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El conmovedor adiós a Killer, el perro que tiene de luto a la Policía

El canino, con la especialidad antiexplosivos, falleció en ejercicio del deber.

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Actualizado:
Domingo, Junio 3, 2018 - 17:35
Killer, el perro antinarcóticos fallecido, despedido con honores
Killer, el perro antinarcóticos fallecido, despedido con honores
Foto suministrada a LA FM

En horas de la tarde comandos Jungla que apoyan la seguridad de la erradicación manual de cultivos ilícitos al sur de Nariño despidieron con honores a Killer, un perro de la especialidad antiexplosivos asignado a ubicar y detectar artefactos artesanales cargados con pólvora y metralla, usados por los grupos armados organizados GAO para atentar contra la vida de los uniformados que a diario adelantan una labor constitucional contra el narcotráfico a partir de la ubicación y  destrucción de cultivos ilícitos.

Una fuerte tormenta se desató en horas de la noche del viernes. Los uniformados habían establecido una base de patrulla a pocos kilómetros de la frontera cerca a Mataje, el cielo parecía desprenderse y la caída de rayos alumbraba con su incandescente luz los rostros de los policías protegiéndose de la inminente lluvia.

El miedo rondaba el campamento, no se tenía un registro histórico de un fenómeno natural tan fuerte en la región. Killer, un perro de raza pastor belga, se encontraba nervioso. Su amo trataba de calmarlo dentro del iglú donde se resguardaban de la tempestad y acariciándolo le decía que todo estaría bien, así como lo relató uno de sus compañeros que pudo oír lo que el uniformado le decía a su mejor amigo.

De repente todo fue caos, los gritos de los policías pidiendo auxilio obligaron a toda la unidad para que auxiliaran a los heridos, un potente rayo cayó dentro del iglú, causando una onda eléctrica que se extendió por el campamento como si fuera una explosión. 

La descarga eléctrica acabó con la vida de killer y dejó ocho policías heridos y cuatro civiles de los Grupos Móviles de Erradicación con múltiples afectaciones a la salud.

El mal tiempo impedía una evacuación helicoportada y las comunicaciones eran malas. Ante esta tragedia, los enfermeros de la Policía atendían y reanimaban a los heridos estabilizando con medicamentos básicos la salud. 

Solo a las tres de la madrugada ingresaron los arriesgados pilotos, con visores nocturnos volaron desde la base de Tumaco hasta el punto de la tragedia para trasladar a los heridos a un centro asistencial.

Después de varias horas en el hospital uno a uno fueron despertando del trauma que les había provocado la descarga eléctrica, los galenos decían que era un milagro, el diagnóstico fue: efecto adverso de la corriente, politraumatismos superficiales, parestesia, pérdida de sensibilidad, convulsiones y alteración de la conciencia.

En la sala de reanimación, al mismo tiempo, despertaba el señor subintendente Fabián Granada Quintero. Algo confundido no podía recordar que lo había llevado al hospital, pero sí tenía el recuerdo de su peludo amigo. Le preguntó entonces a un uniformado que lo acompañaba, éste lo enfrentó a la realidad contándole con detalle lo sucedido, su mejor amigo había muerto.

Descompuesto en la habitación del hospital recordaba los dos años que había compartido con Killer, las hazañas y las alegrías al término de cada jornada, habían establecido un vínculo de amistad. 

Con unas sentidas palabras los uniformados despidieron al más leal de los animales, estos que silenciosamente cumplen una misión para conseguir un país en paz y libre de drogas.

Fuente:
LA FM