La entrada en vigencia del modelo obligatorio de Finanzas Abiertas marca un antes y un después en el sistema financiero colombiano. A partir de ahora, las entidades deberán compartir la información financiera de los usuarios —con su autorización— bajo estándares comunes, con el objetivo de impulsar la competencia, la innovación y la inclusión.
Este cambio no solo representa un avance tecnológico, sino una transformación en la forma en que los ciudadanos acceden y utilizan productos financieros. Entre los instrumentos que sentirán este impacto están los Certificados de Depósito a Término (CDT), tradicionalmente asociados a procesos más rígidos.
De acuerdo con David Susa, analista financiero y cofundador de la fintech MejorCDT, el verdadero cambio está en el acceso a la información. Según explica, cuando los datos financieros se vuelven interoperables, los usuarios pueden comparar opciones más fácilmente y acceder a mejores condiciones sin depender de procesos fragmentados.
A diferencia del esquema voluntario que operaba desde 2022, este nuevo modelo será obligatorio para bancos, aseguradoras y fondos, que deberán adoptar estándares definidos por la Superintendencia Financiera, incluyendo el uso de APIs seguras y protocolos estrictos de protección de datos.

Impacto en los CDT
Desde el sector fintech, este avance se interpreta como la aceleración de una transformación que ya estaba en marcha, pero que ahora se consolida.
Uno de los principales retos del mercado de CDT ha sido históricamente la complejidad en su apertura, con trámites extensos y poco integrados. Sin embargo, la digitalización ha permitido avanzar hacia procesos más simples, donde los usuarios pueden comparar tasas y gestionar sus inversiones desde un solo lugar.
Con la implementación de Finanzas Abiertas, este proceso se vuelve aún más eficiente. El modelo permitirá compartir información financiera de forma segura, reduciendo fricciones y facilitando la interacción entre entidades.
En la práctica, esto abre nuevas oportunidades. Por ejemplo, los usuarios con buen historial financiero podrán autorizar el uso de sus datos para acceder a ofertas más competitivas. En el caso de los CDT, esto podría traducirse en mejores tasas al momento de renovar, rompiendo con la tradicional renovación automática en la misma entidad.
Además, el uso de infraestructuras tecnológicas como APIs permitirá agilizar los procesos de vinculación, evitando la repetición de trámites y reduciendo tiempos.
Este esquema no es nuevo a nivel internacional. Según expertos del sector, países como Brasil ya han implementado sistemas similares con resultados positivos, especialmente en términos de inclusión financiera.
En ese contexto, los principales beneficiarios han sido las fintech y los neobancos, que han aprovechado el acceso a la información para ofrecer productos más competitivos y ampliar el acceso al sistema financiero.
Implementación progresiva
La puesta en marcha del modelo será gradual. En los próximos seis meses se definirá el cronograma oficial de implementación, y las entidades tendrán un plazo de hasta un año para ajustarse a los requerimientos técnicos.
Con este cambio, el sistema financiero colombiano entra en una nueva etapa, donde la información y la tecnología jugarán un papel clave en la forma en que los usuarios ahorran, invierten y toman decisiones sobre su dinero.