La pugna por el poder en Venezuela se trasladó esta semana a Washington, donde representantes de dos corrientes rivales buscan posicionarse ante el Gobierno de Estados Unidos tras el derrocamiento y captura de Nicolás Maduro. Este mismo jueves, el Ejecutivo interino encabezado por Delcy Rodríguez y la líder opositora María Corina Machado desplegarán gestiones paralelas en la capital estadounidense, en un momento decisivo para el futuro político y diplomático del país sudamericano.
La presidenta interina de Venezuela planea enviar un emisario a Washington para reunirse con altos funcionarios estadounidenses, según personas familiarizadas con los planes. El encargado sería Félix Plasencia, actual jefe de misión de la embajada venezolana en el Reino Unido y exministro de Asuntos Exteriores, quien viajaría el jueves a instancias de la presidenta interina Delcy Rodríguez, según el medio Bloomberg.
Ese mismo día, María Corina Machado, la figura más popular de la oposición venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz, también estará en Washington para sostener sus propias conversaciones. Funcionarios estadounidenses indicaron que Machado tiene previsto reunirse con el presidente Donald Trump, en un gesto que subraya su relevancia internacional pese a no contar con el respaldo formal de la Casa Blanca como jefa del Ejecutivo interino.
Washington y Caracas, en fase de acercamiento
Las visitas coinciden con un intento de restablecer las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Venezuela, tras años de enfrentamiento. El giro se produjo después de que Trump se comprometiera a “gobernar” Venezuela mediante una estrategia de presión directa, que incluyó una cuarentena petrolera impuesta por la Armada estadounidense y culminó con la captura de Maduro.
Nicolás Maduro fue detenido en una redada nocturna el 3 de enero y trasladado a Estados Unidos, donde permanece a la espera de juicio por cargos de narcotráfico. Su captura dejó un vacío de poder inmediato y aceleró las maniobras políticas tanto dentro como fuera del país.
Una disputa abierta por la sucesión
La coincidencia de ambas visitas refleja la competencia entre distintas facciones para ocupar el espacio dejado por Maduro. A comienzos de mes, Trump decidió colaborar con Delcy Rodríguez, quien durante años fue vicepresidenta de Maduro y también estuvo sujeta a sanciones estadounidenses. En declaraciones públicas, Trump sostuvo que Machado “no estaba lista para liderar”, a pesar de que obtuvo más del 90% de los votos en las primarias opositoras de 2023.
Plasencia aparece como una figura clave en la estrategia de Rodríguez. Diplomático de carrera, fue durante años confidente cercano de la actual presidenta interina y se desempeñó como su director de protocolo cuando ella era ministra de Relaciones Exteriores entre 2014 y 2017. Posteriormente, ocupó el cargo de canciller de Maduro entre 2021 y 2022, lo que lo convierte en un interlocutor conocido tanto en Caracas como en círculos internacionales.
Reapertura diplomática y antecedentes recientes
Un equipo del Gobierno estadounidense viajó a Caracas la semana pasada para explorar la reapertura de la embajada de Estados Unidos, cerrada desde hace más de seis años. En paralelo, la embajada venezolana en Washington estuvo bajo el control del equipo de Juan Guaidó, a quien Trump reconoció como presidente interino en 2019, hasta que su mandato como jefe de la Asamblea Nacional finalizó a comienzos de 2023.
Dentro de la Administración Trump, algunos asesores han defendido desde hace tiempo una transición encabezada por Rodríguez, a la que consideran menos disruptiva que una eventual llegada al poder de Machado o de Edmundo González, el candidato alternativo respaldado por Machado para las elecciones de 2024 tras ser inhabilitada.
En medio de estas gestiones, las autoridades venezolanas liberaron el martes al menos a un ciudadano estadounidense, quien ya abandonó el país, según personas con conocimiento del caso. Se trata de la primera liberación confirmada desde que Caracas comenzó a excarcelar detenidos como parte de un esfuerzo por responder a las exigencias de Washington tras la captura de Maduro.
Ese mismo día, el Departamento de Justicia de Estados Unidos difundió un memorando legal en el que justifica la extracción de Maduro, señalando que no fue necesaria la autorización del Congreso porque la operación no “alcanzó el nivel de guerra”.