La nueva medida de la CREG para incentivar el ahorro de energía ya genera reparos en el Magdalena, donde los líderes de usuarios advierten que aplicar las mismas metas de consumo a regiones con temperaturas que superan los 40 grados podría terminar "castigando" a los ciudadanos del Caribe que viven en precarias condiciones. La discusión ha estado centrada en cuánto podría impactar la medida el bolsillo de las familias costeñas y qué alternativas plantean desde el Congreso para modificarla.
Por eso, consultamos a ciudadanos de a pie, gremios, empresarios y congresistas para conocer sus principales reparos frente a una medida que hoy genera debate a nivel nacional. Y entre las voces recogidas hay una pregunta que se repite y que pone sobre la mesa el principal cuestionamiento desde el Caribe: ¿se puede exigir el mismo nivel de ahorro energético a una familia de Santa Marta, Barranquilla, Montería o Sincelejo que a un hogar ubicado en una región con condiciones climáticas completamente diferentes?
Desde el Congreso consideran que no. El representante de esta región del país y quien ha estado liderando debates entorno a este tema, Felipe Hernández, calificó la medida como desafortunada y pidió al Gobierno Nacional revisar su aplicación para incorporar un enfoque diferencial para el Caribe.
“Me parece un poco desafortunada, porque desconoce la necesidad de un enfoque diferencial frente a las altas temperaturas que nosotros llegamos a experimentar en el Caribe colombiano. Nosotros hemos llegado a experimentar sensaciones térmicas por encima de los 50 grados y no es lo mismo que tú tengas algunas medidas de ahorro o racionamiento energético en poblaciones que tienen otras condiciones climáticas, a que lo experimenten en el Caribe colombiano. Creo que es una resolución que debería revisarse para que implementaran enfoques diferenciales en este tipo de medidas adoptadas para enfrentar el fenómeno de El Niño”, afirmó Hernández en diálogo con La FM.
El principal reparo: medir al Caribe con la misma vara
Para los congresistas consultados, el problema no está únicamente en promover el ahorro de energía. El cuestionamiento apunta a que "las condiciones para alcanzar ese ahorro no son las mismas en todo el país".
Recordemos que en la Costa caribe, las temperaturas elevadas hacen que algunos electrodomésticos trabajen durante más tiempo. Una nevera, por ejemplo, puede requerir mayor funcionamiento para conservar los alimentos, mientras que el uso de ventiladores y aire acondicionado se vuelve una necesidad para muchas familias.
Hernández considera que establecer una misma metodología para todos los territorios termina desconociendo esa realidad.
“Es una decisión pensada desde el centralismo, desde las comodidades o condiciones de una región o de una zona que desconoce totalmente lo que uno espera en materia de justicia social en otras zonas. Realmente aquí el ejercicio no es de una equidad energética, es absolutamente arbitrario y desconoce las realidades del Caribe colombiano frente a otras regiones del país que enfrentarán seguramente los altos impactos que va a tener en materia de seguridad energética el fenómeno de El Niño”, sostuvo.
El representante aseguró que incluso congresistas de sectores cercanos al Gobierno han expresado reparos frente a la decisión y pidió que la discusión se dé más allá de las diferencias políticas.
“La crisis energética no la pueden pagar las familias”: Alex Flórez
El senador Alex Flórez también manifestó su preocupación durante una entrevista con La FM. Su cuestionamiento fue más allá de la metodología de ahorro y puso el debate en el contexto de la crisis que atraviesa el sistema energético de la Costa Caribe.
Flórez aseguró que el sistema viene acumulando problemas durante años y que la actual coyuntura climática está agravando una situación que ya era previsible.
“Los costeños han tenido que cargar durante demasiado tiempo con las fallas de un sistema que desde el principio estuvo mal diseñado. Hoy lo que estamos recogiendo son precisamente los malos frutos de ese mal diseño y, para colmo de males, se van juntando cosas porque vemos un fenómeno de El Niño con unos embalses que están en un momento crítico. La situación de los embalses es bastante complicada y el Gobierno tenía que tomar una decisión, pero la decisión que tomó fue recargar las fallas del sistema y la crisis sobre los usuarios, metiéndole un sistema de multas”, afirmó.
