Vogue ha presentado su nueva portada para mayo de 2026, siendo la protagonista Anna Wintour y Meryl Streep, la mujer que inspiró la película 'El diablo viste a la moda' y su representante en la película. Esto, como conmemoración en el estreno de 'El diablo viste a la moda 2'.
La directora directora de contenido editorial de Vogue para Estados Unidos, Chloe Malle, aseguró en la carta editorial de mayo, que al enterarse de la secuela, el equipo sintió que Disney “no podía quedarse con toda la diversión”.
Durante la entrevista en esta prestigiosa revista, Wintour manifestó sentirse halagada por ser interpretada por Meryl: “Es un honor ser interpretada por Meryl, por muy distante que Miranda esté de mí”.
La revista ha presentado esto como un gesto “icónico”. Y, en efecto, lo es. Sin embargo, también deja ver algo más profundo: lo que hay detrás de una historia que durante años resultó incómoda para Wintour.
Aunque este filme se ha vendido siempre como una obra de ficción, el personaje de Miranda Priestly (editora exigente, fría, perfeccionista y distante que interpretó Streep) ha sido interpretado como un reflejo apenas velado de la reconocida directora de Vogue.
¿Quién es Anna Wintour y Lauren Weisberger?
Anna Wintour fue editora editorial de Vogue en Estados Unidos, pero en una entrevista, Meryl confesó en quién se inspiró realmente para el personaje.
Con apenas 22 años y recién graduada, Lauren Weisberger estaba lejos de imaginar el rumbo que tomaría su carrera. Hasta ese momento, su experiencia laboral era como cuidadora de niños, trabajar como salvavidas o atender en una heladería.
Su verdadera pasión era escribir, pero terminó asistiendo a una entrevista que poco tenía que ver con ese sueño: convertirse en asistente de Anna Wintour, que en ese entonces era la editora editorial de Vogue.

Ella llegó a las oficinas de la revista en Nueva York con un portafolio de cuero ya desgastado y un obsequio de sus padres por haber finalizado sus estudios. La escena la descolocó: a su alrededor, todo parecía sacado de una revista de moda, mientras ella se sentía fuera de lugar, sin conocimientos sobre ese mundo.
Para una entrevista hace algunos años en 'The Guardian', dijo que: "acababa de salir de la universidad. Había pasado cuatro años entre clases, fiestas y jogging todo el día. No me interesaba la moda, así que Vogue era una cultura completamente ajena para mí”.
Una experiencia que terminó en novela
Para ella, ese trabajo se sentía como estar metida en una carrera que nunca se detenía. Las jornadas arrancaban con el celular lleno de mensajes por atender y una lista de encargos que no daba tregua.
Además, Anna Wintour no trabajaba con computador, por lo que sus asistentes debían realizar esa función.
El ambiente tampoco ayudaba a que se sintiera cómoda. Pues según sus declaraciones, la redacción se sentía como un lugar dominado por una estética perfeccionista, con personas que parecían encajar perfectamente en los estándares de la industria.
Ella, en cambio, se sentía fuera de lugar, intentando mantenerse a flote en medio de la presión. Todo pasaba con urgencia y sin pausas, lo que la llevó a tener una actitud de resistencia para poder seguir adelante.
A partir de esa vivencia, surgieron las figuras clave de su obra, como Andy Sachs y Miranda Priestly. Esta última no reproduce fielmente a Anna Wintour, pero sí tiene rasgos y situaciones vividas, que fueron transformadas en una versión más intensa y llevada a la ficción.
Lo llamativo es que en ese momento nunca se le cruzó por la cabeza convertir eso que vivió en un libro. Mientras hacía parte de Vogue, nunca lo imaginó. Todo cambió después de su salida, cuando decidió inscribirse en un taller de escritura.
Según contó, en ese espacio la mayoría de participantes hablaban sobre vivencias densas, relacionadas con temas como rupturas o adicciones. Ella sentía que no tenía historias de ese tipo, pero sí una vivencia fuerte que aún estaba tratando de entender.
Fue así como empezó a darle forma a una novela. Aclaró que su intención no era ajustar cuentas ni señalar a nadie. Más bien, lo veía como una forma de narrar lo que vivió. De hecho, el nombre del libro surgió de manera espontánea, en medio de una de esas clases.
