Esta viernes aterrizó en Caracas el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero para el esperado encuentro con los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, lo cual reactiva nuevas vías en el proceso de amnistía y en la llamada “redemocratización a la medida” impulsada tras la captura de Nicolás Maduro.
Está previsto que Zapatero se reúna este mediodía con la presidenta encargada en el Palacio de Miraflores, en un formato similar al que mantuvo durante años con Maduro en sus frecuentes viajes políticos y económicos a Venezuela.
Estos encuentros consolidaron su papel como interlocutor privilegiado entre el chavismo y determinados sectores internacionales.
De forma paralela, la Embajada de España prepara un encuentro del exmandatario con dirigentes no chavistas, entre ellos Henrique Capriles, líder de uno de los grupos en la Asamblea Nacional, así como con Enrique Márquez, ex candidato presidencial recientemente liberado tras pasar más de un año en cárceles políticas.
Un mediador bajo cuestionamientos
Una de las principales funciones atribuidas a Zapatero en Caracas ha sido, según sectores críticos, “blanquear al régimen y legitimar sus negociaciones”, como ocurrió en 2020 con la llamada “mesita del diálogo”, avalada entonces por el canciller ruso Serguei Lavrov.
El expresidente español no denunció públicamente el megafraude electoral de 2024, considerado por analistas como el mayor en la historia reciente de América Latina, y además presionó para que el Grupo de Puebla evitara pronunciarse contra el llamado “golpe electoral” de Nicolás Maduro.
Desde estos sectores se sostiene que Zapatero actuó como facilitador de acuerdos que, lejos de fortalecer a la oposición democrática, reforzaron estructuras paralelas promovidas desde el poder.
Reacomodo político y actores afines
El chavismo reciclado busca ahora que, durante este viaje, Zapatero impulse acuerdos entre el oficialismo, un grupo reducido de diputados y dirigentes que no representan a la oposición democrática, y otros factores políticos afines.
En la Asamblea Nacional participan de esta dinámica:
- Los llamados “diputados de Zapatero”
- Los sectores ultramoderados de Capriles.
- Los conocidos “alacranes”, señalados como políticos vinculados a Alex Saab.
- Las directivas impuestas por el Tribunal Supremo de Justicia tras intervenir partidos opositores.
Todo este entramado opera sin presencia de la oposición democrática mayoritaria, que, según estimaciones internas, representa al menos al 70 % del país.
La sombra del exilio y nuevas negociaciones
Zapatero se encuentra además en Caracas junto a Eudoro González, figura clave en el controvertido proceso de exilio de Edmundo González Urrutia, ganador de las elecciones presidenciales, actualmente radicado en España.
Entre las negociaciones abiertas figura la legalización de los partidos intervenidos por el Tribunal Supremo, lo que permitiría devolver sus siglas y estructuras a sus dirigentes originales. Este punto es presentado como un avance dentro de la agenda de redemocratización, aunque genera desconfianza en sectores opositores.
La oposición real busca rearticularse
Mientras se desarrollan estos contactos, varios partidos de la oposición democrática intentan aprovechar la presión estadounidense para reorganizarse tras 17 meses de exilio, persecución y fragmentación política.
Uno de los casos más visibles es Acción Democrática (AD), que atraviesa un proceso interno de renovación de cargos. El partido, liderado por Henry Ramos Allup, mantiene una histórica relación con el PSOE español desde los gobiernos de Carlos Andrés Pérez y Felipe González.