Con la celebración del Hay Festival, el municipio de Jericó, suroeste antioqueño espera una proyección económica que supere los 3.500 millones de pesos este fin de semana.
La octava versión del evento cultural atrae a más de 17 mil visitantes, dinamizando todo el comercial local, aunque algunos empresarios señalan obstáculos como el incremento generalizado de costos y problemas de conectividad vial.
El ambiente en las calles y parques es de expectativa. Comerciantes como Elba Peláez, quien ofrece café de origen y artesanías, proyecta ventas por 2.5 millones de pesos en los tres días. Su producto estrella, el "Café de Antaño", es un emprendimiento familiar que involucra tres generaciones y emplea recolectores mayores de 65 años.
"Vemos que el festival nos sube mucho las ventas", afirma, aunque reconoce que la presión por el incremento del salario mínimo y el costo de los suministros que implementan para el proceso del café, está generando afectaciones económicas.
Diversidad en oferta local
"No hemos subido todavía el precio del café porque sabemos que nos van a rebajar mucho las ventas".
La diversidad de la oferta local es notable. Ana María Bedoya, de 'La Jardinera Café', vende plantas ornamentales y espera superar los $600.000 vendidos el año pasado. Ramón Albeiro Grajales, con 25 años de experiencia, fabrica y vende confites de cargamomos y proyecta ventas entre cuatro y cinco millones de pesos para el festival, incluyendo el surtido a otras tiendas.
Sin embargo, no todos los sectores perciben el mismo impacto. David Andrés Hurtado, vendedor de mochilas artesanales, explica que este tipo de turismo cultural atrae más al visitante extranjero, mientras que el turista local no siempre se interesa por sus productos.
Por su parte, André Felipe Molina, artesano, prefiere ser cauto: "Es incierto lo que podamos vender, pero que se incrementa la venta, se incrementa".
Optimismo y desafíos logísticos
Para negocios establecidos, el festival representa un pico de actividad. Juan Manuel Aristizábal, propietario de Café Don Rafa, afirma que este es el fin de semana más movido después de Semana Santa, con un incremento del 100% en sus ventas.
"El dinero que se mueve aquí circula acá. Esto es para todos", destaca, resaltando la capacidad hotelera del municipio y su oferta gastronómica.
Aristizábal y otros empresarios alertan sobre dos grandes desafíos. Primero, la presión de costos: "La verdad estamos demasiado afectados por un incremento que no hemos podido asimilar", señala, mencionando la posibilidad de recortes de personal o un aumento de la informalidad laboral en el municipio.
Segundo, un serio problema de conectividad. Las obras de pavimentación en la vía Sinifaná han duplicado o triplicado el tiempo de viaje desde Medellín, pasando de 2 a entre 4 y 5 horas.
"La gente pregunta cuánto se está demorando el traslado y prefiere no venir", advierte Aristizábal, quien estima que este inconveniente ya ha afectado sus ventas en un 50% durante los fines de semana de enero y podría impactar la afluencia al festival.
A pesar de estos obstáculos, el consenso entre los comerciantes es de esperanza. El Hay Festival se consolida no solo como un evento cultural de talla internacional, sino como una "bendición" económica vital para Jericó, cuyo éxito final dependerá de la capacidad para resolver sus retos de infraestructura y sostenibilidad financiera.