La escalada del conflicto en Oriente Medio comenzó a tener efectos directos en el mercado energético mundial, impulsando medidas de emergencia por parte de gobiernos y organismos internacionales para evitar una crisis de suministro. En este contexto, la Agencia Internacional de la Energía (AIE), del que Colombia hace parte, anunció la liberación récord de 400 millones de barriles de crudo de las reservas estratégicas, una intervención sin precedentes destinada a estabilizar los mercados ante el riesgo de interrupciones en la producción y transporte de petróleo.
El precio del petróleo reflejó la tensión geopolítica. El barril se cotizaba alrededor de los 91 dólares el miércoles por la tarde, impulsado por la incertidumbre sobre el flujo energético desde el Golfo Pérsico.
Japón tomará la iniciativa en la liberación de reservas
Uno de los primeros países en responder fue Japón. El primer ministro, Sanae Takaichi, anunció que Tokio comenzará a liberar petróleo de sus reservas nacionales la próxima semana, con el objetivo de aliviar la presión sobre el mercado global y garantizar la estabilidad del suministro energético en Asia.
La medida forma parte de un esfuerzo coordinado entre economías industrializadas para mitigar el impacto de la guerra sobre el abastecimiento mundial de hidrocarburos.
Europa estudia subsidios ante el aumento del gas
La crisis también golpea con fuerza a Europa, donde los precios energéticos se dispararon en las últimas semanas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que la Unión Europea evalúa subsidios o reducciones en el precio del gas con el objetivo de “ofrecer alivio ahora” a los consumidores y a la industria.
El incremento del costo energético amenaza con afectar la recuperación económica del continente y presiona a los gobiernos a intervenir en el mercado para contener el impacto social.
La situación también afecta al mercado del gas natural licuado (GNL). La petrolera Shell declaró fuerza mayor en algunas entregas de GNL destinadas a Asia, lo que significa que ciertos cargamentos no podrán completarse debido a circunstancias extraordinarias relacionadas con la crisis energética.
Este anuncio intensifica las preocupaciones sobre la disponibilidad de gas en los mercados internacionales, especialmente en Asia, donde la demanda energética se mantiene elevada.
Escalada militar en el Golfo Pérsico
El conflicto militar continúa agravando la situación. Israel ha intensificado sus ataques contra objetivos en Irán y Líbano, incluido un bombardeo contra un edificio en el centro de Beirut durante la madrugada.
Al mismo tiempo, el Pentágono informó que “múltiples” embarcaciones iraníes, incluidos 16 buques minadores, fueron destruidos cerca del estrecho de Ormuz, en medio de las tensiones por la posible colocación de explosivos en la ruta marítima.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió a Teherán contra cualquier intento de minar esa vía estratégica para el comercio energético global.
Los enfrentamientos ya han tenido impacto en la navegación comercial. Tres barcos fueron alcanzados en el Golfo en los últimos días, elevando a 14 el total de embarcaciones afectadas desde el inicio del conflicto.
El punto crítico de la crisis es el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del planeta para el comercio energético. Por ese corredor pasa aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, la zona se volvió prácticamente intransitable para la mayoría de los barcos, bloqueando los flujos petroleros del Golfo y generando temor a un shock de oferta en los mercados internacionales.
Productores del Golfo aumentan la producción
Ante el riesgo de interrupciones prolongadas, varios productores de Oriente Medio han decidido aumentar la extracción. Según el informe mensual de la OPEP, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Irak incrementaron su producción en febrero.
Arabia Saudita elevó su bombeo en 24.000 barriles diarios, mientras que Emiratos Árabes Unidos aumentó 30.000 barriles diarios y Irak 31.000 barriles diarios.
Los productores del Golfo Pérsico se apresuraron a enviar más petróleo al mercado internacional en previsión de posibles interrupciones en los flujos energéticos provocadas por la guerra.
En el sudeste asiático, los gobiernos también buscan amortiguar el impacto en los consumidores. Vietnam anunció subsidios al precio del combustible financiados con un fondo de emergencia, una señal de cómo los países de la región intentan contener las consecuencias de la crisis petrolera.