8 Oct 2015 08:13 AM

Krzysztof Charamsa, sacerdote homosexual: perdí el trabajo en el Vaticano pero soy cura

En diálogo con LA F.m., el polaco dijo que hubo un momento en que no pudo ocultar por más tiempo su condición sexual.

Krzysztof Charamsa, el sacerdote polaco que fue expulsado del Vaticano por declarar que es homosexual, habló con LA F.m. Estas fueron sus declaraciones

 

 

El prelado polaco Krzysztof Charamsa, funcionario en la Congregación para la Doctrina de la Fe (antiguo Santo Oficio), no podrá seguir en este organismo tras declarar su homosexualidad públicamente.
 
El prelado aseguró que es gay, que tiene un compañero sentimental y que se siente orgulloso de ello. Las declaraciones de Charamsa fueron consideradas "muy graves e irresponsables" al producirse a un día de que arranque el Sínodo Ordinario para la Familia, según indicó Federico Lombardi, el portavoz vaticano, a través de un comunicado.
 
"Cabe señalar que -a pesar del respeto que merecen los hechos y circunstancias personales y las reflexiones sobre ellos- la elección de declarar algo tan clamoroso en la víspera de la apertura de Sínodo resulta muy grave e irresponsable", dijo Lombardi. En este sentido, el portavoz señaló que estas declaraciones apuntan "a someter la asamblea sinodal a una presión mediática injustificada".
 
En cuanto a su futuro en el organismo de la Curia, en el que se encuentra integrado desde 2003, Lombardi señaló que "ciertamente no podrá seguir desempeñando las tareas precedentes en la Congregación para la Doctrina de la Fe y las universidades pontificias", en las que impartía cátedra. Otros aspectos de su situación, según Lombardi, "competen a su ordinario diocesano".
 
Charamsa aseguró que no le importan las consecuencias de su revelación. Y en diálogo con LA F.m. aseguró que le costó guardar silencio y llegó un punto en el que no pudo más ocultar la verdad, su propia verdad. De igual manera, indicó que si bien fue expulsado del Vaticano, él sigue siendo cura. "Esto no es una enfermedad, no es un pecado", aseveró, al hacer énfasis en que se cansó de vivir oculto.
 
"Quiero que la Iglesia y mi comunidad sepan quién soy: un sacerdote homosexual, feliz y orgulloso de mi identidad. Estoy preparado para pagar las consecuencias, pero es el momento de que la Iglesia abra los ojos y comprenda que la solución que propone, la abstinencia total de la vida del amor, es inhumana", defendió.
 
Tras el escándalo suscitado y al conocer la reacción de la Santa Sede, Charamsa ofreció una rueda de prensa en la que dedico su actuación a "muchísimos y fantásticos sacerdotes homosexuales que no tienen la fuerza de cumplir un gesto de liberación" como el suyo. "Me gustaría que fueran felices porque son óptimos sacerdotes, al menos los que conozco yo, que se han liberado de la homofobia interior, son óptimos ministros de Dios para los hombres de este mundo", dijo.
 
Asimismo criticó a la Congregación para la Doctrina de la Fe, el antiguo Santo Oficio, un ente que denominó "el corazón de la homofobia en la Iglesia Católica, una homofobia exasperada y paranoica". Y sobre el papa Francisco declaró que "es fantástico" porque "nos ha hecho redescubrir la belleza del diálogo".
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