Omayra Sánchez
Los organismos de socorro intentaron ayudarla pero se daban cuenta que era imposible.
Foto: AFP
16 Nov 2018 07:24 AM

Omayra Sánchez, la protagonista de la historia más dolorosa en medio de la Tragedia de Armero

Aunque la tragedia de Armero ocurrió el 13 de noviembre de 1985, la pequeña murió el 16 de ese mismo mes.

Hoy viernes 16 de noviembre de 2018 se cumplen 33 años de la muerte de la Omayra Sánchez, la pequeña que quedó sepultada en medio del lodo que cubrió por completo el municipio de Armero (Tolima) y que dejó al menos 25 mil muertos.

Entre los miles casos de dolor el de Omayra le dio la vuelta al mundo, luego que quedara atrapada en medio del lodo y con el agua hasta el cuello. En la parte baja, los restos de su propia casa y los cuerpos de sus familiares fallecidos. 

Aunque los organismos de socorro intentaban ayudarla, con el pasar de las horas iban comprobando que era casi imposible, teniendo en cuenta que para la época de los hechos no contaban con los equipos que lo permitiera. 

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Mientras los periodistas registraban los infructuosos intentos de rescate, la niña sorprendía con su tranquilidad en medio de un momento tan difícil por el que atravesaba. Siempre mostró una entereza a toda prueba. 

“Estoy preocupada, hoy era el examen de matemáticas (...) toco con los pies en el fondo la cabeza de mi tía”, decía Omayra. 

Pasaban las horas y la niña se empezó a preocupar; temía que el nivel del agua subiera y se ahogara, argumentando que no sabía nadar. Mientras tanto, los socorristas le juraban que la iban a sacar, a lo que ella les respondía:  “Váyanse a descansar y vuelvan después para sacarme”. 

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En medio del desespero, los rescatistas comprobaron que la opción de amputarle las piernas era imposible, dado a que no tenían el equipo quirúrgico para que pudiera sobrevivir después. 

Entre los últimos intentos succionaron  con una motobomba el fango que no paraba de crecer, pero todo era en vano. Con el pasar de los días el estado de salud de la niña se empezaba a complicar, mientras ella decía: “Ya el Señor me está esperando”. 

Pasó poco tiempo y Omayra cerró sus ojos para nunca más volverlos a abrir. Personas que estaban presentes en ese momento aseguraron que antes de morir, la niña miró a los rescatistas y periodistas con una leve sonrisa. 

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“No es justo, Dios, no es justo. Después que luchamos tanto y ella aguantó”, se lamentaba el médico colombiano Mauricio Sarmiento.

Hoy en día el lugar donde la pequeña padeció su agonía se convirtió en espacio de peregrinación para muchas personas de Colombia y extranjeros. Omayra quedó enterrada allí mismo, luego que su madre decidiera que no le contaran sus piernas para llevarla a un cementerio. 

Es tanto el fervor por Omayra, que hay quienes aseguran que hace milagros y la consideran una santa.