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LA FM
26 Abr 2017 08:46 AM

Academia: Caballos de Cartagena tienen la resistencia para sus arduas faenas de trabajo

Ante la polémica sobre los caballos cocheros, la academia especializada en zootecnia asegura que los equinos pueden soportar las jornadas de trabajo.
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En Cartagena se discute con frecuencia si el servicio de coches turísticos en el Centro Histórico debe permanecer o no, se debate si los caballos trabajan jornadas excesivas y si eso podría entenderse como maltrato animal. Ante el dilema, los expertos en zootecnia aseguran que deben considerarse argumentos científicos y menos pasionales.

María Lina Simanca, directora del programa de medicina veterinaria de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales, afirma que los caballos criollos colombianos “tienen la resistencia física para faenas arduas de trabajo, siempre y cuando tengan la talla física, el peso y condiciones generales de salud y mantenimiento”.

Para la especialista en laboratorio clínico veterinario, la autoridad debe garantizar que los animales que sean empleados en el servicio turístico cumplan con la norma técnicas para trabajar. “Antes de poder aceptar para esa actividad, debe ser sometido a una evaluación médica que garantice esos aspectos (talla, peso y condiciones generales)”.

Sin embargo, los defensores de los derechos de los animales insisten que la Alcaldía debe suprimir el servicio turístico de los coches y cualquier otro vehículo de tracción que utilice equinos, sea caballos o burros. La activista cartagenera Eva Durán asegura que “eliminar la tracción animal, no solo soluciona un problema ambiental, sino que acabaría con la tortura de estos seres, que esperamos descansen”.

Durante la temporada turística de semana santa, las autoridades reportaron el desplome de un caballo cochero en Centro Histórico que revivió el debate, a pesar que los veterinarios dijeron que se trató de un simple resbalón del animal. Fernando Niño, secretario de interior, garantizó que los operativos a ese servicio son continuos.

Una ciudadana denunció que los conductores de los coches abusan de los animales con largas jornadas por la alta afluencia de turistas, “todos los días es lo mismo, esos caballos están trabajando desde esta mañana. Hoy hubo crucero y ellos usan los mismos caballos hasta las doce de la noche, cuando hay un decreto que dice hasta las diez”.

Para la doctora Simanca, quien reconoce que hay un vacío jurídico, lo recomendable es que el distrito habilite un lugar específico para los caballos, pero mientras eso ocurre, propone que la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria le exija a los propietarios de animales tener un servicio de salud permanente, así como intensificar las capacitaciones a la comunidad que tiene un equino.

“Ellos (los propietarios de caballos) deben conocer la ley, deben saber porqué le están exigiendo eso y entender que si no lo hacen los pueden cerrar, los pueden sancionar según la norma de protección animal. El conocimiento es la base de la concientización”, anotó Simanca.

Ante ese argumento, el senador cartagenero Fernando Nicolás Araújo insiste en la necesidad de regular el uso de estos vehículos a través de una ley, con el fin de preservar la vida y la salud de los animales sin llegar a prohibiciones extremas, aunque afirmó que de no aprobarse una iniciativa legislativa seguirá el maltrato o acabarán con los tradicionales coches.

“Algunas personas, por querer proteger los caballos quieren acabar con la tradición de los coches, otros por el negocio de los coches quieren acabar con los caballos. Lo que buscamos es conciliar esas dos posiciones, es buscar la protección máxima de los caballos sin acabar con la tradición. Si no se aprueba el proyecto, en el corto y mediano plazo, la proyección de los caballos primaría dijo el congresista.

En ese proyecto de ley se establece que el Gobierno Nacional deberá reglamentar las condiciones mínimas de salud, higiene, sanidad, circunstancias locativas, bienestar y los demás factores que considere pertinentes para prevenir el dolor, sufrimiento y enfermedades en la vida de los semovientes que son utilizados en vehículos de tracción animal para fines turísticos, sin perjuicio de las competencias y facultades de las entidades territoriales.

Según datos de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales, como características mínimas un caballo debería tener para soportar el coche que van a traccionar diariamente, es una talla de 1,5 metros desde la cruz (final del cuello, inicio del dorso) hasta sus cascos, y un peso de 300 kilos, además de tener una buena alimentación.

Para los defensores de animales, cada día es más inadmisible que los caballos sean sometidos a esas jornadas o que trabajen con exceso de peso en ese atractivo turístico, debido a que las carrozas le triplican el peso, sin embargo, son 400 familias las que dependen directa o indirectamente de la actividad, entre ellos las 122 personas que se desempeñan como cocheros y quienes venden herraduras.