente del Chocó, como consecuencia de la disputa territorial entre el Clan del Golfo y el ELN, agravada por un fuerte sismo en la región.
Ese es el panorama que hoy golpea al suroriente del Chocó, donde un sismo de magnitud 7,3, con epicentro en San José del Palmar, se cruzó con la violencia armada y terminó de complicar la vida de miles de personas que ya estaban en riesgo. La Defensoría del Pueblo confirmó que la crisis afecta directamente a la población del Consejo Comunitario ACADESAN y al pueblo indígena Emberá.
El primer capítulo de esta historia se escribió el 10 de agosto, cuando presuntos integrantes del Clan del Golfo llegaron a la comunidad de San Agustín, en Sipí, y se quedaron tres días. En ese tiempo, la gente no pudo pescar, ni cultivar, ni cortar madera, ni salir a hacer nada de lo que normalmente hace para vivir. Tampoco pudieron desarrollar sus prácticas ancestrales, algo central en la vida de estas comunidades.
Nueve días más tarde, el 19 de agosto, la situación se salió de control. Los combates entre el ELN y el Clan del Golfo, peleando por el dominio del territorio, obligaron a 405 familias unas 1.366 personas a dejarlo todo y salir hacia Barranco y el municipio de Istmina. Seis comunidades étnicas de Nóvita y Sipí quedaron prácticamente vacías de un día para otro.
El ataque con drones que encendió las alarmas
Pero lo peor llegó el 23 de agosto. Un dron cargado con explosivos improvisados fue accionado en la zona y dejó tres civiles heridos: dos hombres y una mujer. Hasta el momento, las autoridades no han dicho cómo sigue su estado de salud, porque no se ha entregado el parte médico.
Ese ataque generó una nueva ola de desplazamiento: 90 familias más, 118 personas, tuvieron que salir hacia Barranco, Charco Largo y Charco Hondo. Pero ni allá están tranquilos: hoy siguen confinados, sin poder moverse libremente, por la presencia de los grupos armados en la zona.
El saldo: 384 familias y un territorio que da miedo pisar
Sumando todo, la Defensoría del Pueblo calcula que la crisis golpea a 384 familias, cerca de 1.339 personas, entre los que tuvieron que huir y los que siguen encerrados en sus propias veredas sin poder salir. Y hay un miedo que se suma a todos los demás: que la tierra haya quedado contaminada con restos de explosivos, después de que ya se han usado drones armados más de una vez en la región.
La Defensoría pide un corredor humanitario
Ante este panorama, la Defensoría del Pueblo pidió respetar el corredor humanitario mientras dure la emergencia, y exigió que se proteja a la población civil y a la infraestructura de las comunidades. También le pidió a las autoridades departamentales, municipales y nacionales que se pongan de acuerdo y actúen rápido, más ahora que el sismo complica aún más la atención de la crisis.
Las preguntas claves para entender la noticia
¿Qué está pasando en Nóvita y Sipí, Chocó?
Desde el 10 de agosto, la gente de estos dos municipios vive entre el confinamiento y el desplazamiento forzado por los combates entre el Clan del Golfo y el ELN, mientras la región también enfrenta un fuerte sismo de magnitud 7,3.
¿Cuántas personas han resultado afectadas?
La Defensoría del Pueblo habla de 384 familias, cerca de 1.339 personas, entre desplazados y confinados. Las más golpeadas son las comunidades de ACADESAN y el pueblo indígena Emberá.
¿Qué pasó con el ataque de drones en Sipí?
El 23 de agosto, un dron cargado con explosivos fue accionado en la zona y dejó tres civiles heridos: dos hombres y una mujer. Todavía no se conoce su estado de salud oficial.
¿Qué pidió la Defensoría del Pueblo ante esta crisis?
Pidió respetar el corredor humanitario, proteger a la población civil y su infraestructura, y que las autoridades de todos los niveles actúen de forma coordinada y urgente.