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Deyver Villadiego Hernández / @FiscaliaCol
9 Feb 2018 02:05 PM

Capturado cabecilla del Clan del Golfo promotor de protestas en Urabá

El detenido, identificado como Deyver Villadiego Hernández, tiene procesos por secuestro y otros delitos.

La Fiscalía General de la Nación reportó la captura de Deiver Villadiego Hernandez, alias ‘Cristian’ o ‘Camilo’, cabecilla del Clan del Golfo en la zona del Urabá, señalado de infiltrar y ser el promotor de los disturbios registrados en la protesta adelantada los días 4, 5 y 6 de enero de este año, por instalación de peajes en el Urabá antioqueño.

De acuerdo con la investigación, Villadiego Hernández habría recibido instrucciones del Clan del Golfo para liderar los disturbios ocurridos el pasado 4 de enero en el Urabá antioqueño, con ocasión de la instalación de los peajes entre los municipios de Chigorodó y Turbo, dejando como resultado un civil muerto y cuantiosos daños materiales.

Durante el operativo realizado en el barrio 20 de Julio de Carepa, el CTI de Antioquia incautó varios elementos hurtados, tales como una motocicleta de alto cilindraje, varios celulares, un arma de fuego y prendas militares.

De acuerdo con las investigaciones, alias Camilo deberá responder por los delitos de concierto para delinquir agravado, secuestro extorsivo, hurto calificado y actos de terrorismo.

De igual forma, fue capturado Diego Alejandro Velásquez Ruíz, alias Pollo, por los mismos delitos.

Otros delitos

La fiscalía también investiga a alias Camilo por cargos de secuestro en relación con los hechos ocurridos el pasado 15 de noviembre, en el municipio de Dabeiba, donde un colombiano que ejerce como militar en los Emiratos Árabes, se encontraba de vacaciones cuando fue abordado por tres sujetos.

La víctima se movilizaba en su motocicleta de alto cilindraje en compañía de un amigo, por el sector de San Antonio, y los hombres los obligaron a bajar del vehículo, y le hurtaron junto con los teléfonos celulares, dinero en efectivo y las tarjetas de crédito.

Además, los retuvieron durante más de dos horas, exigiéndoles 30 millones de pesos, a cambio de no atentar contra la vida de sus familiares.

Después del secuestro la víctima se dio cuenta que habían retirado dinero de las cuentas bancarias y comenzó a recibir llamadas telefónicas amenazantes para que no denunciara.