La casa de Pedro Medina en Choachí (Cundinamarca)
La casa de Pedro Medina en Choachí (Cundinamarca)
Foto de La FM
16 Ago 2018 09:27 AM

"A mí también me acosó Pedro Medina y no supe pedir ayuda"

Sentido escrito de un joven que da cuenta de cómo vivió momentos incómodos junto al empresario.
Alfonso
Alfonso
Rico Torres

A mí también me acosó Pedro Medina y quisiera compartir mi caso, pero de forma anónima, pues esto me afectó bastante en su momento y hasta el día de hoy nunca lo había compartido con nadie por miedo a lo que me pueda llegar a suceder y porque no quisiera que mis allegados supieran que esto me pasó.

Hace 4 años, en 2014, cuando tenía 16 años, un grupo de amigos de mi colegio, el colegio San Carlos, y yo, conformamos un grupo con el fin de hacer actividades extracurriculares para poder tener distintas experiencias para aplicaciones universitarias en Estados Unidos. Entre estas, fue la gestión de un evento TEDx en el colegio. Por medio de la asociación de exalumnos, buscamos exalumnos del colegio que pudiesen dar conferencias interesantes e inspiradoras y la asociación nos dirigió a Pedro Medina.

Finalmente ocurrió el evento y él se interesó en nuestras metas y en nuestro espíritu emprendedor. Como alguien que se veía muy inspirador por haber traido a McDonald's y tener Yo Creo en Colombia, nos pareció bastante confiable y le contamos sobre nuestras metas. Un compañero y yo estábamos interesados en buscar experiencias laborales, pues en una aplicación para una universidad en Estados Unidos eso está muy bien visto, así que lo mencionamos para que nos ayudase. Él nos ofreció "trabajo" en Yo Creo en Colombia a cambio de cartas de recomendación. ¿Quién no querría una carta de recomendación del ex CEO de McDonald's en Colombia

En vacaciones, finalmente nos puso una cita a los dos en su oficina, en donde nos habló de lo que más o menos sería el trabajo, que sería organizar las fotos que había tomado para Yo Creo en Colombia y nos dijo que quería pasar todo el día siguiente con nosotros para que viéramos lo que él hacía durante el día. Lo hicimos y todo iba muy normal hasta que, a eso de las 6 de la tarde, nos llevó a mi amigo y a mí a su apartamento, que quedaba como en la 98 abajo de la séptima, cerca al World Trade Center. El "museo de la paz", como él lo llamaba.

Aquí fue cuando todo empezó a ser extraño. Pedro nos mostró en su computador algunas fotos que tomó en una experiencia en la cual, durante una de sus conferencias, él se desnudo y luego todos los que atendieron se desnudaron. Nos empezó a hablar de lo normal que era estar desnudo y se paró frente a nosotros y se bajó los pantalones. Viendo que nosotros no estábamos cómodos se volvió a vestir y nos dijo que estaba seguro de que no era la primera vez que veíamos a un hombre desnudo. 

Dijo que nosotros, teniendo 16 años de edad, seguramente veíamos pornografía y que ahí sí no nos molestaba ver personas desnudas.  Para probarlo, abrió páginas porno en su computador. Al ver que nos sentíamos incómodos desistió y volvió a hablar del tema del trabajo. La siguiente media hora fue muy incómoda por lo que acababa de pasar y yo solo quería que él terminara de hablar para poderme ir con mi amigo, pero no sabía cómo expresarle a mi amigo lo que estaba sintiendo sin que Pedro se diera cuenta.

No sé si él presintió lo que sucedía, pero en un momento paró y nos hizo hacer a cada uno un diagrama de nuestros sueños y nuestras metas y nos dijo que debíamos pensarlas bien y hacerlo cada uno en silencio. Luego, nos dijo que quería discutir con cada uno sobre dicho diagrama en su cuarto. El otro debía esperar en la sala. Empezó con mi amigo. Mientras yo me encontraba en la sala, en mi celular le escribí a mi familia, quien me iba a recoger más tarde, que ya vinieran por mí y por mi amigo porque ya habíamos acabado, una excusa para poder tener una salida rápida porque me sentía muy incómodo. 

Mi amigo salió poco tiempo después del cuarto de Pedro y se veía un poco indispuesto (hasta el día de hoy nunca supe qué vivió él allí, pues después de ese día nunca hablamos al respecto, un pacto tácito). Cuando yo entré a su cuarto me pidió que me sentara en su cama y que le mostrara el diagrama. Después de dialogar al respecto, me dijo que acostara sobre la cama y que cerrara los ojos y que empezara a visualizar mis sueños.

Entre éstos me dijo que me visualizara como alguien ya mayor de edad, graduado, como un adulto, una persona que ya tenía relaciones sexuales. No me pareció extraño, pero cuando mencionó lo de las relaciones sexuales me pareció extraño. Y seguido de eso empezó a desabotonarme el pantalón y me preguntaba si tenía algún problema con que hiciera eso.

Yo estaba prácticamente paralizado. No me moví y no hablé. No sabía qué hacer, no sabía cómo decir que no. Él me dijo que ya habíamos hablado de que la desnudez era normal y que como adulto me lo iban a tocar muchas veces y que eso iba a ser una parte placentera de mi vida. Después de haberme tocado los genitales, pasó y me volvió a abotonar los pantalones, quizá al ver que yo no hablaba ni me movía. 

Y me dijo que solo tenía que actuar sobre esa visualización para poder cumplir mis sueños y que mi experiencia era algo personal que no debía compartir con alguien. Cuando salí del cuarto quise expresarle a mi amigo algo al respecto, pero una suerte de verguenza que hasta el día de hoy tengo me invadió. Fingí que mis papas habían llegado por nosotros y que me habían llamado, así que nos despedimos y cuadramos una cita (que no cumplimos) para otro día de trabajo.

Bajamos y le dije a mi amigo que simplemente ya no quería estar allí y que no quería seguir trabajando porque me parecía que eran demasiadas fotos por organizar, mientras nos dirigíamos al parque frente a los restaurantes que quedan en el World Trade Center. Él me dijo que estaba de acuerdo conmigo y, después de eso, bloqueé a Pedro en todo lo posible, porque nunca quise volver a saber de él. Nunca le conté a mis papás o a mis amigos porque sentía rabia de que me dejé manipular tan fácil y no supe decir que no, no supe actuar al respecto, no supe pedir ayuda. 

Y unos años después, me procupa que mi colegio anunció un programa de mentoring dirigido por él hacia estudiantes del colegio y que él es miembro de la junta de la asociación de exalumnos. Me preocupa porque no sabía cómo hacer para evitar que lo que me pasó a mí le pase a otros estudiantes de mi colegio cuando él está siendo respaldado por éste. Muchas gracias por leer mi historia, ha sido difícil compartirla y quiero conservar el anonimato.

Fuente
LA FM