Hizo especial énfasis en la diferencia que existe entre la capacidad de ahorro de un hogar de ingresos altos y la de una familia de estrato bajo.
Según su planteamiento, mientras una vivienda con varios equipos de aire acondicionado puede reducir fácilmente su consumo apagando algunos aparatos, una familia de menores ingresos puede tener un margen de ahorro mucho más limitado porque ya utiliza únicamente los electrodomésticos indispensables.
Proyecto de ley para establecer mínimo vital de energía
La propuesta que empieza a tomar fuerza es que el Caribe tenga una metodología diferente de ahorro energético, teniendo en cuenta sus condiciones climáticas.
El senador Alex Flórez aseguró que viene trabajando en un proyecto de ley para establecer un mínimo vital de energía y planteó que las metas de ahorro para la Costa deberían ser diferentes a las de otras regiones.
“En lo personal, yo estoy construyendo un proyecto de ley para crear un mínimo vital de energía que genere otras condiciones de estabilidad energética para las familias de clases populares en el Caribe, que hoy están realmente muy agobiadas en ese debate tan macabro de cómo pago el recibo de la luz, que no ocurre en otras partes del país, solo en la Costa. (...) tenemos que generar un mínimo vital de energía, hay que generar unas condiciones de cobro diferentes para el Caribe, porque ese cuento del ahorro no se puede ver igual en Bogotá que en el Caribe. No nos pueden medir con la misma vara porque las condiciones no son las mismas”, afirmó Flórez.
Incluso propuso que el rango de referencia para el Caribe pueda llegar al 30 % respecto al consumo del último año, en lugar del 10 % que cuestiona actualmente.
“El aumento tiene que tener un rango por lo menos del 30 % del último año, no del 10 % a la zona Caribe, porque ya de entrada, insisto, ni siquiera moviendo nada, la nevera va a subir el gasto durante la ola de calor porque necesita gastar más energía para poder responder de la misma manera. Lo mismo les pasa a los aires acondicionados. Entonces, eso no es justo ni está bien con la gente de la Costa (...) lo que el Gobierno está haciendo es cobrarles multas por defenderse del calor como nos toca y les toca a tantas familias en el Caribe colombiano”, sostuvo.
Los usuarios cuestionan la falta de diálogo con el Caribe
Otro de los reparos planteados por Edinson García, líder de usuarios del Magdalena, está relacionado con la participación de los representantes de la región antes de adoptar la medida.
“Nosotros entendemos que hay que ahorrar energía y que todos tenemos una responsabilidad frente al consumo, pero lo que pedimos es que antes de tomar decisiones que terminan afectando directamente la factura de los hogares costeños, se sienten con la gente y expliquen cómo se va a aplicar la medida. Aquí las condiciones son diferentes, el calor es mucho más fuerte y para muchas familias tener un ventilador o un aire acondicionado encendido no es un lujo, sino una necesidad. Queremos que nos escuchen y que nuestras condiciones sean tenidas en cuenta”, manifestó el líder de usuarios del servicio de energía en el Magdalena.
"Esas decisiones no pueden tomarse desde Bogotá": usuarios
Recordó que “lo que reclamamos es participación. No puede ser que las decisiones sobre el consumo de energía se tomen desde Bogotá sin conocer de primera mano lo que vivimos en el Caribe. Queremos socializaciones en los barrios, con los usuarios, comerciantes y comunidades, para entender qué nos van a cobrar, cómo se van a establecer las metas y qué alternativas existen para quienes no pueden reducir fácilmente su consumo por las altas temperaturas. Si la medida busca proteger el sistema eléctrico, entonces también deben escuchar a quienes vamos a asumir sus consecuencias en el bolsillo”, señaló otro usuario consultado.
