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Entre lágrimas y reclamos, Cajicá despide a Valeria Afanador y exige respuestas y justicia

Desde el puente se alcanza a divisar el colegio donde estudiaba la pequeña, un edificio que hoy permanece cerrado, cargado de silencios.

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Actualizado:
Sábado, Agosto 30, 2025 - 19:31
Fagua / Cajicá
El puente Fagua, una pequeña estructura de piedra que abre camino hacia la hacienda que lleva su nombre.
Pepe Morón

El recorrido por Cajicá comenzó en el puente Fagua, una pequeña estructura de piedra que abre camino hacia la hacienda que lleva su nombre. A pocos metros de allí, en un paraje ligeramente boscoso y con suelo lodoso, fue hallado el cuerpo sin vida de Valeria Afanador. Un río cercano, de aguas que rara vez superan un metro de profundidad, se convirtió en el escenario de una tragedia que hoy enluta a todo un municipio.

El murmullo constante de las aves y la calma del lugar contrastan con la facilidad de acceso que ofrece este punto. La propia alcaldesa de Cajicá, Fabiola Jácome Rincón, lo admitió:
“Es un río de fácil acceso, porque hay vías sobre él y algunas viviendas muy cerca. Incluso, la gente lo frecuenta turísticamente”.

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Desde el puente se alcanza a divisar el colegio donde estudiaba la pequeña, un edificio que hoy permanece cerrado, cargado de silencios. En las angostas rutas entre conjuntos residenciales, los vecinos aún se aferran a la incredulidad: Yo llevo toda la vida viviendo acá y nunca había pasado algo así. Como madre, me duele profundamente porque siempre tuve la esperanza de que apareciera con vida”, contó una habitante.

La plaza principal del municipio refleja el duelo. Las banderas de Cundinamarca, Colombia y Cajicá ondean a media asta, en memoria de Valeria. Allí, entre rezos y conversaciones en voz baja, el clamor se repite: justicia.
“Lo que pedimos es que se esclarezca la verdad. Hoy fue ella, mañana puede ser cualquiera de nuestros hijos, expresó un ciudadano con el rostro marcado por la preocupación.

El pueblo parece tranquilo, pero en cada esquina resuena la misma pregunta: ¿qué pasó realmente? Vecinos no entienden cómo, tras días de búsqueda, el cuerpo apareció en un lugar que ya había sido revisado. La extrañeza alimenta la incertidumbre y eleva el grito colectivo: verdad y justicia.

La muerte de Valeria no solo estremeció a Cajicá, sino a todo el país. En medio del dolor, su familia recuerda la luz que irradiaba. Felipe, primo de la niña, la describió conmovido: "En 10 años nos trajo sólo alegría. Desde el primer día nos unió como familia. Se nos fue muy pronto”.

Hoy Cajicá vive entre la tristeza y el temor. Padres y madres miran a sus hijos con angustia, mientras se preguntan qué seguridad les ofrece un municipio que siempre consideraron pacífico. Pero más allá del miedo, permanece una exigencia unánime: saber qué le ocurrió a Valeria Afanador y que su partida no quede en el silencio.

Fuente:
Sistema Integrado de Información