China ha ejecutado un plan de expansión que le permitió ser una figura de alta relevancia a nivel económico y social en el planeta. El gigante asiático apunta a Estados Unidos, con el fin de superarlo en relevancia geopolítica y ser la potencia número 1. Para ello, ha utilizado diferentes estrategias de conexión para varios países de todo el mundo, lo que plantea para Estados Unidos un reto, en el que ha optado por mantener el control en Occidente y no permitir que China, hoy liderada por Xi Jinping, siga aumentando sus lazos comerciales y sociales en América.
Sin embargo, el ataque en Nueva York del 11 de septiembre de 2001 planteó un escenario que China aprovechó y que ayudó a impulsar el poder que hoy tiene. Para analizar este hecho, La FM consultó con Héctor Galeano, analista internacional, sobre este suceso que pasó desapercibido de la atención estadounidense, que debió reconstruir en Manhattan lo que alguna vez ocuparon dos edificaciones a las que se les conocía como las torres gemelas.
El olvido de EE. UU.: la consecuencia geopolítica del 11S para América Latina
Galeano afirma que el 11-S "impulsó la expansión de China hacia América Latina", pero que esto se debió, precisamente a los intereses que Estados Unidos decidió seguir tras el atentado; "cabe recordar la doctrina Bush, que básicamente estaba enfocada hacia el terrorismo, el combate del terrorismo", lo cual Galeano, que significó el abandono del área de libre comercio de las Américas, propuesto por el presidente Clinton en 1994.
El ALCA "se debilitó mucho más con la llegada, la mayoría por la vía democrática, las izquierdas del progresismo en América Latina. Sin duda alguna, la primera fue la llegada de Chávez, la llegada de Lula en 2002. Entonces esa área de libre comercio termina derrumbándose."
Galeano indica que esto le permitió a China reforzar sus refuerzos en poder blando; es decir, la cooperación entre China y América Latina.
¿Qué significa para China la expansión en América Latina y el Caribe?
Para China, uno de los más valiosos resultados que ha tenido su política exterior es el dominio que ha logrado en el caribe, señala Galeano, "porque ingresa a un territorio, a una sociedad, que estaba históricamente al resorte de los Estados Unidos". Asimismo, indica que este hecho demostró que el gigante asiático fue una potencia emergente con "la capacidad de competir con los Estados Unidos en zonas que geográficamente no lo hacía".
China como socio comercial clave: Los casos de Ecuador y Brasil
Como impacto, esto implica que China es un socio comercial de algunos mercados. El analista internacional expone a este dial el ejemplo ecuatoriano, país que tiene una relación cercana con Estados Unidos, pero que ha dejado claro que no 'luchará' con China. También habla del caso Brasil, mercado "en los que China ya se ha convertido en el principal socio comercial".
¿El 11-S fue el punto de inflexión para el crecimiento de la economía China?
Galeano indica que este suceso histórico también le permitió a China "conquistar mercados proveedores de materia prima" con países como Chile (cobre), o Venezuela (Petróleo), así como el acceso a minerales raros a los que hoy por hoy Estados Unidos apunta con tanta atención.
Desde la perspectiva geopolítica, Galeano da gran relevancia al caribe; por su cercanía al gigante norteamericano, "un componente geopolítico muy importante". Hace referencia a las vías marítimas, también menciona al canal de Panamá, espacio geográfico de gran importancia para el comercio mundial. Sobre esto, afirma que se debe al "posicionamiento estratégico en el Caribe le da unas potencialidades de orden geopolítico en esa competencia que tiene con los Estados Unidos".
Estados Unidos cambió sus prioridades: consecuencias geopolíticas
Las implicaciones del 11-S a nivel geopolítico para la región cambiaron con el enfoque de Estados Unidos. El experto consultado por La FM recordó que EE.UU. enfocó su mirada a Asia y Medio Oriente, ejemplificando con una de las medidas que Obama tomó en su mandato: el pivote asiático, que no fue otra cosa que la estrategia de posicionamiento de Estados UNidos en Asia y pacífico, al percibir el rápido crecimiento de China.
El gobierno de Obama fue entre 2009 y 2017; es decir, la reacción primaria tardó hasta diez años en llegar. Como parte de esta estrategia de Obama se firmó el acuerdo Transpacífico (Trump hoy plantea no continuar en ella).
En ese sentido, quedó un vacío que China supo aprovechar: "Los chinos aprovecharon ese vacío y eso les va a permitir, construir toda esta serie de alianzas, especialmente en el Caribe, posicionándose como aliado y también en términos diplomáticos y de cooperación".