El sector hotelero también pide un trato diferencial
Pero los reparos a la medida no vienen únicamente de los congresistas y de los usuarios más pobres. La FM consultó al sector turístico del Magdalena y ellos también advierten que el esquema de consumo puede terminar desconociendo las condiciones particulares de una ciudad como Santa Marta, donde las altas temperaturas obligan a mantener equipos de climatización y sistemas de refrigeración funcionando durante buena parte del día.
“No puede tratarnos de manera similar a toda la hotelería y turismo de Colombia. Estamos sobre el nivel del mar, sobre el trópico y sobre el Caribe, y en un destino de sol y playa tenemos un uso permanente de los sistemas de climatización, la cadena de frío, congeladores, neveras y todo lo necesario para atender alimentos y bebidas”, explicó Omar García, presidente ejecutivo de Cotelco Magdalena.
La preocupación del gremio está relacionada con que el consumo energético de los hoteles no puede analizarse únicamente a partir de un promedio histórico, pues la operación turística tiene necesidades particulares y está directamente condicionada por el clima. Para los empresarios, una medida que genere cobros adicionales sin reconocer esas variables podría terminar aumentando los costos de operación del sector.
García recordó que "las condiciones de consumo de un establecimiento turístico en el Caribe no son equivalentes a las de uno ubicado en ciudades de clima frío, por lo que el gremio pide que esa diferencia sea tenida en cuenta al momento de aplicar cualquier esquema de ahorro energético".
Empresarios también piden cambiar las reglas
De otro lado, los empresarios del Centro Histórico consideran que la medida debe revisarse teniendo en cuenta las condiciones particulares de los negocios de la ciudad, especialmente aquellos que dependen de refrigeración, climatización y equipos eléctricos para mantener su operación durante las jornadas de mayor actividad.
“Lo que estamos pidiendo es que esta medida no se convierta en otra carga para quienes todos los días estamos tratando de mantener abiertos nuestros negocios. El comercio necesita reglas claras y previsibles para poder funcionar, y si una decisión sobre el consumo de energía puede generar cobros adicionales, queremos que primero se revise con quienes conocemos la operación de los establecimientos y sabemos lo que significa mantener un negocio abierto en esta ciudad. No estamos cerrados a ahorrar, pero sí consideramos que la fórmula debe ser revisada antes de trasladar nuevos costos al sector productivo”, expresó Juan Manuel González, empresario del Centro Histórico.
Y el 'dolor de cabeza' está también en el efecto que un mayor costo energético podría tener sobre las ventas, el empleo y los precios de servicios y productos. La regulación establece que para usuarios comerciales e industriales el factor de cobro sobre el consumo excedente puede ser de 1,70, cuando se supera el 110 % de la meta individual.
"Nos veremos en la obligación de cerrar los negocios": empresaria de restaurante
Para algunos comerciantes de la Troncal del Caribe, el margen de operación es reducido y una factura más alta podría obligarlos a recortar gastos, afectar empleos o incluso replantear la continuidad de sus negocios. Las organizaciones del sector ya han advertido que las interrupciones del servicio generan pérdidas por caída en las ventas, daños en alimentos y afectaciones en sistemas de pago.
“Si los costos siguen aumentando, llega un momento en que uno tiene que sentarse a hacer cuentas y preguntarse si realmente vale la pena seguir abierto. Nosotros pagamos arriendo, empleados, proveedores, impuestos y ahora tendríamos que asumir también una energía cada vez más costosa. Un negocio pequeño no tiene cómo absorber indefinidamente esos incrementos. Si la medida no se revisa y termina golpeándonos de esa manera, me vería obligada a cerrar mi negocio porque sencillamente los números no darían para continuar”, manifestó María del Socorro García, empresaria de la Troncal.
Así las cosas, el llamado de los comerciantes y congresistas es a que la discusión no se limite al ahorro de energía, sino que también tenga en cuenta la realidad económica de quienes dependen diariamente de sus establecimientos para generar empleo y sostener a sus familias.